Mi último deseo

CAPITULO SIETE: GRABACIÓN

Por la luz del día que reflejaba sobre la pequeña ventana de la sala, se despertó en tan solo unos minutos. Abrió lentamente sus ojos, mirando alrededor de la sala la cuál empezaba a iniciar un día como cualquier otro desde el día que estuvo. Giró hacia su costado, observando lentamente con la misma curiosidad de ayer. No podía evitar sentir también una sensación de incomodidad, cuál por esa razón estaba intentando permanecer lo más quieto posible.

De pronto una enfermera irrumpio en la sala, llegando hacia quien estaba en la camilla trayendole una bandeja metalizada dónde ahí estaba el desayuno. Era pequeña, con solamente una taza de te y un sándwich sobre un plato de vidrio.

—Muchas gracias—agradecio en cuanto tomo lentamente la bandeja, dejándola sobre su regazo.

—De nada, joven—sonrio la mujer—Que lo disfrute, le quería comentar que ya le dieron el alta y dentro de un rato su familia lo vendrá a buscar—informo.

—¿¡De verdad!?—Neal sonrió de inmediato al escuchar eso, sintiendose contento—Muchas gracias por avisarme.

—No es nada, ya me retiro—comento—hasta pronto—dijo antes de retirarse de la sala.

Neal tomo la taza, antes de tomarla miró el líquido unos segundos. Se sentía contento de lo que le habían dicho—Esto va a ser genial, entonces—dijo para si mismo, tomando un sorbo del té después de hablar.

Acabo su desayuno en silencio, pues para el no tenía con quien hablar, sintiendose aburrido completamente. Aunque de vez en cuando, mientras desayunaba, miraba hacia su costado de reojo.

El tiempo pasaba, miraba fijamente sin apartar la mirada del reloj. Ya deseaba que su familia llegara, solamente observaba impacientemente a qué sea un poco más tarde. Sabía que sus padres no estarían, la cuál sus abuelos o su hermana eran los que venian por el.

Después de un rato largo, quienes aparecieron solamente habían sido sus abuelos. Neal volvió a sonreír al mirarlos, ansioso por ya irse del lugar.

—Hola, Neal—saludo su abuela con una sonrisa, acercandose a él junto a su esposo—¿Cómo estás? ¿Tenías muchas ganas de irte, no?

—Si, los extrañe tanto—Neal se levantó de la camilla y abrazo a su abuela—Se que los ví hace poco, pero aún así igual.

—Nosotros también te extrañamos—añadio el anciano—Que suerte que te hayas recuperado fácilmente, es un milagro.

—¿No te duele nada?—pregunto Odette.

—No, nada—confirmo—Estoy bien, como si nada.

—No te habrá atropellado tan fuerte entonces—supuso, sonriendo casi por alivio—Ya vámonos, yo y tu abuelo vamos a buscar a tu hermana así vamos a comer un helado.

Neal se emociono en cuanto escucho el plan de sus abuelos, ya se estaba por retirar de la sala. Por último vio aquel lugar, esperando, pero nuevamente apartó la vista como si nada y siguió caminando con sus abuelos.

En el camino estuvieron hablando de varios temas mientras se dirigían hacia la escuela, para ir por Hesperia. En ese entonces, Hesperia estaba en el patio escolar alejado de los demás, quienes estaban cerca de ella era su novio y otra chica.

—¡Eres un maldito imbécil!—grito Hesperia furiosa, ignorando si lo demás la estuviesen viendo. Sentía su voz entrecortada, sus ojos estaban cristalinos a punto de llorar—¿¡Porqué me haces esto!?

El chico no respondió, solo miraba de reojos, sintiendo vergüenza por todos los que miraban. Detrás de el estaba la mejor amiga de Hesperia, tomando el brazo de el—Estas haciendo un escándalo, ya vete mejor.

—Si, ya vete—agrego Melissa—¿No te entra en tu cabeza que no te quiere? Ya deja de molestarnos y vete, estorbas.

—Se suponía que tú eras mi amiga—la miró con odio al apenas sentirla hablar. Sin pensarlo, se acercó bruscamente hacia quien solía llamar mejor amiga y le tomo del cabello, pero antes que eso suceda, el chico la empujo con una fuerza bruta.

Melissa sentía gracia de verla así, mientras que Thomas solo estaba mirando con seriedad. Hesperia yacia en el suelo, llorando desconsoladamente y sus codos sangraban ya al rasparse contra el suelo.

Nadie hacia nada, miraban, tomaban fotos o grababan, pero nadie ayudaba. Los abuelos de Hesperia esperaban afuera, mientras que Neal fue quien la estaba buscando, estando con compañía.

No la podía encontrar por ninguna parte, hasta que se asomó al patio de la escuela. Allí vio a un grupo de estudiantes en círculos, viendo que había personas en medio quiso acercarse a ver qué pasaba.

Al ver quién era, de inmediato, corrió hacia ella. Su hermana lo abrazo, sentía demasiada humillación ya que no solo eran su mejor amiga y su novio quienes se burlaban, con aquellas fotos y videos, se sentía peor.

Neal no pensó en quedarse callado, miró a toda esa gente con demasiada irá—¿¡Qué acaso no piensan ayudarla que se ponen a grabar, eh!? ¿¡A ustedes les gustaria que les pase lo mismo y que los graben!? ¡Desearia que les pase a ver si les gusta!

De repente todos se quedaron callados, borrando sus sonrisas y varios de ahí se fueron. Neal creyó que habían tomado conciencia de lo sucedido, el se largo de allí junto a su hermana.

—¿Viniste solo?—Hesperia se detuvo a mitad de camino, secandose las lágrimas con la manga del uniforme.

—No, los abuelos esperan afuera—respondio.

—No le digas nada de lo que pasó, por favor—pidio—Ire al baño a lavarme la cara, por favor esperame.

—De acuerdo—acepto, el sintió demasiada lastima por su hermana mayor.

El la estuvo esperando, parado ahí mismo en dónde estaba, no pensaba más de lo que acaba de suceder. Nadie estaba cerca de la entrada, solo el y de lejos, la portera. No sabía si sus abuelos o sus padres se darían cuenta del estado de ella, si ella comentaria lo sucedido, pero el no podía hacer nada. Deseaba que a aquellas dos personas les fuera de lo peor.




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