Mi Vida, Mis Reglas

CAPÍTULO III. ALGO YA NO ES IGUAL

  • Espero que ya estes lista - dice el hombre con tono de evidente fastidio apenas entra - tengo cosas más importantes que hacer y no tengo tiempo para estas estupideces, asi que apurate - ordena sin siquiera detenerse a mirarme.

Como que si que estuviera aqui fuera mi idea, de verdad que me preguntó porque Ciara se caso con esa cosa tan insensible, que le vio aparte de lo guapo que es porque eso si que no se puede negar el hombre parece hijo del mismo Seus, pero de alli ha ser capaz de permitir ese trato tan pésimo y denigrante y de paso quedarse callada mi cabeza no puede entenderlo, dibujo una sonrisa en mi rostro porque ya lei esta escena y se a lo que voy a enfrentarme y aunque no soy tan fuerte el saber que sucedera me da algo de valentía y confianza para enfrentar a los periodistas que estarán esperando afuera para hacerme trizas y comerme viva, pero sobretodo poder lidiar con el tempano de hielo que un papel dice que es mi esposo.

  • Si tienes cosas importantes que hacer - y recalco la palabra importante - puedes irte, perfectamente soy capaz de dejar el hospital sola - le digo tranquilamente levantándome del sillón donde he estado sentada la última hora - ya no te necesito Ignacio.

Por un instante parece que va a decir algo pero en el último momento prefiere no hacerlo, no se si porque llego la enfermera o por algún otro motivo que sinceramente no me interesa. Me siento en la silla de ruedas y una enfermera la empuja hasta la entrada, y alli estan ellos como buitres volando alrededor de lo creen que es mi cadáver, pero ya he lideado con pájaros carroñeros como ellos en mi pasado.

  • Señora Del Vecchio ¿Es cierto que usted misma saltó por la borda para llamar la atención de su esposo? - y alli está la pregunta que insinua que yo provoque el incidente y que en el libro es el inicio de su caida - vio algo inconveniente - dice con evidente malicia.
  • ¿Realmente preparo toda la escena señora Del Vecchio? - pregunta otro.
  • Sin comentarios - dice el tomando la silla para sacarme de alli antes de que diga algo inconveniente.

Pero pongo un pie deteniendo el movimiento y me levanto.

  • ¿Realmente creen que pondría en riesgo mi vida por un hombre? - le respondo a la periodista. Y en relación a tu pregunta si vi algo, ¿acabarías con tu vida porque con quien compartes tu vida te traiciona? El divorcio existe y da buenos dividendos - y sonrió.
  • Señora - trata de hablar otro pero lo interrumpo.
  • Ahora ire a casa a planificar el resto de mi vida, he estado mucho tiempo en este lugar y aunque agradezco el trato y los cuidados estoy feliz de volver a mi hogar - y simplemente me abro paso para llegar al auto, esta vez no lo espero ni busco una protección que se perfectamente que jamás llegará.

Me acomodo en el auto y fijo mi vista en el camino, el aire es tan pesado que podría cortar por lo que prefiero mantener mi distancia, él cómo siempre prefiere ignorarme y yo no busco hablarle como lo hubiera hecho en el pasado mi cabeza esta llena de pensamientos en estos momentos como para perder el tiempo con un ser que seguramente ni se dignara a cruzar palabras si trato de iniciar conversación.

  • ¿Como te sientes? - dice al fin.
  • Bien - le respondo sin voltear.
  • Estuve...
  • Se que estuviste de viaje, la prensa lo hizo público - lo interrumpo - no tienes que empezar ahora a dar explicaciones - volteo unos minutos para luego volver a fijar mi vista en el camino - lo que hagas es tu asunto eso quedó pactado en el contrato -le recuerdo haciendole saber que no quiero hablar más.

Había leído la descripción del camino a casa en el libro pero nada comparado con lo que veia, las palmeras que están a un lado del camino hacen que el paisaje adquiera una vista impresionante muy diferente a la vida cosmopolita de ciudad a la que estaba acostumbrada donde todo eran edificios y casas, estoy segura que Jose Miguel hubiera amado esta pequeña ciudad y no puedo evitar sentir nostalgia por él por todo lo que nos falto por vivir, mi parte consiente como Angela lo extraña muchísimo y una lágrima rueda por mi mejilla que limpio enseguida al pensar en todo los que nos falto vivir.

Cuando el auto se estaciona abro la puerta y me bajo, no lo espere como la verdadera Ciara hacía siempre, ella bajaba del coche después de él, comia después que él empezaba y otras tantas cosas que había sacrificado por él, cosas que él no le daba importancia y que ahora me había propuesto cambiar, así como José Miguel me había enseñado a elegirme, yo le daría ese regalo a ella, no mas bajar la cabeza ni ponerse por debajo de nadie y eso incluia a Ignacio Del Vecchio.

Tenía tantas cosas en la cabeza que solo quería estar sola, tenía que ordenar mis pensamientos, por lo que no me detuve cuando él me llamo como si yo fuera su empleada, ese témpano de hielo no me daba la paz que necesitaba con urgencia en este momento por lo que no vi su expresión de sorpresa y rabia por mi nueva actitud.

Solo subi y llegué a mi cuarto, por alguna extraña razón que no podia explicar aún los recuerdos de Ciara estaban alli en mi cabeza y en mi piel, sus miedos, sus anhelos, sus sueños rotos convivian conmigo, me hacían facil algunos aspectos de mi vida cotidiana pero internamente era un caos entre nosotras porque ambos mundos han decidido converger a cada instante haciendome mas difícil controlar mi estabilidad emocional.

Por lo que decido que esas cuatro paredes que eran el refugio de Ciara también sería el mio ahora, y pude sentir la paz que ella sentía en ese lugar, me dejo caer en la cama necesito pensar mi futuro y en que voy hacer ahora, llevo dos semanas trazandome un plan viable que espero que funcione, quiero salir de esta cárcel, enseñarle a Ciara que hay mas en la vida y quizás darle una oportunidad de vivir.

Pero esa paz se ve afectada por el hombre que entra.

  • Tu madre no te enseñó a tocar la puerta - digo sin abrir los ojos, ese aroma que tengo tatuado en mi piel lo reconocería a kilómetros.
  • Si este es un nuevo juego para llamar mi atención te recomiendo que lo dejes de una vez porque no va a resultar, te lo deje claro cuando me obligaron a casarme contigo, no me gustas y jamás lo harás - sentencia el de manera cruel.




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