Mi Reina Anne

II CAPITULO - II PARTE

Eclipse

—Me llamo…—

Sus palabras quedaron en el aire cuando miramos al cielo y todo el lugar se puso oscuro; la luna, completamente de sangre. Quizás es un fenómeno natural, pero estaba consciente de lo que sentí en ese momento: algo despertó.

Mi mente se quebró. Pude resistir, pero sentí mi cuerpo quemándose hasta los huesos. No sé si iba a sobrevivir, pero tenía que hacerlo; si apenas estaba empezando. Mi amiga, a mi lado, solo me sostuvo entre sus brazos, diciéndome que todo estaría bien. El chico, no lo sé, se marchó; alertaría a los lobos. Estaba en el peor lugar en estos momentos.

Silencio. Hubo total silencio. Gritos se escucharon a lo lejos; los que estaban en el bosque aún seguían ahí, quienes eran algunos de los que habían asistido a la fiesta, pero habían terminado en una noche peor de la historia que contaron los chicos hace unas horas. Y sería yo misma contando nuestra propia historia de por qué los demonios sufren un infierno en cada eclipse de cada siglo.

—Todo va a estar bien, ya me comuniqué con Adrien, resiste un poco, Anne—. Sus lágrimas caían sin parar, pero el problema aquí no era yo, sino los lobos. Mi esencia despertó; no fui detectada por varios años hasta ahora.

Hasta ahora sentí un poder cálido, como si fuera traído del mismísimo infierno. Me levanté, pero ahora tenía a dos lobos en la mira; me observaban. Claro, Melodie estaba junto a mí. Si mato a alguien en sus territorios, y más de los vuestros, habrá guerra y sed de venganza. Me volteo hacia Melodie; ella estaba más fiel que nunca, lista para atacar. Lo que no sabían era que jamás volverían a recordar lo que pasó, o estaríamos en grandes problemas.

Mis uñas crecieron negras y ardientes; mis venas se volvieron negras. Cada una de ellas quemaba y no sentía que me lastimaba, pero aun así quería matar a todo aquello que estuviera cerca de mí. Mi amiga, a mi lado, me susurró que por nada del mundo los matara, pero sí nos defenderíamos.

Melodie se abalanzó contra uno; sigo yo. El lobo negro pelearía contra mí. Corrí velozmente hacia él y pude divisar su miedo; aún no estaba preparado para luchar contra mí. Fue entonces que le clavé mis uñas en su estómago. Chilló como un cachorro y aulló; apenas empezaba la pelea y ya había dado la señal de que estábamos en sus tierras. Corrió como nunca, pero sin más ayudé a mi amiga. Hice un círculo de fuego con mis manos, pero el lobo solamente caminaba en posición de ataque. Me miró a los ojos; supo entonces quién era la que corría entre el bosque.

Dolor, mucho dolor. Sentí mis ojos arder; al parecer, esto de la maldición no terminaba. Caí en el suelo. Melodie se encargó del lobo y lo sacó volando por los aires en una burbuja de agua. Tenía que irme de aquí; ya no podía aguantar más. El demonio que estaba dentro de mí no despertaba del todo, se sentía así; era lo más lógico.

El infierno de un demonio está en lo más adentro de su pulcro corazón, lleno de oscuridad y obsesiones, deseos que te extirpaban hasta lo más mínimo de tu cerebro, cayendo en ese agujero: el mismo odio, el mismísimo infierno, donde puedes elegir ser uno de ellos o rebelarte contra ellos, pero jamás dejarías de ser uno de ellos.

Pero al olvidarme de estar cerca de lobos hace que mi piel queme y arda tan fuerte que quiera arrasar con todo lo que haya frente a mí, hasta mi mejor amiga. Sin hacer ningún movimiento, caigo al suelo; de un solo golpe me siento mareada, todo se quiebra en mil pedazos. Mi cabeza está quemándose. A lo lejos diviso a Adrien, pero no sé qué hace aquí. Él corre el riesgo y no podía permitirme eso; mi hermano no puede salir herido por mi culpa.

Se acerca y me sostiene en sus brazos, trata de levantarse, pero llega eso… o él. No se supone que nos aborrece por ser el peor destierro de este mundo: un demonio.

¿Qué se supone que hacía? Sus ojos amarillos me observaron. No entendía; tampoco leía su mente, era un total bloqueo el que había entre los dos. Al ver a mi hermano, reacciona y lo lanza por los aires. Al tenerme en brazos, él corre a sostenerme. ¿¡Qué se supone que está haciendo!?

Carajo, estoy tan molesta que ni puedo levantar la voz. Estoy seca, mi garganta se está quemando, pero vuelvo a cerrar los ojos. Ahora sí, esto está terminando en una mejor fiesta. No me detendría hasta escapar de este lobo; es inaceptable. Si piensan raptarme, mejor es huir.

Pero en un intento fallido, me sostiene con sus brazos, apresando mi inmóvil cuerpo. Está caliente y me está quemando, pero no me afecta; es algo “fugaz”. Pero qué tonterías, simplemente estoy delirando. No dice ni una palabra y de repente escucho su ronroneo; está acariciándome. Ni siquiera soy débil para que piense que no puedo moverme. Le dolerá esto, pero tengo que hacerlo.

En un impulso me levanto, muevo mi mano en círculo y le quiebro las costillas, o algunas, pero necesitaba zafarme. Ya no veo a Melodie ni a Adrien por ningún lado. Si tengo que irme ahora, que salga el sol. Luego de la oscuridad profunda que había en este denso bosque es cuando me transformo completamente. Ni siquiera sé cómo; es que sé algo así que… de un salto soy apresada por unos brazos con muchas venas. Trato de zafarme, pero su exquisito olor que emana hace que pierda la cordura.

A lo lejos diviso a mi hermano a kilómetros, pero él solo asiente. Debo hacer un tratado de paz o esto se saldrá de control; mi transformación en su territorio es un acto de guerra. Pero pensándolo bien, no terminaría tan mal. Digo, caigo inconsciente, no sé qué sucede; algo pasa. Mi cuerpo no responde, quiero incendiar todo, pero solo mi cerebro está procesando y mi cuerpo no reacciona.

Escucho voces, pero no puedo moverme… Él, ¿pero qué demonios? Trato de balbucear, pero no me sale ni una palabra, solamente una mueca. Estamos en una especie de casti…

¡DEMONIOS! ¡¡¡¿QUÉ CARAJOS HAGO AQUÍ???




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.