CAPITULO 5
"Los jóvenes somos las criaturas más impredecibles del planeta, y lo peor de todo es que el futuro del mundo depende de nosotros... ¡Que Dios nos agarre confesados! El punto es que a mis 19 años me encontré en una etapa extrañísima, a años luz de mi infancia. Estaba más sola que un hongo en mi habitación, así que me refugié en internet. Conocí a un montón de gente rara en redes sociales y, como era de esperarse, casi todos desaparecieron. Pero las que se quedaron... ¡vaya! Agradezco al cielo que no hayan huido de mí. Hablo de mis amigas, esas amistades reales que valen más que todo el dinero de un banco y a las que amo con mi vida entera.
Ninguna de nosotras es perfecta; de hecho, somos un hermoso catálogo de traumas y caos andante. Pero sus risas, sus videollamadas y esos audios eternos de media hora contándome el chisme de su día a día son tesoros que guardo bajo llave. Mis amigas son la prueba de que, aunque la vida te golpee y la distancia intente separarte, el destino siempre te manda a las cómplices perfectas para reírte del desastre en un chat grupal."
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Editado: 27.05.2026