Mi última elección

Primavera

♥︎──── ⋆⋅☆⋅⋆ ──── ♥︎

Un nuevo día comenzó.

La luz del amanecer atravesaba lentamente las

cortinas de la habitación mientras Noah permanecía

sentado sobre la cama, todavía en silencio, perdido

dentro de sus propios pensamientos.

Últimamente eso se había vuelto costumbre.

Pensar demasiado.

Sentir demasiado.

Y odiar profundamente ambas cosas.

Porque desde que Alex había aparecido en su vida

todo se había vuelto extrañamente confuso.

Antes todo era simple.

Libros.

Clases.

Silencio.

Rutina.

Ahora no.

Ahora cualquier pequeña cosa podía recordárselo.

Un mensaje.

Un pasillo.

Una sonrisa.

Incluso el simple hecho de escuchar su nombre hacía que algo dentro de él reaccionara.

Y Noah no sabía qué hacer con eso.

Porque jamás había sentido algo así por alguien.

Jamás había esperado ver a una persona.

Jamás había pensado tanto en alguien.

Y definitivamente jamás había sentido esa absurda necesidad de volver a escuchar la voz de alguien apenas unas horas después de haberse despedido.

—Joven Noah...

Parpadeó lentamente.

No reaccionó.

—¿Joven?

Silencio.

—¡Señorito Noah!

Daniel le dio un pequeño golpe en el brazo.

—¡Amigo!

Noah levantó la cabeza sobresaltado.

—¿Eh... ?

Daniel suspiró.

—La profesora te está hablando desde hace como cinco minutos.

Noah volteó rápidamente hacia el frente del salón.

La profesora lo observaba con los brazos cruzados.

—Señorito Noah, está muy distraído hoy en mis clases.

Noah bajó un poco la mirada.

—Lo siento.

La mujer suspiró suavemente.

—Es mi mejor estudiante, así que procure no bajar sus notas.

El salón quedó en silencio.

Y luego ella habló otra vez.

—Si quiere, puede salir a tomar un poco de aire fresco.

—No... no es necesario.

—Insisto.

Noah dudó unos segundos.

Y finalmente asintió.

—... Está bien.

Tomó sus cosas y salió del salón junto a Daniel.

El aire fresco del patio golpeó suavemente su rostro.

El campus estaba tranquilo esa mañana.

Algunos estudiantes caminaban apresurados.

Otros descansaban bajo los árboles.

Y Noah, por un momento, simplemente observó el cielo intentando vaciar su cabeza.

Spoiler: no funcionó.

—Ya en serio —dijo Daniel cruzándose de brazos—. ¿Qué te está pasando?

Noah lo miró de reojo.

—Nada.

—Mentira.

—Estoy bien.

—Amigo, te conozco desde hace años. Cuando dices “estoy bien” con esa cara significa exactamente lo contrario.

Noah suspiró.

Daniel se acercó un poco más.

—¿Es por lo que hablamos ayer?

Silencio.

Daniel abrió los ojos lentamente.

—Oh Dios! sí es por eso.

—No hagas un drama.

—¡Claro que voy a hacer drama! Es literalmente la primera vez que te interesa alguien.

—No me interesa.

Daniel lo señaló inmediatamente.

—Negación.

—Daniel

—Mira, si tienes problemas con este chico dímelo y si es por mí lo agarramos y lo metemos en una camioneta.

Noah lo miró horrorizado.

—¿Qué clase de consejo es ese?

—Uno muy bueno.

—Definitivamente no.

Daniel chasqueó la lengua.

—Bueno, entonces contratamos a sicario para que lo asuste si te está molestando mucho.

—No me molesta.

Daniel sonrió lentamente.

—Hmmm...

Noah ya conocía esa mirada.

Y no le gustaba.

—Entonces te gusta.

—...

Daniel abrió más los ojos.

—¡Noah!

—Ah... no lo sé.

Y esa fue probablemente la respuesta más honesta que había dado hasta ahora.

Porque realmente no lo sabía.

Solo sabía que Alex lograba cosas en él que nadie más conseguía.

Lo hacía sentir incómodo.

Nervioso.

Curioso.

Y extrañamente tranquilo al mismo tiempo.

Era desesperante.

Daniel suavizó un poco la expresión.

—Mira... sabes que siempre estoy contigo, ¿verdad?

Noah levantó la mirada.

—Así que si necesitas hablar sobre esto… o sobre él… voy a estar ahí.

Noah guardó silencio unos segundos.

Y luego murmuró:

—Gracias.

Daniel sonrió ampliamente.

—De nada. Eso hacen los amigos.

Noah soltó una pequeña risa nasal.

Muy pequeña.

Pero Daniel la notó igual.

Mientras seguían conversando en el patio del instituto, un grupo de estudiantes pasó cerca de ellos hablando entre risas.

Y entre todos ellos...

había una persona que Noah reconoció inmediatamente.

Su corazón reaccionó antes que su cabeza.

Alex.

—Voltea discretamente —susurró Daniel rápidamente—. Mira quién está allá.

Noah intentó fingir indiferencia.

—¿Qué... ?

Pero igual terminó mirando.

Y sí.

Era él.

Cabello claro ligeramente despeinado.

Uniforme mal acomodado.

Esa sonrisa insoportablemente confiada.

Incluso rodeado de personas Alex parecía destacar más que cualquiera.

Daniel sonrió divertido.

—Ve a hablarle.

—No.

—Sí.

—No.

—Miedoso.

Noah iba a responderle algo cuando sintió unas manos cubrirle los ojos desde atrás.

Su cuerpo se tensó apenas un segundo.

Pero inmediatamente reconoció el aroma.

Y la voz.

—Adivina quién soy~.

Noah apartó lentamente las manos de su rostro.

—Aus.

Alex soltó una pequeña risa.

—No adivinaste.

—Claro que sí.

Noah volteó lentamente.

—Ya sabía que eras tú.

Y entonces ocurrió otra vez.

Esa sensación.

Sus ojos se encontraron.

Y el resto del mundo pareció apagarse durante unos segundos.

Había demasiadas cosas escondidas dentro de esas miradas.

Curiosidad.

Nervios.

Interés.

Algo más profundo que ninguno de los dos sabía nombrar todavía.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.