El día que decidí que ya no habría más golpes, me preparé para la guerra. Escondí cuchillos y objetos contundentes por toda la casa: bajo la almohada, detrás de la ventana, junto a la poceta. Estaba dispuesta a todo. Recuerdo que me peiné con cuidado, me puse ropa cómoda y apretada, lista para moverme. Ese día, Franklin estaba extrañamente tranquilo, "de mil amores", pero mi decisión era irrevocable.
Al regresar del mercado, después de dejar a Alessandro con su abuela, cerré la puerta con una fuerza que resonó en toda la cuadra. "De aquí no sale nadie vivo, o sale solo uno", le advertí. La pelea fue brutal, a puño limpio. En medio del caos, él lanzó un golpe que pudo haberme desfigurado, pero el destino intervino: se le desencajó el brazo. En el suelo, descargué contra él toda la rabia de los años de encierro. Cuando intentó derribarme, alcancé un frasco de perfume y se lo reventé en la cabeza.
Mientras él se desangraba, me senté en mi silla, invadida por una calma gélida. Llamé a su madre: "Venga a buscar a su hijo, que se está muriendo". Mientras se lo llevaban y me gritaban "loca", yo tiraba sus bolsas de ropa en la puerta de su casa. Se acabó.
Franklin se fue a Bolívar y, aunque han pasado diez años, sus amenazas siguen llegando como ecos de una vida que ya no le pertenece. Me dejó en la calle, congeló mis tarjetas y desprotegió a nuestro hijo, pero no pudo quitarme la casa ni la voluntad.
En ese vacío, Antonio, quien había sido mi mototaxi y mi confidente, se convirtió en mi compañero. La gente, que solo ve la superficie, habló de traiciones sin conocer el pacto de "vivir separados bajo el mismo techo" que yo tenía con Franklin. Con Antonio conocí la paz y el trato de reina que siempre busqué. A pesar de las dificultades y las pruebas que trae cualquier relación, hoy soy una mujer independiente.
Franklin me quitó mucho, pero me dejó algo invaluable: el valor de no tenerle miedo a nada ni a nadie. Aquí sigo, en mi casa, construyendo mi historia, con mis hijos y con la fuerza de quien sobrevivió a la tormenta para ser dueña de su propio destino.
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Editado: 08.04.2026