Mi último deseo

Capitulo cinco: sin visión

En cuanto apenas abrió sus ojos al despertarse, una intensa luz blanca lo recibió cuál le obligó a cerrarlos de nuevo. Neal giró su cabeza y miró a su alrededor, allí vio una camilla vacía del hospital cerca de él, lo cuál de repente recordo lo ocurrido de anoche. Inclinó un poco su cabeza para ver si alguien lo estaba acompañando por el momento, pero no fue así.

No sé sintió mal por eso, ya que por el horario era entendible. A está hora sus padres estarían trabajando y su hermana debe estar en la escuela, mientras que sus abuelos no podrían venir solos, y por sus amigos, no creia que se enteraran de lo que pasó.

Paso todo ese momento completamente aburrido y sin hacer nada, quiso intentar dormirse, pero no tenía sueño. En un momento se puso a pensar sobre anoche, vio si sus brazos estaban heridos y alguna parte del cuerpo, pero no fue así. No sé sentía mal ni adolorido, creía no tener que estar en el hospital, ya que no tenía ni un rasguño.

Recordaba aquello que vio anoche con absoluta claridad. El cielo estaba demasiado oscuro en ese momento, pero la imagen de esa entidad permanecía intacta en su mente, de un color exótico y casi hipnótico para el. A pesar del temor que sentia, no podía negar lo llamativo que resultaba aquella mezcla de negro y morado, los destellos que recorrían su cuerpo como estrellas vivas, como si su apariencia se basara del mismo corazón de una galaxia.

-¡Atropellado! ¿Cómo estás?-aparecio uno de sus amigos, Nicolás, con una sonrisa larga al entrar. Estaba solo sin compañía alguna, con una actitud burlona y entusiasmo al ver a su amigo.

-¿Qué haces que no estás en la escuela?-Fue lo primero que pregunto al verlo llegar inesperadamente, observandolo con confusión.

-No empieces a cuestionarme como lo hace mi madre que te vine a visitar, atropellado-respondio, aún con su sonrisa intacta, mientras se sentaba sobre un banco pequeño de plástico que estaba cerca de la camilla donde Neal reposaba.

-¿Puedes por favor dejar de llamarme así?-contesto con sarcasmo-No me está gustando.

-¿Tu sabes que no quiero?-dijo al instante-Ah, por cierto, los demás van a venir a visitarme en un rato.

-Esta bien-Neal mantuvo una expresión algo seria y confusa, su mente seguía pensando en lo ocurrido-Nico, ¿Puedo preguntarte algo?

-No.

-Dale, estúpido.

Nicolás soltó una pequeña risa-Esta bien, decime.

-¿Qué sucedió anoche?

-Un hombre ebrio, al parecer, te atropello porque según el se le nublo la vista y no podía manejar-Al responder, al castaño se le surgió una duda, mirando con el ceño fruncido al que estaba herido-¿Qué hacías tu en medio de la calle, Neal?

-¿Eh?-el de cabello grisáceo miró con intriga a su amigo, pero en cuanto comprendió el pensamiento que pudo llegar a su mente, tenía que explicarlo al instante-No, no, no es lo que piensas-aclaro con algo de nerviosismo-Solo iba a agarrar mi celular y el auto cruzo justo, no ví que venía.

-Mira tu-el seguía sin creer ni una palabra que salia de la boca de su amigo. Está vez mostró una actitud más seria ante el tema-¿Cómo es entonces que el celular se te cayó por casualidad en medio de la calle? ¿Justo ahí, eh?

-Es que me iba con prisa a tomar un taxi y pues me choque contra alguien, así que mi celular cayó y termino ahí.

-No te creo nada de lo que dices, Neal-confeso-Deja de mentirme y dime qué te quisiste...

-¡Que no fue así!-interrumpio el, alzando un poco la voz-¡Te estoy diciendo la verdad!

-Que coincidencia que justo cuando se te caiga el celular cruce un auto-sonrio sarcásticamente-Por lo menos tuviste la suerte que fue un intento fallido y no resultaste herido, estas loco.

-¡No fue eso, por favor creeme!-insistio con desesperación-¿Ese hombre que me chocó no ha dicho nada acaso?

-Nosotros hemos sido lo que vimos ahí inconsciente en la calle, el culpable estaba nervioso y dice que el freno dejo de funcionar de la nada, quería cambiar de calle pero tú seguías ahí y perdió el control-menciono-Y también creo que comento que andabas hablando con alguien, pero eso me parece mentira.

-¿¡Y el vio con quién estaba hablando!?-Neal mostró demasiado interés por esa respuesta, esperándola y teniendo esperanzas de no ser el único que lo había visto.

-No tengo idea si vio quien era o que-hablo algo confuso ante la reacción de Neal, sin cambiar su actitud sarcástica-¿Qué acaso andabas hablando con un cantante o que? Idiota.

Neal estaba a punto de contarle la verdad de lo que el había presenciado. ¿Pero quién le iba a creer a una persona que ve algo fuera de lo común? Si eso no se lo creen a un niño, menos sería a alguien más mayor. Estaba seguro que lo iban a tomar de desquiciado o terminaria peor, así que no tuvo otra opción más que guardar silencio y seguir convenciendo a su amigo que no intento matarse, con una mentira más creíble del porque sucedió el accidente.

Nicolás no creyó ninguna excusa de Neal por más que intente convencerlo, ya el tema lo estaba agobiando y prefirió no seguir hablando de eso. Neal comprendió que todo lo que explicaba fue en vano, ya que su amigo no lo iba a entender, pero prefirió dejar el tema así de una vez.

Los dos siguieron conversando, está vez de diferente temas hasta que en unas pocas horas después habían llegado más visitas, quienes resultaban ser sus amigos. Había creído que su hermana no le había importado como estaba o que tenía otro planes, pensar eso lo deprimido un poco, ya que a quien más esperaba ver era a Hesperia.

-Neal, ¿Cómo te sientes? ¿Estás bien?-Elijah pregunto mostrando preocupación-¿Te sientes algo mejor?

-Si, creo, me siento muy bien-dijo con una leve sonrisa-Igual los extrañe.

Elijah no sonrió en ningún momento, al igual que los demás del grupo. Entre todos ellos conservaban el mismo pensamiento de lo sucedido que Nicolás considero, Alissa fue quien más creía esa opción y la hizo sentir bastante mal, a punto de llorar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.