Mi Segunda Elección

CAPÍTULO 09

Eloise

El lunes llegó demasiado rápido.

Desperté con la sensación extraña de no haber descansado realmente. No era cansancio físico. Era otra cosa. Algo que seguía dando vueltas en mi cabeza desde el viernes por la noche.

El beso.

No había sido impulsivo.
No había sido un error.

Y justamente por eso me inquietaba.

Mientras me preparaba para salir, repetí mentalmente lo mismo que llevaba diciéndome todo el fin de semana:

No estás buscando una relación.
No ahora.
No aquí.

Mi vida ya era suficientemente complicada como para mezclar sentimientos con trabajo. Aurora estaba en su punto más importante. Había demasiado en juego.

Y Andrés…

Andrés no era alguien con quien se pudiera tener algo ligero.

La sala de reuniones estaba llena cuando llegué.

Pantallas encendidas. Tablets abiertas. Café circulando entre asistentes que hablaban demasiado rápido para ser apenas las ocho de la mañana.

Tomé asiento intentando parecer completamente normal.

Entonces lo sentí.

Levanté la vista.

Andrés ya estaba mirando hacia mi lado.

Apartó la mirada casi de inmediato, revisando unos documentos como si nada hubiera pasado.

Perfecto.

Exactamente lo que necesitaba.

Profesional.

Distante.

Seguro.

Aunque algo en mi pecho se tensó sin permiso.

—Bien —dijo Luca, iniciando la reunión semanal—. Tenemos siete días críticos antes de la validación final con Del.Global Holdings.

Las pantallas cambiaron mostrando cronogramas, entregables y estados de avance.

Intenté concentrarme.

Notas. Fechas. Ajustes pendientes.

Pero cada tanto sentía su presencia al otro lado de la mesa.

No hablábamos.

Ni una palabra fuera de lo necesario.

Y aun así, la tensión estaba ahí.

Como si ambos estuviéramos fingiendo olvidar algo que claramente había ocurrido.

En un momento nuestras miradas coincidieron otra vez.

Solo un segundo.

La reunión estaba por terminar cuando la puerta se abrió abruptamente.

Crisi entró sin tocar.

Eso ya era mala señal.

—Necesitan ver esto. Ahora.

El ambiente cambió de inmediato.

Una nueva proyección apareció en la pantalla principal.

Un video promocional.

Logo conocido.

Nuestra competencia directa.

Nadie habló durante los primeros segundos.

El modelo virtual se desplegó.

Interfaz predictiva.

Control gestual.

Transiciones anticipadas.

Mi estómago cayó.

Era demasiado parecido.

Demasiado.

—No puede ser… —murmuró Luca.

Andrés no dijo nada.

Solo observaba la pantalla con una quietud peligrosa.

—Eso es Aurora —dijo alguien al fondo.

No exactamente igual.

Pero sí lo suficiente como para entender lo que significaba.

Información filtrada.

Silencio.

Luego caos.

Voces encima de voces.

—¿Quién tenía acceso?
—¿Cuándo salió esto?
—¿Qué archivos compartimos externamente?
—¿Servidores? ¿Backups?

Había millones en juego.

Reputación.

Contratos.

Años de trabajo.

Andrés finalmente habló.

Y bastó una frase para que todos callaran.

—Reunión de emergencia. Ahora.

La siguiente hora fue tensión pura.

Listas de accesos.

Permisos revisados uno por uno.

Correos auditados.

Luca defendiendo la seguridad del backend.

Yo revisando módulos compartidos y versiones enviadas a prueba.

Nadie acusaba directamente.

Pero la desconfianza flotaba en el aire.

Era inevitable.

—Vamos a modificar los prototipos principales —decidió Andrés—. Cambiamos arquitectura visual y lógica predictiva. Si quieren copiarnos, llegarán tarde.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.