Mi Socio Es Un Fraude

Capitulo 35

Julián hizo una mueca de resignación mientras negaba lentamente con la cabeza.

—Yo venía preparado para encontrarme con un idiota.

La habitación quedó en silencio durante un segundo.

—Pensé que iba a descubrir a un tipo arrogante, incapaz de escuchar, convencido de que tenía siempre la razón. Incluso había preparado un pequeño discurso para decirte por qué no eras suficientemente bueno para ella. Era un discurso excelente, por cierto. Samuel puede dar fe de que lo ensayé dos veces.

Samuel levantó ambas manos.

—Tres.

—Tienes razón, tres veces. Me quedó muy bien.

Lucía soltó una risa que intentó esconder llevándose una mano a la boca.

Julián continuó hablando con absoluta seriedad, como si aquello fuera una tragedia personal.

—Pero resulta que respondes con honestidad, admites cuando te equivocas, eres capaz de reconocer el talento de otra persona sin sentirte menos por eso y, para empeorar las cosas, ves en Lucía cosas que mucha gente cercana a ella nunca ha visto. Francamente, Mateo, esperaba que me facilitaras el trabajo.

No supe qué responder.

Él volvió a mirarme con esa expresión de hombre que disfrutaba desarmando personas.

—Lo peor es que todavía no te has dado cuenta.

Parpadeé.

—¿De qué?

Una sonrisa lenta apareció en su rostro.

—De que llevas cuarenta minutos respondiendo preguntas sobre ti y has terminado hablando de Lucía en casi todas. Eso no lo hace alguien que simplemente comparte una sociedad. Lo hace alguien cuya vida empezó a reorganizarse alrededor de otra persona sin pedirle permiso a su cerebro.

Sentí que el aire de la habitación cambiaba. Lucía permanecía inmóvil. Samuel ya no intentaba ocultar la risa.

Julián dejó escapar una carcajada suave y negó con la cabeza.

—Definitivamente no eres el problema.

—¿Perdón?

—Nada. Es un pensamiento en voz alta.

Giró entonces hacia Lucía con una naturalidad desconcertante, como si acabaran de hablar del clima y no de mi vida sentimental.

—Ahora sí. Después de semejante evaluación, creo que me he ganado mi recompensa.

Sonrió con una expresión casi infantil.

—¿Trajiste mi sándwich?

—Claro que traje el sándwich , pero… lo hice con lo que pude en la cocina del hotel, será bueno, creo, espero te guste—dijo ella, sacando el paquete de la bolsa con esa eficiencia de alguien que planificó esto desde antes de salir del hotel.

Julián tomó el paquete con las dos manos, igual que Samuel, con ese peso específico que tienen las cosas que importan de verdad. Lo abrió. Olió el pan antes de morderlo con la concentración de alguien haciendo un ritual.

—Eneldo, perfecto y dio el primer mordisco—. fushiiiiiiiii

Esto no sabe a ti,. Quieres que me muera de abre, de inanición, moriré no de cáncer sino de abstinencia lucianica.

—Qué exagerado. —No pude evitar reírme.

Julián me miro con asombro y molestia.

—No puedes opinar —dijo Julián con absoluta seriedad—. Nunca probaste uno de verdad.

Me quedé mirándolo.

—Lucía no hace esos sándwiches para cualquiera. Los hace para mí.

Señaló el paquete con un dedo. Y luego a su propio pecho, con una ceja levanta y cara de superioridad, no sabia si reírme o molestarme

—no, en realidad no, tienes razón, ella esos sándwich los hace especialmente a ti, la viras en el ritual, es minuciosa y con una sonrisa, que antes de conocerte, en realidad me molestaba.

—exacto, no sabes que es gloria.

—bueno, por hoy comete ese, mañana a primera hora te enviare el tuyo, pero solo si sales de esa cama rápidamente.

Me quedé en esa habitación blanca con olor a hospital mirando a dos personas que se querían desde los ocho años compartir un sándwich de centeno con aguacate y eneldo con la naturalidad de algo que han hecho cien veces y que cada vez tiene el mismo peso que la primera, y pensé que. El abuelo Héctor tenía razón. Las cosas importantes nunca llegan haciendo ruido. Se instalan despacio, disfrazadas de costumbre, hasta que un día uno descubre que ya no sabría vivir sin ellas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.