Mi Voz De Angel

3/1

WILD FLOWER
RM (Ft. Youjeen)

🎧

El amanecer trajo consigo una calma tensa. En el departamento, Soo-min había asumido el rol de un general preparándose para la batalla más elegante del año. Con manos expertas, le aplicó a Chae-Yoon un maquillaje sencillo pero sumamente hermoso: una base ligera que dejaba ver la frescura de su piel, un toque sutil de rubor durazno en las mejillas y un brillo natural en los labios que resaltaba su elegancia innata.

El vestuario fue elegido con una precisión milimétrica. Chae-Yoon llevaba una falda de seda rosada que caía con suavidad y gracia a cada paso, combinada a la perfección con una blusa de cachemira de un rosa de un tono distinto al de la falda, creando un contraste sofisticado y armónico. Completó el conjunto con unos aretes sencillos que destellaban con discreción bajo su largo cabello, el cual caía completamente suelto sobre sus hombros en ondas naturales, y unos zapatos de tacón hermosos de color nude que estilizaban su figura. Al mirarse al espejo, Chae-Yoon no veía a la estudiante de medicina que huía de las sombras, sino a una mujer que había aprendido a sostener su propio peso.

Sin embargo, la seguridad es un cristal frágil cuando se enfrenta a los fantasmas del pasado.

Cuando el taxi finalmente se detuvo frente al imponente y lujoso lugar de la ceremonia, el estómago de Chae-Yoon se contrajo. Se quedó inmóvil en el asiento trasero, con los dedos enterrados en la seda de su falda. Durante unos pocos minutos, permaneció dentro del auto sin querer salir, contemplando el desfile de trajes costosos y risas ensayadas a través de la ventanilla. El conductor no dijo nada, respetando el silencio sepulcral de la joven. Chae-Yoon cerró los ojos, respiró hondo evocando la melodía de su faro y las palabras de la Dra. Elena. Tras ese breve instante de resistencia, pagó la carrera, abrió la puerta y salió del coche para dirigirse decidida al lugar de la celebración.

La atmósfera de la recepción apestaba a opulencia y expectativas sociales. Al cruzar el arco principal, Chae-Yoon se encontró con sus tíos, quienes ejercían de anfitriones a la entrada. Saludó primero a su tía y luego a su tío, hermano de su padre. Aunque estos tíos no siempre habían estado pendientes de ella ni de su vida en los últimos meses, al verla llegar, la recibieron y saludaron con una sinceridad genuina que Chae-Yoon agradeció internamente, restándole un poco de peso al aire denso del lugar.

De inmediato, Chae-Yoon se abrió paso hacia el salón privado donde la novia daba los últimos retoques a su vestido antes del gran momento. Al entrar, Seo-A se giró y sus ojos se iluminaron al verla. Chae-Yoon se acercó a saludar a su prima con un abrazo afectuoso.

-Estás espectacular, Seo-A -le dijo de corazón, antes de dar un paso atrás y hablar con franqueza-. Quería decírtelo en persona: estaré aquí para acompañarte durante toda la ceremonia, pero no me voy a quedar al banquete posterior.

Seo-A la miró con una mezcla de alivio y profunda gratitud, sabiendo el tremendo sacrificio emocional que significaba para su prima poner un pie en ese evento.

-Con que estés aquí para verme caminar hacia el altar es más que suficiente, Chae-Yoon. De verdad, muchas gracias por asistir -respondió la novia, apretándole las manos con cariño.

Al salir del camerino, la verdadera prueba comenzó. Chae-Yoon se dirigió a paso lento hacia el gran salón de eventos para buscar la mesa que le habían asignado en el tarjetero de la entrada. Al revisar el número, sintió un vuelco helado; la habían ubicado exactamente en la mesa principal, donde se encontraban sus abuelos y sus padres. El estómago se le encogió por completo. No había vuelto a ver a sus padres desde aquella dolorosa e infame noche de hacía dos años.

Mientras iba caminando con elegancia entre las mesas, el sonido de sus tacones nude parecía sincronizarse con los murmullos de los familiares que se percataron de su presencia. Las cabezas se giraban sutilmente, los abanicos se movían más rápido y los comentarios en voz baja flotaban como cenizas en el aire: "¿Es ella?", "Mírala, tuvo el descaro de venir después de lo que hizo", "Echó su carrera a la basura por capricho".

Chae-Yoon contuvo el aliento, sintiendo cómo su postura se volvía rígida. Su personalidad libre y serena, aquella que había florecido en el anonimato de sus libros y en la paz de Jeju, se replegó al instante. En su lugar, se activó un mecanismo de defensa automático: una coraza fría, distante y sumisa, la vieja versión de sí misma que su familia siempre había moldeado a base de exigencias.

Al llegar a la mesa redonda, Chae-Yoon se detuvo. Sintió las miradas inquisitivas clavadas en su piel como alfileres. Con una elegancia mecánica, dobló la cintura en una reverencia perfecta y saludó formalmente a los patriarcas.

-Buenas tardes, abuelo, abuela.

Su abuela, la única que pareció romper el hielo de la dinastía, le dedicó una sonrisa dulce y compasiva, recorriendo con la mirada su atuendo de seda y cachemira.

-Estás hermosa, mi niña -le dijo en un susurro cálido.

Chae-Yoon tragó saliva, giró sutilmente el cuerpo hacia los dos asientos contiguos y realizó una segunda reverencia, manteniendo la vista fija en el mantel.

- Padre. Madre.

La respuesta fue una bofetada de hielo. No obtuvo ni una sola mirada de ellos. Su padre continuó cortando un aperitivo con una parsimonia quirúrgica, ignorando su existencia por completo, mientras que su madre mantuvo la vista fija al frente, con la barbilla en alto. Chae-Yoon, con el corazón latiéndole en los oídos, procedió a tomar asiento en silencio en la silla libre.

La tensión en la mesa se volvió tan densa que el aire se sentía físicamente pesado. Las conversaciones de los demás tíos y familiares que compartían la mesa continuaron de inmediato, fluyendo con una normalidad ensayada y artificial, como si Chae-Yoon no hubiera llegado, como si fuera un fantasma ocupando un espacio físico. Chae-Yoon clavó la mirada en sus propias manos, ocultas bajo la mesa, apretándolas con fuerza. No podía evitar pensar con amargura y dolor en cómo eran capaces de tratarla de esa manera tan cruel e indiferente después de no haberla visto ni sabido de ella durante dos largos años.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.