Mi último deseo

CAPITULO DOS: SITUACIÓN PESADA

Al haberse preparado para ir a la escuela, ya por fin se encontraba en el lugar junto a su hermana. Antes de ingresar, ellos dos se asomaron por la ventana para despedirse de su madre, quien les devolvió el saludo y se marcho de ahí con el auto.

—Bueno, entonces te veo más después—dijo Neal con una sonrisa leve al mirar a su hermana.

—Yo después no voy a estar, no creo que te vea en la salida ni en la casa—comento Hesperia.

—¿Qué? ¿Y por qué?—pregunto con algo de curiosidad por aquella respuesta.

—Cuando salga de aqui me ire directo para la casa de mi novio, me voy a quedar toda la noche —menciono.

—Ay, bueno—Neal mantuvo una sonrisa burlona—Fuertes declaraciones eso, eh.

—¡No seas tonto!—Hesperia le dió un pequeño empujon en el hombro de su hermano menor por ese pensamiento—Bueno, ya entremos porque si no se nos hará tarde y no pienso soportar los regaños de esta profesora.

Los dos entraron a la escuela, Hesperia se fue hacia su salón mientras que Neal iba al baño antes de ingresar a clases. Ya en un rato, se estaba lavando las manos tranquilamente, cuando de sorpresa sintió agua fría caer por su cabeza y mojando todo su cuerpo.

Ya sabía de quienes se trataban, no pensaba en actuar al respecto y solo permanecio inmóvil ante la situación, pensando que eso sería lo mejor para que lo dejarán tranquilo hasta que se vayan. Pero ese acto no les había parecido suficiente, no se habían largado rápidamente está vez.

—¡Decime que lo grabaste!—pregunto uno de ellos entre risas, mirando con una sonrisa burlona y exagerada a quien filmaba la humillación.

—¡Saluda, tonto!—hablo el chico que grababa, ya finalizando el vídeo.

Neal seguía sin decir nada, decidió seguir quieto y soportar en silencio, esperando impaciente a que se vayan luego de grabar lo que querian. Pero eso no les basto, uno de ese grupo lo tiró del cabello con fuerza lanzandolo sobre el suelo.

—¿Te crees que nosotros somos idiotas?—dijo el compañero antes de darle una patada en el estómago a quien estaba sobre el suelo—¿Tu le estuviste diciendo a la directora que nosotros te molestamos?

—Yo no he dicho nada, dejame en paz—Mintio para poder irse, se levantó de inmediato así salir del baño, pero dos de ese grupo le bloquearon la entrada así no se iba tan fácilmente.

En ese entonces, los amigos de Neal lo estaban esperando en el patio de la escuela. Ahí siempre solian reunirse cuando ya ingresaban a la escuela y antes de que empieze a hacer la formación, que formaba parte de la rutina escolar.

—Oigan, traje unas galletas—comento Andrew al abrir su paquete, mirando a uno de sus amigos—¿Quieres una?

—Esta bien—Nicolas saco del paquete una galleta que le ofrecian.

—Para nada se nota el favoritismo—bromeo Alex.

—Yo ni se cómo le hacen para comer esas cosas a esta hora—Dijo Alissa mostrando una mínima expresión de desagrado—A mi me cae pesado eso.

—Uh, a ti todo te cae pesado—dijo con una sonrisa sarcastica—Si eres una delicada con la comida, con todo más bien.

—Que raro que Neal este llegando tarde, ya están por hacer la formación y aún ni aparece—comento Nicolas, mientras veía desde lejos la puerta por si Neal entraba en cualquier momento.

—¿No será que lo andan molestando los idiotas esos?—supuso Alissa—Tendrian que ir a ver.

—Ya iré yo, regreso enseguida—comento Elijah, yéndose directo hacia el baño.

La suposición de Alissa no fallaba, Neal estaba solo junto a aquel grupo que siempre los molestaba. Elijah intervino a la pelea, no le importaba cuantos eran y empujó a uno de ahí, dejando que choque con el que tenía al lado. Tomo la muñeca de Neal con apuro y salieron rápido del lugar, sin importar los gritos e insultos por parte de esos compañeros.

—¿Estás bien?—pregunto Elijah preocupado por su amigo, mientras iban de camino hacia donde estaban los demás.

—Si, estoy bien, no pasa nada—Respondio con una voz baja, paso su mano sobre su boca limpiándose la sangre—Vamonos más rápido con los chicos, por favor.

Elijah frunció el ceño, pensando sobre aquel grupo con demasiado odio—Esto no se va a quedar así, ni se lo vamos a seguir permitiendo.

Neal no ha respondido sobre las palabras de su amigo, no quería pensar mucho en lo que acababs de suceder por el momento. Ya en pocos minutos habían llegado donde el grupo los estaba esperando, los de allí se preocuparon al ver a Neal. El le pidió que no lo hicieran, no quería hablar para nada sobre el tema. El grupo no tuvo más opción que entenderlo, pero la preocupación e injusticia seguía intacta en cada uno de ellos.

Ya pasó la hora de la formación y todos se encontraban en el aula, después de unas horas de clases ya se encontraban en el recreo. Neal estaba en el patio sentado con su grupo donde anteriormente se reunieron, está vez Neal estaba más callado y pensativo, sin participar mucho en la platica. Ninguno quiso molestarlo, pero lo hacían hablar de vez en cuando para lograr distraerlo un poco.

Ya desde la entrada, Neal la había pasado bastante mal, no creyó que iba a suceder de nuevo, creyó haber sido bastante iluso en que si contarle a un mayor iba a ser de ayuda y que desde ahí todo cambiaría. Si ya sabía que nunca funcionaba ese tipo de cosas, siempre era algo insignificante.
Había entrado pensando que tendría un buen día con sus amigos, uno como siempre, pero ya supuso que estaría algunos días con malestar. Que no iban a parar.

El día escolar paso, ya todos estaban saliendo de la escuela y había una multitud de gente para salir. El grupo de Neal fue hacia una heladería para pasar el rato entre ellos hasta que los vinieran a buscar.

—Solo espero que el examen de geografía nos vaya bien, esa profesora es de lo peor—comento Alissa con desanimo—¿Creen que aprobaremos?




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