La sala de estar aún mantenía las luces apagadas y quién estaba allí dormía sin preocupación en el sillón, la luz que le llegaba desde la cocina no le impedía descansar profundamente. Eso duro un poco tiempo en cuanto sonó la alarma de su celular que lo desperto al instante, con tan solo escucharla intento apagarla con desesperación.
Una vez de que ya lo haya hecho, se levantó lentamente del sillón y miró alrededor, pronto cerca de la televisión por unos segundos. Dudaba en si decirle algo o no, aún aquella presencia lo incomodaba, pero aún así decidió seguir evitandola y seguir con su vida normalmente.
Al acercarse a la cocina no vio a su madre ni a su hermana, pero supo que su madre estaba despierta ya que vio el celular de ella arriba del microondas. Fue cuando en un tiempo corto escuchaba voces de la habitación de arriba, escuchando la voz de su madre y apenas la de Hesperia, cuál supuso que estaban discutiendo.
No quiso entrometerse en lo que estuviera sucediendo y se preparo con calma su desayuno, pero los nervios aún seguían intactos en el y era notable en su mirada. Tras terminar la comida con la que iniciaba su día, se sentó en la punta de la mesa y comía sin apuro, aún sentía demasiado cansancio y se arrepentía de haberse levantado.
Desayunaba en silencio y manteniendo el mismo ritmo, mirando hacia un punto fijo donde era una parte de la mesa. Al haber oído pasos acercarse no le causó importancia ya que supuso que sería su madre, pero está vez venía acompañada de Hesperia.
Dirigió la mirada hacia su hermana, podía notarla deprimida y escuchaba su madre molesta hacia ella mientras aún parecía estar hablando de la discusión que tenian hace poco. No quiso cuestionar nada ni mirarla, y en ese instante la mayor de los dos hermanos tomaba su desayuna sin apetito alguno y forzandose, oyendo cada palabra de quién los cuidaba que parecía no detenerse.
Había sido un momento incómodo en la hora del desayuno, Neal podía decir lo mismo mientras estaban en el auto. Ninguno de ellos tres hablo, quien estaba a su lado miraba la ventana en todo el camino y la que conducía mantenía su vista al frente, al verla por el retrovisor del vehículo noto que estaba furiosa.
En poco tiempo ambos se encontraban en la escuela, pero solo Neal había recibido el saludo de su madre. Antes de entrar, quien poseía unos ojos celestes miró a la que estaba a su lado.
-Hesperia-la interrumpió antes de que entrara, el al igual que su hermana se habían detenido cerca de la puerta-¿Está todo bien? No quería meterme antes, solo me gustaría saber que paso entre mamá y tu.
-Nada-contesto con desanimo-solo quería que asistiera hoy y yo no quería, eso es todo.
-¿No le has dicho que seguías enferma?
-No, hemos ido al hospital y me han dicho que no tengo nada-menciono-por eso no me creyó, no quiero entrar allí.
-¿Y no crees que sería mejor decirle lo que pasó?-cuestiono sin estar seguro del todo en lo que decía-Quizas capaz así puedan hacer algo, te ayudarían.
-No, no les diré nada-aclaro sin siquiera dudarlo-No voy a ir a clases, me iré.
-¿A dónde vas?
-No lo sé, me quedare por algún parque o en dónde pueda-no estaba decidida del todo con la idea, pero le parecía mucho mejor que ser vista por los demás.
-Hesperia, eso puede ser peligroso y más a esta hora-lucia más preocupado al escucharla-¿Y si le dices mejor a papá lo que te paso?
-Entiende que no se los diré a ninguno-afirmo con un tono más molesto está vez-Me iré, te veré pronto, Neal.
Quien estaba detrás giró para ver a la del cabello violáceo irse, hasta que pronto uno de los portones de la puerta se abrió y allí apareció una de las porteras, fijando la mirada hacia la adolescente.
-Joven, no se puede retirar de la escuela-aviso con una voz seria-Entre ahora sí no llamaremos a sus padres, usted también-por último se refirió a Neal, pero sin mirarlo en aquel entonces.
Avergonzada, y también irritada, entro hacia la escuela sin mirar a ninguno de los dos presentes. Neal solo la había visto pasar, pero no decidió seguirla y prefirió dejarla sola, esperando en que el día de hoy todo saliera bien.
No entro de inmediato, vio por un segundo a su izquierda antes de dirigirse dentro del lugar. Ya seguro, caminaba hacia su salón con tranquilidad mientras tenía la vista en su celular.
Por aquella razón, se tropezó de manera imprevista contra el suelo debido a quien le puso el pie en medio. Tuvo tiempo de poner sus manos antes de que su cara chocará contra el piso, pero su celular, desbloqueado en ese entonces, había caído más adelante.
En esa parte de la escuela no había nadie más que aquel grupo y quien lo acompañaba. Aún no había visto al culpable de quién le había hecho eso, pero ya se imaginaba de quienes se podrían tratar.
Uno de ellos tomo el celular de aquel chico que yacía en el suelo, en el momento de hacerlo sonreía con malicia al saber que estaba desbloqueado. Al tenerlo entre sus manos reviso la aplicación abierta.
-Tienes que ver en dónde caminas, Neal-Edward era quien tomo el teléfono ajeno, revisando los chats en ese entonces-Vamos a ver qué hay en tus chats, será divertido ver que hacemos aquí.
-¡Eso no es tuyo, devuélvemelo!-Cuando se estaba levantando para ir contra ese compañero, dos lo sostenieron de inmediato, impiendole que intervenga. Hacia quien tenía su celular le dedicó una mirada de odio, pero a ninguno del alrededor parecía importarle.
-Hmm, no tienes mucho aquí, que aburrido-menciono con aún la mirada en la pantalla-Mira, aquí tienes conversación con tus amigos.
-De lo que se está perdiendo Michael-se burló uno del grupo, mirando al amigo que estaba cerca suyo-cuando venga estoy seguro que se va a divertir con esto.
Neal aún intentaba liberarse de las dos personas que lo sostenían, pero aquello le parecía imposible ya que los otros dos no estaban dispuestos a soltarlo. El resto de ellos observaba y uno de ellos comentaba en voz alta cada charla ajena de aquel teléfono.
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Editado: 23.06.2026