A una hora muy temprana, Marilyn estaba en el hospital yendo a visitar a su hijo, quien en ese momento lo encontró durmiendo tal como lo esperaba. Había decidido que el día de hoy no estaría presente en el trabajo, ya informando que no asistiria, y por eso fueron comprensibles con ella con esa razón.
Neal seguía durmiendo en la misma posición de anoche, se negaba a moverse del todo. Su madre solo estaba sentada a su lado en silencio, creyendo que era lo suficiente para acompañarlo. Las horas pasaron y su hijo aún no se despertaba, eso la hizo temer de que estuviera desmayado o algo peor que eso, solo le quedó esperar pacientemente a qué el se despertara.
En cuestión de minutos, el abrió sus ojos y vio a su madre, no la esperaba por nada y no tenía tiempo para fingir que seguía estando dormido, pues su madre ya lo había visto despierto.
-¡Hijo!-la mujer lo abrazo al instante, su felicidad por aquello se mostró de repente. En el momento del abrazo no puedo evitar llorar-¿Cómo estás? ¿Te sientes mejor? ¿Te duele algo?
-Estoy bien, mamá-contesto con una sonrisa, devolviendo apenas el abrazo-Y no me duele nada, me siento mucho mejor.
-Igusl deberías estar reposando unos días más, todo esto es la culpa de ese maldito enfermo-se quejo su madre con enojo al recordarlo, sintiendo injusticia.
-Pero me aburro mucho aquí, quisiera irme.
-Es por tu bien, Neal-respondio en tono algo firme, apartandose del abrazo así mirarlo directamente-Solo serán unos días más, pronto te dirán cuando podrás salir.
-Ojala que sea en poco tiempo-dijo Neal, quejándose. En ese instante cambio de posición en la camilla-Como desearía ahora tomar algo fresco, hace mucho calor en este lugar.
-Justo te había traído algo, tu bebida favorita-menciono Marilyn con una sonrisa y buscando aquella bebida sobre su bolsa así dársela a su hijo-Ten.
-Gracias, mamá, pero...-Neal mostró una expresión de confusión-Esta bebida está congelada, ¿En serio la traías en tu bolso?
-Si, ¿Porque?-pregunto con una sonrisa mientras cerraba su bolso.
-Solo se me hace raro, nunca traes bebidas en tu bolso porque según tu se te mojan las cosas-contesto-Y más está botella, que está congelada por fuera.
-Bueno, una excepción no era malo-respondio a aquel comentario.
-¿Okey?-Neal abrió lentamente la botella, tomando un sorbo que le parezca suficiente antes de dejarla sobre la mesa que estaba a su lado-¿Cómo están papá y Hesperia? ¿Y los abuelos?
-Ellos están bien, ahora de seguro deben de estar durmiendo-contesto-y tu hermana ahora está en la escuela.
-¿Y tú porque no estás en el trabajo? Que raro-lo recordó en ese momento, volviendo a mirarla con intriga-¿Todo bien?
-Si, todo bien, solo he pedido este día libre para venir a visitarte-declaro la adulta-Estuve aquí desde temprano, tu aún seguías durmiendo.
-No hacia falta eso, mamá-sonrio ligeramente, sintiendose un poco culpable-Igual muchas gracias.
-No me tienes que agradecer por ese tipo de cosas, soy tu madre-menciono con una suave sonrisa-Aun así ya a las nueve me tengo que ir de aquí, iré a cobrar unas cosas.
-Eso sería en unos minutos-comento al mirar el reloj.
-¿Qué? ¿Qué horas son?-quien lo visitaba miró sobresaltada aquel reloj, casi con apuro.
-Faltan, son las ocho y cuarto recién.
Dio un suspiro al saberlo-Bueno, entonces me iré a las ocho y media de aquí-aviso en el momento. Al acomodar su bolso dirigió la mirada por un segundo en la silla que estaba del otro lado y cerca de su hija, para luego mirarlo a el-¿Estuvo alguien más aquí?
-Ahh, no-el respondió con un tono nervioso-¿Porque la pregunta?
-¿Y esa silla que está a tu lado?-la mujer señalo-¿Se sentó alguien ahí?
-Si, si-le contesto sin pensarlo demasiado-Una médica se acercó a acompañarme un rato y después se fue, eso está desde anoche.
-¿Quieres que la haga a un lado? Así después no te molesta cuando te tengas que levantar.
-No-exclamo al instante, dejando levantar su voz sin querer al ver que su madre iba a esa dirección-Dejalo ahí donde está, seguro después vienen mis amigos y se quieren sentar ahí.
-Si tu lo dices-la mujer volvió a sentarse cerca de su hijo, dejando su cartera sobre el suelo.
Ellos siguieron conversando normalmente por unos cuantos minutos, al ser ya las ocho y media, Marilyn se levantó despidiéndose con algo de prisa hacia su hijo. De nuevo, Neal parecía estás completamente solo en aquella sala. Cuando perdió de vista a su madre, cambio de posición dando espalda a cualquiera que viniera, mirando fijamente cierto punto. No apartaba su mirada de ahí, se encontraba pensativo, pero no sé encontraba tan nervioso como la última vez.
No sé percató de ningún momento la hora, solamente observaba con curiosidad. Rápidamente su atención se desvío en su grupo de amigos que recién entraban a la sala para visitarlo, acomodandose a la anterior posición.
-¡Hola, Neal!-sonrio Nicolás, sentándose en la silla de madera-¿Cómo te sientes? ¿Mejor?
-Si, estoy mejor-contesto-los extrañe.
-Nos vimos ayer, no pasó mucho tiempo -comento Alissa, en tono de burla hacia el comentario del de ojos celestes. Ella se sentó al lado de Nicolás, en la otra camilla que estaba vacía.
-igual los extrañe-contesto-¿Que hicieron el dia de hoy? ¿Hubo alguna tarea o nuevo examen?
-Si, habrá un...-Elijah le estaba a punto de mencionarle.
-¡No te sientes ahí!-Neal le alzó la voz a Andrew cuando vio que se iba a sentar en la silla de plástico, haciendo que todos se queden callados por esa extraña reacción.
-¿Qué? ¿Por qué no me puedo sentar?-A quien le hablaba miró confuso a su amigo antes de sentarse en aquella silla blanca.
-Es que la silla está rota, las médicas me dijeron que la dejarán ahí para que después la vengan a buscar y la arreglen-en su actitud se notaba cierta inquietud, no solo era visible para Andrew, si no para los demás que estaban en el lugar.
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Editado: 03.06.2026