Mi Vida, Mis Reglas

CAPITULO II. DESPERTAR

Lo primero que escucho es un sonido constante que parece mas un instrumento de tortura que otra cosa, dirigido a mi cabeza en busca del objeto que produce el sonido porque solo quiero que cese pero el solo continúa y cuando logro abrir los ojos completamente apenas puedo distinguir algo mas que sombras por la poca luz que hay, nunca me ha gustado la oscuridad.

Escucho gritar a una mujer que solo logra empeorar mi punzada en la cabeza y quiero decirle que se calle que solo empeora mi situación pero no logro encontrar mi voz, no sale porque hay algo obstruyendo mi garganta, mis recuerdos empiezan a aparecer⁰ y puedo sentir la lluvia caer y empapar mi ropa, nuevamente el golpe seco del carro y luego el dolor intenso al caer en el asfalto, es tan vivo que emito un sonido que es mas parecido a un quejido de dolor, por la velocidad con que el auto me impacto yo debería estar muerta, yo sentí como mi vida se apagaba, ¿Por qué no mori?.

El cuarto se ilumina y el brillo aunque es tenue me encandila obligandome a cerrar los ojos, las personas que entran parecen preocupadas y comienzan a examinarme minuciosamente y hablan de cosas entre si haciendo que cada vez entienda menos lo que sucede, quiero preguntar necesito hablar y saber que sucede, y al cabo de un tiempo que me parece eterno me dicen que van a quitarme el respirador y que sentire molestia pero que es normal y otro tipo de indicaciones a las que no presto realmente atención, respiro profundo cuando el aparato es sacado totalmente de mi garganta, y nuevamente pruebas y mas chequeos para que al final el doctor me explique que debo quedarme mas tiempo en evaluación y que debo evitar hablar en las próximas horas.

  • Ya informamos a sus familiares deben estar en camino- me dice el doctor - una enfermera vendrá a arreglarla un poco antes que lleguen.
  • ¿Fafami-liares? - pregunto con dificultad ¿Que familiares? no tengo familia perdi a mi familia este año.

La poca que me quedaba, además fuí hija unica, mi padre falleció 3 años después que me case y mi madre, los recuerdos de mi madre son muy vagos apenas sombras que a veces

creo que son productos de mi imaginación para llenar ese vacío, solo se que me abandono para irse con otro hombre cuando era muy pequeña y nunca miro atrás.

  • Si, no querrá que su esposo la vea asi - dice la enfermera mientras entra con una maleta - ¡Es tan guapo!
  • Mire que tener un accidente tan feo en tan fastuoso evento, debe ser demasiada mala suerte - dice otra - un hombre no lo vale, si hasta pensamos que no despertaría.
  • ¡¡Sofia por Dios!! Cállate - le dice quien me peina.

¿Evento? ¿Cual evento? No entiendo de que hablan, sufri un accidente justo después de que mi suegro me quitara todo y me echará de mi propia casa no en un evento, deben estar confundidas.

  • Dejen descansar a la señora Del Vecchio - dice el doctor.
  • ¿Del que? Debe haber un error - digo de manera lenta, mi apellido es Ferreti, soy Angela Ferreti - mi apellido es....

Pero la explicación no llega porque un hombre, mejor dicho uno de los Dioses del mismo olimpo decide bajar y aterrizar en mi habitación.

  • Todos fuera - dice en tono bajo pero auroritario, como quien cree tener el derecho a siempre ser obedecido - ahora vas a explicarme - se acerca lentamente a mi como un depredador a punto de atacar a su presa - ¿porque si ya habías conseguido lo que querías armaste este patético numerito? ¿Tienes idea el caos en que pusiste a las empresas? ¿Mi imágen como quedó después de todo lo que se especula debido a tus acciones? - puedo ver la furia en su mirada y como sus venas se marcan en su sien.

Estoy segura que no conozco a semejante monumento, me digo a mi misma y Diosito perdóname por todos los pecados pecaminosos que estoy cometiendo consiente e inconscientemente ahora si me ire al infierno.

  • ¿Quien eres? - es lo único que me sale, habla de cosas que no tienen sentido alguno para mi, no soy de andar con chantajes emocionales.
  • Deja el show Ciara que estamos solos no tienes que fingir perdida de memoria, estoy cansado de tu insesante deseo de ser la atracción principal siempre, querías casarte lo lograste ahora debes comportarte a la altura del apellido que decidiste portar por voluntad propia, los Del Vecchio no estamos para que enlodes nuestro nombre con tus berrinches de niña mimada, madura ya no eres una niña y haz algo útil con tu vida para que no estes fastidiando la vida de los demás

¡¡Ciara Del Vecchio!! Me repito mentalmente, donde he escuchado ese nombre porque lo he escuchado antes, trato de indagar en mis recuerdos pero ahora parecen un lienzo blanco.

  • Nacho necesitamos irnos, estan esperando - dice una rubia con porte de diosa entrando fijandose apenas en mi - no tenemos tiempo como para que lo pierdas con esto - su mirada se detiene en mi con evidente desden y puedo ver que "el esto" soy yo.
  • ¿Ignacio? - digo en un hilo de voz, reconociendo el nombre y al hombre parado frente a mi.
  • ¿Quien mas? - dice mirándome de manera hostil - ¿O es que esperabas a alguien mas? - y simplemente se va con esa mujer.

Y todo aparece como una gran ola que cae inundando mis recuerdos, Ignacio Del Vecchio y Ciara Del Vecchio la esposa olvidada, la novela que lei. Soy el mal chiste de la protagonista, la chiquilla boba que tanto critique por besar el piso de su insensible esposo. Mi vida definitivamente es un desastre oficial declarado, renaci precisamente en el cuerpo de una miserable mujer sin una pizca de autoestima, el universo me dio el regalo de una nueva oportunidad y decido renacer en este cuerpo que dicho sea de paso tiene un final mas trágico que su propia existencia, que ironia me digo a mi misma, ¿quien podría tener tan mala suerte? Pues evidentemente YO, el destino parece estar empeñado en cobrarme una factura que estoy segura que no debo.

Cierro los ojos y los abro una y otra vez, tengo que despertar y salir de este estúpido sueño, porque esto debe ser un sueño de esos que son super realistas, cuando despierte estare en una cama de hospital del gobierno solo debo buscar manera de abrir mis ojitos, me digo una y otra vez, pero cada vez que abro los ojos sigo en el mismo sitio, las mismas cortinas horrendas, la misma cama y todo los muebles iguales y mi esperanza de que todo esto no es real se va esfumando de a poco.




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