Mi Reina Anne

I CAPITULO - II PARTE

Edmond

Tras caer la noche, veo la luna como siempre; su esplendor irradia cada parte del castillo y se ve que ilumina todos los rincones del bosque. Es admirable su reflejo entre las nubes, como una constelación. Ahora, sin más, respiro por un rato, lo cual sin duda me ha relajado mucho. Debo reunir el valor suficiente para que esta chiquita quede muy clara en que no aceptaré ningún compromiso. Si quiere una alianza, no es necesario un matrimonio como muestra de sangre y unión. Estoy en desacuerdo. Y a nadie le gustará verme cabreado si me siguen exigiendo. Tengo un carácter que nadie me ruega dos veces; detesto que no se apruebe algo con una vez que tome una decisión. Simplemente, este asunto se queda cerrado para mí. La diosa Luna… ella es la única que tiene en claro mi destino. No aceptaré a alguien que solo esté conmigo por un cargo que debo obtener tras ser concebido por el Rey, mi padre.

Caigo rendido en mi cama; mi pelo en la cara me dice que debo cortarlo, pero no protesto. A las chicas les encanta, aunque es obvio: por llegar a ser Rey algún día, ellas me prestan atención. Sino, sería alguien como mi mejor amigo; él es antisocial y concuerdo en serlo. Hay personalidades que te demuestran lo contrario, como tener presente algo que no volverás a ver. Ellos cambian de apariencia, pura falsedad. No confío en nadie más que en mi mejor amigo; él sabe muchas cosas que ni mis padres ni mi hermana saben. Sé que me cuesta abrirme, pero mi papá trató de entrenarme como todo guerrero que es llevado a la batalla, donde pasan dos cosas: sobrevives o mueres. Es tu decisión.

Siempre fui uno de los mejores en el campo de batalla, así que me toca entrenar a los pequeños de la manada. En nuestro reino hay muchos de diferentes edades, tanto que cada año nace un cachorro y eso hace crecer a nuestra manada real. Dado que las otras de las diferentes partes del mundo son diferentes rangos, dependiendo de la cantidad de ejército y el número de lobos que se encuentran en cada una.

Dejando mis pensamientos y cayendo en el vacío de la noche, tras minutos de sentirme obligado a dormir, aparezco en el bosque. Pero distinto a los que he visto en el reino: verdes y deslumbrantes por el sol. Es de noche, pero tienen un aura muy pulcra y llena de oscuridad. Camino y puedo sentir que se siente más que un sueño, como si fuera real. Ojalá sea la diosa Luna; no quiero que sea un suceso de algún enemigo, por lo tanto dudo que llegue a suceder algo peor. Si fuese de mi alma gemela, no creo que sea tan mala; aunque el serlo te demuestra que no dejará que nadie le haga daño, por ende la protegería, eso lo aseguro. Pero, desconcertado, este bosque solo se nota con la luz de la luna, aunque no la divisé. Escucho el viento soplar fuerte y hacer que mis pies tomen el camino que se abre paso. Cada vez que azota aún más fuerte, puedo escuchar risas tiernas. No creería que alguien esté aquí; puedo sentirla correr, su corazón suena relajado y divertido. Parece de una niña, o tal vez sea una chica, pero ¿quién sería esa chica? Solo sé que esa risa se quedó grabada en mi mente. Es tan linda que quisiera tenerla cerca para ver si se trata de una niña o una chica…

Tras sentir los primeros rayos del sol, abro mis ojos y revuelvo mi pelo. Mientras bostezo, me levanto al baño: hacer mis necesidades, darme un baño, alistarme e ir al instituto. Puede que seamos sobrenaturales, pero debido a eso se nos permite estudiar. Decidí hacerlo en una escuela de humanos, socializar con personas diferentes a mí. Sé que suena como si quisiera hacer amigos, pero no; por eso tengo a mi único amigo, Sebastián. Hemos sido amigos durante largos años, es decir, desde que nació; sus padres son muy amigos de los nuestros.

Luego de salir de la ducha, recuerdo que habrá un campamento y algunos nos pidieron que fuésemos asistentes. Aparte, no dejaría ir a mi amigo solo; es tan tímido que hasta un conejo le asusta si se mueve en un arbusto, lobo tímido.

En eso baja la princesa; sí, también ella tiene un título. Como siempre, hace su entrada como toda una modelo, siendo espectadores por miles de personas. Veo a Sebas bajar con la maleta, luego baja ella. Mi hermana lo trata como su sirviente, pero a él le parece lindo con ella; aunque mi hermana se pasa.

Ahora sí, salimos de la casa. Vivimos con nuestra abuela en el reino. Allí están mis padres, ya que ellos son los Reyes y es necesario hacer los asuntos del reino en su territorio; nosotros estamos a cargo de mi abuela. Vuelvo a despedirme respondiendo con un “Adiós” por parte de los tres, y mi abuela responde: “Cuídense mucho, mis niños. Pórtate bien, Edmond”. Enarco una ceja porque me lo dice a mí; a quien le correspondería sería a Rachell. Ella consigue siempre lo que quiere a todo costo; tendría que tener muchos ojos en mira con esta niña.

Así empezamos nuestro destino, que es la escuela. Ya todos subidos, pone música mi hermana, no de mal gusto.

Mood — 24kGoldn 🎧🎵

Minutos después llegamos a la escuela; hay 4 buses en la entrada. Son casi las 7, y ahora debo ir a dirección para estar al corriente de mi respectivo trabajo como asistente. Si mi padre me viera, diría que soy un Rey y no debo hacer este tipo de cosas. Pero sí, algo me preocupa: no sabemos qué pueda pasar si un humano ve a un hombre lobo, por lo tanto debo estar pendiente. Ya consulté esta mañana con la manada vecina, así que ellos tratarán de acercarse a la zona del campamento que tiene la escuela. La manada vecina les vendió los terrenos, así que sigue siendo territorio de lobos por su zona límite territorial.

Me dirijo adentro de la escuela. Luego de dejar a los chicos en el estacionamiento, les dejé bien en claro las instrucciones; no queremos un mal inconveniente.




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