Mi Segunda Elección

CAPÍTULO 02

Al día siguiente, la alarma me despertó. Esta vez sí la había activado diez veces antes de levantarme; no volvería a llegar tarde.

Me levanté mientras ojeaba las últimas noticias sobre lo que ofrecían las demás empresas. Teníamos casi un año para el lanzamiento del prototipo Aurora, y cada detalle contaba.

Subí al carro, puse la música a todo volumen, bajé las ventanas y dejé que el aire fresco moviera mi cabello. Por un instante, deseé que el mundo fuera tan simple como el viento jugando con mi pelo.

Cuando llegué, bajé del vehículo y…

—Hey, Eloise.

Me giré. Era Luca.

—Hola —dije, acomodándome el cabello despeinado—. ¿Qué tal el primer día?

—Interesante, supongo —sonrió—. Vamos, Andrés te está esperando.

—Eh… —lo miré, confundida—. ¿No me dijo nada?

—No te preocupes. Es sobre el lugar que te asignarán para trabajar.

Subimos por el ascensor. Luca me dio paso primero.

—Buenos días, Crisi —saludó a la secretaria de Andrés.
—Buenos días —respondí mientras ingresábamos.

—¿Dónde está Andrés? —preguntó Luca.
—Saliendo de una reunión de último momento —respondió Cristina.
—Ok, vamos a mi oficina entonces —dijo Luca. Lo seguí.

Su oficina tenía una vista hermosa hacia el gran parque. Me senté.

—Entonces, ayer le mencionaste a Andrés nuevas ideas para mejorar el proyecto —preguntó Luca.
—Sí, pero al final dijo que lo evaluaría —respondí.
—Entiendo —asintió—. A veces suele ser testarudo, pero seguro tus ideas eran buenísimas.

Se sentó frente a mí. Yo también había presentado varias mejoras, pero… quién hacía entender a Andrés. Sus ideas siempre tenían más peso, y las de los demás, a veces, simplemente no contaban. Sonreí.

—Parece duro —dije.
—No lo es. Ya lo conocerás —respondió.

Me mostró sus propuestas en la pantalla y estuvimos conversando largo rato. Se notaba que le interesaba el tema; por algo no era uno de los que dirigían Aurora.

Pronto llegó la hora de almorzar.

—Vamos, te invito —dijo Luca—. Mientras Andrés da señales de vida.

Salimos, pero luego Luca tuvo que atender una reunión urgente. Me quedé sola y saqué mi laptop. Avancé en la documentación de una de las propuestas que quería implementar en mis propios negocios, porque sí, también tenía empresas fuera de mi profesión.

Llegó un mensaje de mi hermano: cena familiar. No quería hablar con él, pero finalmente me llamó.

—Eloise…
—¿Qué sucede? —respondí, seca.
—No te puedo llamar para saludarte, pero…
—¿Qué pasa? —repetí, irritada.

—Te llamo porque mañana por la noche habrá una cena con mamá. Quieren que estés.
—¿Dónde?
—En su casa. Los chicos planean celebrar su regreso.

Lo pensaré…

—Eloise, sé que estás molesta, pero no fue culpa de nadie.

Claro, como si perder un contrato que ya tenía ganado no fuera culpa de nadie. Una empresa presentó una propuesta mejor y ganó (la empresa de mi familia). Luego me ofrecieron dirigir el proyecto familiar… Por supuesto que no acepté. Sabía que querían que me hiciera cargo de Fherran Delacroix Global Holdings, pero yo estaba trabajando duro para crear mi propio nombre. Por eso nunca mencionaba mi apellido; pasaba desapercibida.

Al llegar a la oficina de Andrés, Luca me avisó que había terminado la reunión. Toqué la puerta.

—Adelante.

Me miró… y sentí algo que no esperaba. Sus ojos azules eran intensos, profundos, imposibles de ignorar. Su oficina era mucho más grande que la de Luca, con una vista espectacular al lago y al parque.

—¿Revisó la documentación que le envié ayer? —volví a la realidad.
—Sí —dije—. ¿Qué opina?
—Es debatible —respondió—. Pero por eso mismo lo contraté a usted. Sé que sabrá qué será lo mejor.

—¿Ya le mostraron su oficina?
—Justo a eso vine. Luca me comentó que me lo mostraría.

Su mirada se endureció por un instante.

—Claro —dijo, retrocediendo su silla y avanzando hacia la puerta—.
Lo miré un instante. Luego otra vez:
—Espero que no le incomode.Dijo refiriéndose a su silla
—No habría por qué —dije con una sonrisa.

Salimos. Mi oficina quedaba justo al lado de la suya. Era más pequeña, pero la vista seguía siendo espectacular. Perfecta.

—Por cierto, necesitará una asistente. Mañana vendrán las postulantes para que la seleccione —añadió.




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