Mi Ultimo Deseo es Amarte (editado)

Capitulo 2: Una mirada mata todo

Al fin llego el día más feliz de todo mi mundo, la mayoría de las personas se enojan por ir a trabajar pero yo era así, hace años quería ser independiente para sentir los nervios que mis padres habrían sentido una sola vez, los quería mantener cuando empezase a trabajar y así será, me levante a bañarme, luego me dedique a comer unos huevos duros con jamón y un poco de café sin azúcar, me cepille los dientes para que quedaran blanco hasta la perfección, me deje el cabello suelto pero en mi mano llevaba la coleta para que si me estorbara el cabello me lo pusiera de inmediato, no me gustaba maquillarme solo colocaba un poco de labial en mis labios para que no se resecaran de color normal; salí de mi departamento a tomar el autobús que sería de costumbre todo el tiempo que valla a trabajar, ahora no sentía largo el camino sino todo lo contraria, llegue a la empresa y me quede parada unos momentos para que con mi mente fotográfica aunque no tenía pero intentaba guardar en mi memoria este recuerdo de mi primera vez trabajando en la empresa.

 


Después entre en seguida, vi de nuevo a la joven que me atendió muy bien aquel día en la entrevista.
-Buenas días, ¿Cómo está? – le dije con una mirada alegre hacia sus ojos cafés.
-Muy bien. – me sonrió amigablemente. - ¿Te aceptaron en la empresa?
-Así es, ya era tiempo que me contrataran ya que llevo meses buscando empleo – Hable con confianza, sabía que me llevaría bien con ella, hasta que veo la hora y vi que era tarde.
-Bueno me despido, pero antes de irme quiero saber, ¿Cómo te llamas? – Pregunte con mucha curiosidad.
-Mi nombre es Elizabeth, ¿y el tuyo? – Pregunto gritando ya que me estaba alejando poco a poco para llegar al ascensor.


- Mi nombre es Jessica. – Afirme haciendo un ademan con mi mano despidiéndome de Elizabeth.
Estaba nerviosa, pero en la llamada de ayer me dieron todas las indicaciones adecuadas para empezar de una vez por todas, subí en el ascensor y me gustaba ya que sentía el cosquilleo relajante de siempre, en el piso veintidós me indicaron que una empleada me ayudaría a empezar y así fue, la chica se miraba enojada al indicarme mi escritorio y lo que tenía que hacer, entendí perfectamente lo que me aconsejaba e indicaba, hasta que se fue me dedique a solo usar la computadora hacer lo que era mi trabajo con los diseños de las marcas indicadas en el papel y el informe autorizado por el gerente, después de tanto trabajo; hay un receso para comer y aprovecho para sacar mi refrigerio que hice de ensalada con carne, mi madre me había enseñado a cocinar de una manera exquisita, no sabría si a las demás personas le gustase pero para mí era más que suficiente, mientras comíamos escuchaba muchas chicas hablar de diferentes temas pero el más escuchado era de un joven rebelde, hablaban mucho de ello; cuando de repente se me acerco Elizabeth quien me pregunto que si podía comer al lado mío, le dije que si sin dudar, hablábamos de bastantes cosas, hasta que me dio la curiosidad de preguntar.
-Elizabeth, ¿tú por casualidad sabes de que hablan tanto las demás chicas? – ella con una mirada tímida y a la vez nerviosa dijo.
-Del joven Jackson, hijo del jefe de la Sky Blue. – Dijo con sus ojos brillantes y rubor en sus mejillas, pensaría que estaba enamorada de él.
-¿Pero qué paso con él?
-¿No lo conoces? – Pregunto sorprendida – Es el un chico atractivo pero rebelde ya que la mayoría del tiempo la pasa en la calle, golpea a cualquiera que lo ofenda pero es muy guapo. – suspiro con delicadeza como si estuviese pensando en el chico Jackson.
-No, no lo conozco, pero ojala que nunca lo vea.
-¿Por qué Jessica? – Admirada pregunto por lo que había dicho.
-Mi vida ahora depende de trabajar, no necesito conocer a nadie, suficiente con tu amistad me siento bien.
-Gracias Jessica. – comimos rápido y empezamos a trabajar de nuevo, jamás me había sentido tan liberada al terminar mi trabajo en la noche; se sentía re confortable nada de cansada por tanto trabajo que me habían dejado, caminaba para ir a la parada de autobuses, era tarde por ello tenía que esperar el de las ocho y apenas eran las siete y cuarenta pero no habría prisa, al llegar a la parada oí muchas voces de gente loca, que estaban en unos asientos de cemento que se encontraban en la parte derecha de la parada, al voltear vi muchos hombres y mujeres que parecían ser prostitutas por su forma de vestir, tres hombres riéndose a carcajadas de un chico que estaba arrodillado ante ellos, cuando vi a los hombres me llamo la atención de uno de ellos que era bastante atractivo, me daba lastima como estaba perdiendo su tiempo en las calles, cuando de repente esa persona me voltio a ver, mientras que quitaba la mirada del rápidamente; pero oí como susurraban en cuestiones de minutos, quería ver que hacían pero cuando volteaba el me miraba con unos ojos de picardía, hacía que me diera nervios y mi estómago me empezara a dolor, cuando escuche que alguien se acercaba a mí en seguida vi que era el hombre que me miraba.
Se acercó bastante que hice como si no lo hubiera visto.
-¿Qué te pasa lindura? – exclamo el hombre con una media sonrisa, pero yo no me dejaría que tratasen así.
-¿Disculpa? – dije en seguida con los nervios de punta. - ¿se te perdió algo?
-A mí no. – me toco el hombro con sus manos grandes y me miraba mis ojos cafés, haciendo que yo mirara sus ojos negros, en seguida moví mi hombro para que quitase mi mano de encima.
-¿Pero qué te pasa inútil? – le conteste enojada por cómo me quería tocar, hasta que de repente sentí que me agarro de la cintura bien fuerte, con sus dos manos sobre mi cintura, era un poco alto, hacía que me quería cargar. - ¿Estás loco? – el no hablo y solo miraba su risa y la de todos sus amigos que se burlaban, no podía permitir eso, me estaba agarrando como si fuese un juego para él, así que mis aprendizajes de karate eran demasiado veloces, por ello me salve dándole con mi rodilla hacia sus testículos, golpeándole fuertemente soltó mi cintura y agarre su brazo para hacer la llave de tirarlo al suelo, le doy muchas gracias a Dios que esta vez me funciono ya que practicaba muchas veces en la casa, el autobús llego no más tuve la oportunidad corrí hacia el autobús y me subí en seguida, me sentí en el lado de atrás, no quería voltear a ver pero lo hice y solo pude mirar como el hombre me miraba con un gran odio, él tuvo la culpa de todo ya que se me acerco a mí y en defensa propia, espero no volverlo a ver nunca más. Otro día más en el trabajo, hoy me levante temprano ya que quería ir a trotar un rato, me caía muy bien en la madrugada, después espere que se me des calentara el cuerpo para irme a bañar.
Mi receta de cocina lo cambiaba cada semana, tenía una lista donde le colocaba que faltaba en el refrigerador para ir de compras un día de estos, cuando saliera temprano; de repente recordé lo que paso ayer en la noche, no quería recordarlo más pero mi mente no lo quitaba, sabía que estaba en lo correcto de haberme defendido pero esa mirada que daba al verme en el autobús me mataba del miedo, algunas personas para vengarse las buscan espero que a mí no me pase eso. Me aliste para ir, recordé que Elizabeth y las demás chicas no iban formal que se diga, entonces se me ocurrió ponerme una falda larga que me llegara más debajo de la rodilla y holgada para poder dar los pasos mejor y una camisa de mangas un poco largas pero no tanto, por supuesto nada de maquillaje pero siempre dando a conocer mi formalidad para vestirme.




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