RISK IT ALL
Bruno Mars
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Chae-Yoon probó el primer bocado de la cena y sus ojos se iluminaron. La textura y el equilibrio de los condimentos eran perfectos, dignos de alguien que dominaba el arte culinario a pesar de las prisas de su vida diaria. Al ver su reacción de deleite puro, Geo sonrió con suficiencia, apoyando los brazos sobre el mármol negro.
-¿Y bien? ¿Aprobado por la crítica culinaria? -preguntó él con tono divertido.
-Mucho más que aprobado -admitió Chae-Yoon, pasando los palillos con cuidado-. De verdad cocinas muy bien, Gye-On. Ahora entiendo por qué los chicos te dejaban el mando de la cocina en el dormitorio.
-Hacían lo correcto en confiar en mí. Pero vamos, no te detengas con la investigación. ¿Qué más querías saber de este humilde servidor? -le incitó Geo, disfrutando de tenerla tan cerca, a solas en su espacio.
Chae-Yoon dejó los palillos a un lado por un momento, se acomodó en la butaca y lo miró fijamente. Su mente analítica comenzó a hilar una pregunta que iba más allá del simple fanatismo, buscando comprender al artista detrás del mito.
-Me da mucha curiosidad tu proceso para el álbum Aurum -comenzó ella, modulando su voz con esa elocuencia natural-. Sé que la mayoría de los productores empiezan por una base rítmica o un 'beat' pegajoso para asegurar el éxito comercial. Pero cuando escucho tus composiciones, se siente como si primero construyeras un paisaje arquitectónico con el piano, una estructura emocional, y luego obligaras a la música a encajar ahí. ¿Escribes pensando en imágenes visuales o en silencios específicos?
Geo se quedó mirándola en absoluto silencio durante unos segundos. La agudeza de la pregunta lo tomó completamente por sorpresa. No era la típica duda superficial de una entrevista; Chae-Yoon había desarmado su método de composición con una precisión milimétrica. Una enorme sonrisa, llena de fascinación y deleitud, se instaló en su rostro. De repente, soltó una carcajada limpia y sonora que resonó en el concepto abierto del apartamento.
-Dios, Chae-Yoon, eres increíble -dijo Geo, negando con la cabeza mientras se reía, maravillado por lo inteligente y tierna que se veía al formular sus teorías literarias sobre la música-. Nadie me había preguntado algo así en toda mi carrera. De verdad eres demasiado brillante... y peligrosamente tierna cuando te pones en modo analítica.
Al escuchar la palabra "tierna", el rostro de Chae-Yoon volvió a encenderse en un tierno color carmín, lo que provocó que la risa de Geo se volviera aún más suave y cómplice.
-Pero respondiendo a tu pregunta -continuó él, inclinándose un poco más hacia ella, atrapándola con su mirada oscura-, tienes toda la razón. No soporto empezar por el ritmo. Para mí, el piano es el esqueleto del alma. Dibujo una escena en mi cabeza, usualmente un lugar donde me sentí muy solo o muy libre, y construyo las paredes con los acordes.
Chae-Yoon sintió un vuelco en el corazón ante la analogía. Intentando recuperar el control de sus nervios por la intensa cercanía de Geo, tomó otra pregunta de su repertorio para desviar la atención.
-¿Y qué pasa cuando el líder se queda sin respuestas? -preguntó ella en un susurro, mirándolo a los ojos con total sinceridad-. Todo el mundo acude a ti cuando el barco se tambalea. ¿A dónde va Geo cuando necesita que alguien más maneje el timón?
La risa de Geo se apagó lentamente, dando paso a una mirada cargada de una ternura inmensa y una calidez que Chae-Yoon no supo cómo procesar. Se enderezó despacio, acortando la distancia sobre la isla de mármol, y sonrió de esa manera mansa que reservaba solo para lo más sagrado de su vida.
-En realidad, mi verdadera ancla en esta vida son mis padres. Ellos me mantienen con los pies en la tierra. Además, tengo la suerte de tener un buen círculo de amigos y, como viste hace un momento con la llamada, mis compañeros de grupo son más que colegas; son mis hermanos. Pero cuando el mundo exterior se vuelve demasiado abrumador y la presión de la industria me asfixia, mi refugio es ir a casa de mis padres si tengo unos días libres. Y si el trabajo no me lo permite, una simple llamada telefónica con mi hermana pequeña ya me alegra la vida por completo. Su energía limpia el peor de mis días.
Mientras decía esto, Geo la observó en silencio y un pensamiento muy íntimo cruzó su mente: «Y ahora te tengo a ti. Aunque todavía no lo sabes, con solo pensar en esos ojos hermosos tuyos mirándome, ya siento que todo el ruido a mi alrededor se apaga».
Chae-Yoon, conmovida por la calidez con la que hablaba de su entorno más protegido, sintió una profunda curiosidad por esa faceta tan humana del ídolo global. Apoyó un poco más su barbilla en las manos y lo miró con timidez pero con un brillo genuino de interés.
-Siempre he tenido curiosidad por tu familia... -admitió Chae-Yoon en voz baja-. Especialmente, siempre he querido saber cómo te llevas con tu hermana. En las pocas ocasiones en que has mencionado tener una hermana menor, me he preguntado cómo es tu dinámica con ella, siendo tú alguien tan reservado.
Geo soltó una pequeña risa, una mezcla de orgullo fraternal y diversión, y se reclinó en su butaca para explicarle la realidad de su hogar.
-Bueno, la verdad es que nuestra dinámica es bastante peculiar porque le llevo exactamente quince años de diferencia. Mis padres la tuvieron cuando ya eran mayores, así que fue una sorpresa hermosa y tardía para todos nosotros. Imagínate lo que es eso: para cuando ella estaba empezando a caminar y a balbucear sus primeras palabras, yo ya estaba encerrado en salas de ensayo como trainee o lidiando con los primeros años del debut.
Chae-Yoon abrió un poco los ojos, sorprendida por el dato de la edad. Geo continuó, gesticulando con las manos y con los ojos iluminados por el afecto.