En un Bar un miercoles en la noche, Alejandro se reúne con un hombre misterioso, estaba de viaje con valentina, estaban celebrando que por fin habian decidido ser novios oficialmente.
Mientras valentina, tomaba una ducha, Alejandro le dijo que saldría un rato al bar del hostal
—Déjalo.
Alejandro lo miró sin entender.
—No, pero ¿por qué? ¿Qué pasó?
—Deja todo y vete. Ya no eres útil. Te metiste con lo que no debías. Solo debías cuidarla y te enamoraste de ella.
Alejandro negó con la cabeza.
—No fue intencional. Además, desde hace más de cuatro meses no sabía de ustedes. Ya mi contrato había acabado. Me dijeron solo dos meses para verificar que todo estuviera bien.
—Sí, pero uno no se enamora del objetivo.
Alejandro guardó silencio un momento.
—Nosotros no nos comunicamos porque el Don estaba oculto.
El hombre lo observó sin decir nada.
—No puedo irme así nomás —dijo Alejandro.
—Sí lo harás.
Alejandro quiso preguntar algo más, pero el hombre ya había dado por terminada la conversación.
Horas después, Alejandro despertó en un bosque.
Era de noche.
Abrió los ojos lentamente y durante unos segundos no entendió dónde estaba. Se incorporó con dificultad y miró a su alrededor. No reconocía el lugar.
Se tocó la cabeza.
Sentía una fuerte desorientación.
No sabía cuánto tiempo llevaba allí.
Entonces escuchó voces.
Personas caminando entre los árboles.
Varias linternas se movían en medio de la oscuridad.
—¡Sandoval!
Alejandro levantó la cabeza.
Otra voz gritó desde algún punto del bosque.
—¡Sandoval!
Las personas seguían avanzando, buscando a alguien.
—¡Sandoval! ¡Sandoval!
Alejandro permaneció unos segundos observándolos.
No entendía qué estaba sucediendo.
Pero si estaban buscando a una persona, decidió ayudarlos.
Se levantó y se acercó al grupo.
—¿A quién buscan?
Uno de los hombres lo miró.
—A un tipo de apellido Sandoval, lleva desde ayer en la noche desaparecido, creen que esta en el bosque. ¿usted no es de por acá, porque no sabe de la busqueda?
Alejandro frunció el ceño. la verda, no sé.
Tomo una linterna y empezo a buscar y gritar con ellos buscando al tal Sandoval
Pasaron varias horas. O quizá fueron minutos. Alejandro ya no sabía.
Continuaba desorientado y no podía entender por qué estaba allí ni cuánto tiempo había pasado desde que había despertado.
Finalmente, todos se reunieron en un punto del bosque para tomar agua y descansar un momento antes de continuar la búsqueda.
Alejandro se sentó junto a los demás. El cielo comenzó a aclararse poco a poco. Estaba amaneciendo.
Poco después llegó otro equipo de búsqueda para reemplazarlos.
Alejandro levantó la mirada cuando escuchó movimiento entre los árboles.
Entonces una voz rompió el silencio.
—¡ALEJANDRO.O.O.O.O.O.O.O! ¿DÓNDE ESTÁS?
Alejandro se quedó inmóvil.
Aquella voz.
Sin pensarlo, respondió:
—¡AQUÍ ESTOY!
El hombre que estaba sentado a su lado giró la cabeza y lo miró fijamente.
—¿Usted es Alejandro Sandoval?
Alejandro se tocó la cabeza.
—Creo que sí.
Hizo una pausa.
—No lo sé. No estoy seguro.
Volvió a mirar hacia el lugar de donde había venido aquella voz.
Algo dentro de él reaccionó.
—Pero esa voz...
No terminó la frase. La conocía. Entonces volvió a escucharla.
Esta vez mucho más cerca.
—¡Alejandro!
Alejandro se puso de pie.
Y la voz volvió a escucharse entre los árboles.
—¡Amor! ¿Dónde estás?
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BUENO MIS AMORES. SI QUIEREN SABER QUE MÁS PASA CON LA VIDA DE ALEJANDRO Y PORQUÉ RESULTÓ DESORIENTADO, ESPEREN LA SIGUIENTE NOVELA.
SERÁ UNA COMEDIA ROMÁNTICA, PERO CON ALGUITO DE DRAMA..
COMO DICE MAKIS... QUE DUELE MÁS. ¿QUÉ TE DEJEN PORQUÉ YA NO TE AMAN, O QUE TE DEJEN AMANDOTE AÚN?
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Editado: 05.09.2026