Me levanto temprano como siempre, tengo un hambre voraz porque me pase de largo la cena, busco en el clóset ropa y nada de lo que alli hay favorece a la figura que actualmente poseo, por lo que decido cambiar todo ese guardarropa ridículo, en el libro se habla de que Ciara nació en cuna de oro pero por alguna extraña razón que desconozco sus ingresos se los da Ignacio, por lo que pienso en comprar lo necesario mientras averiguo dónde está su fortuna. Al bajar notó la cara de sorpresa de las mujeres que conforman el servicio, es evidente lo raro que es verme levantada tan temprano pero hago como que no me doy cuenta y me sirvo café se que Ciara no lo toma, solo esta escrito que toma té pero hoy necesito cafeína en mi organismo.
El desayuno esta servido en la mesa como cada mañana y me siento, la cara de las mujeres es un poema pero no les prestó atención y comienzo a comer, se el porque de su reacción y es porque nunca empiezo yo y menos sola, siempre después de Ignacio.
Cuando levantó mi vista, la imagen me atrapa está con un traje negro que dejaría a cualquiera sin aliento y no soy la excepción, mi cuerpo reacciona y el amor devocional que aun siente Ciara por él aflora, pero me obligo a volver a mi plato como maniobra de distracción.
Me levanto porque he perdido el apetito, por lo que me dirijo afuera, el chofer aun no ha llegado por lo que me subo al auto, no puedo negar que su comentario me molestó pero respiro y ajusto mi ánimo, pienso hacer un par de cambios en la vida de Ciara y la mia, aunque no puedo evitar que su tono y sus palabras dejen huellas en mi pero me repito como un mantra que no puedo controlar eso.
Cuando el chofer llega le doy instrucciones de ir al centro comercial, pero antes que este pueda encender el auto, un aroma invade el lugar.
Escucho sorprendida por teléfono que avisa que se tomará la mañana y me obligo a mantener la vista en el paisaje pero internamente no puedo entender que está haciendo, esto no es normal el jamás acompaña a Ciara.
Llegamos y el primero en bajar es él.
Respiro, quería paz y tranquilidad y el muy cretino lo esta arruinando, por lo que sonrió y si quiere acompañarme le voy a enseñar lo que es ir de compras con una mujer. No hay hombre que aguante ello, nisiquiera mi santo Jose Miguel podía.
Lo primero que hago es entrar a un salon de belleza y me anoto en todo lo que puedo, me hago manos y pies, masaje, depilación y luego remato con mi cambio de look, por lo menos aqui durare como 5 horas. No voy a negar que verle cambiar de posición cada vez que salia de un cubículo a otro era extremadamente satisfactorio, aunque el se mantuvo con su mascara de indiferente trabajando puedo ver la incomodidad que tiene por estar 5 horas sentado en una silla incomoda, valio la pena.
Su mirada se fija en mi cara, ahora soy castaña y el largo de mi cabello es otra cosa que cambie lo llevo a mitad de espalda pero el no dice nada aunque su mirada me recorre con evidente sorpresa, solo cierra la laptop y se levanta.
No dice nada y me sigue, el lugar no es lujoso pero es bastante decente, tipico lugar de feria de comida de los centros comerciales, puedo ver su incomodidad en su cara pero la ignoro, le di la oportunidad y no la tomo.
Como con tranquilidad mientras el revisa su movil, el mio suena de manera insesante y lo ignoro.
Cuando llega la cuenta el paga, pero antes que decida salir un par de personas se acerca a nuestra mesa.
Pero esta vez no voy a minimizarme, ni tratar de desaparecer, no estoy dispuesta a empequeñecerme
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Editado: 12.03.2026