Durante mucho tiempo, mi Rueda de la Fortuna pareció quedarse pausada. Sin embargo, nunca perdí la fe en que mi vida volvería a ponerse en curso. Muchos dicen que el tarot predice el futuro; para mí, en cambio, es una guía de vida. Hoy solo me queda seguir adelante y ver si, finalmente, mi destino girará al mismo compás que la rueda."
CAPITULO 1
"La Rueda de la Fortuna tiene una regla fija: nadie se queda arriba para siempre, y nadie se ahoga en el fondo eternamente. Hola, soy Blue, tengo 19 años. Me encanta buscar el lado bueno de la vida, pero hubo una anécdota en específico que me cambió los ojos con los que miro el mundo. Ocurrió poco después de llegar a Perú, y fue un golpe tan triste que borró mi sonrisa por años. Si quieren saber cómo terminé convirtiendo ese dolor en mi combustible para vivir historias locas y emocionantes, quédense. Porque para ver girar la rueda, primero hay que ver cómo se toca fondo."
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"Hablemos de cuando las cosas me salían de maravilla y yo me sentía la protagonista de una telenovela infantil. En cuarto grado llegué a un salón genial con una maestra que era un sol. Pero el verdadero drama empezó cuando conocí a Julian. El chico iba en sexto, tenía el cabello más lacio del universo y unos ojos chiquititos que contrastaban con mis ojazos gigantes. Mi estrategia de conquista consistía en quedarme como una estatua mirándolo jugar fútbol. Cuando descubrí que además tocaba la batería, casi me da un patatús a los nueve años. Éramos la definición de niños ridículos e ilusionados; él corría a buscarme con los cachetes rojos de la vergüenza y yo fingía demencia. Nunca le dije explícitamente que me derretía por él, pero para mí era el Brad Pitt de la escuela. Todo era perfecto... hasta que el destino me recordó que lo que sube, tiene que bajar." Jamás nos dimos un beso. Supongo que el amor a esa edad es tan perfecto que duele, precisamente porque no es eterno. Todo cambia, y nosotros también. Un día, él simplemente se enamoró de otra persona. ¿Cómo se supone que no llorara si tengo un corazón de cristal? Lo quería con la fuerza de mis doce años. Cuando se alejó, me convertí en una experta en buscarlo con la mirada por todo el colegio, en secreto, deseando que me viera. Él se graduó, pasó a la secundaria y no lo volví a ver. Los años avanzaron en silencio hasta que llegó el 2020 y la pandemia nos jodió la existencia a todos por igual. Ahí comenzó el verdadero declive de mi historia. Ahí fue donde mi vida se hizo pedazos con la tragedia más grande de mi biografía: perder a un ser amado."
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Editado: 27.05.2026