HEY, SOUL SISTER
TRAIN
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La atmósfera en el apartamento de Geo había mutado de una invasión caótica a una cena relajada que se prolongaba en la noche.
Geo, apoyado contra la isla de la cocina, observaba la escena desde la distancia, con un vaso de cristal entre sus manos. Chae-Yoon estaba sentada en medio del gran sofá gris, rodeada por los tres chicos. Tenía las mejillas encendidas, coloreadas por un rojo intenso y constante, producto de las risas que Haneul y Min-seok le arrancaban con sus ocurrencias.
-¡Tienes que entender, Chae-Yoon, que vivir con Si-woo es un deporte de riesgo! -decía Haneul, gesticulando dramáticamente mientras Si-woo ponía los ojos en blanco, fingiendo ofensa-. Una vez, a las tres de la mañana, lo encontré intentando cocinar fideos usando una plancha de ropa, estaba como poseído por un demonio.
-¡Fue un experimento culinario, no un error! -se defendió Si-woo, provocando que Chae-Yoon se tapara la boca con las manos mientras soltaba una carcajada sonora-. Además, el resultado fue... comestible.
-¡Comestible es una palabra muy generosa para describir ese desastre quemado! -intervino Min-seok, aprovechando para apoyarse en el cojín junto a Chae-Yoon, invadiendo su espacio con la confianza del hermano pequeño-. Chae-Yoon, no le creas nada, este vocalista no sabe ni cómo colocarse un delantal.
Chae-Yoon, que siempre se mantenía bajo un aura de reserva y elegancia, se veía completamente desarmada. Su cabello, siempre suelto y cayendo en ondas naturales sobre sus hombros, se movía cada vez que ella sacudía la cabeza entre risas.
Geo, desde su lugar, sintió un tirón en el pecho. La veía tan hermosa, tan viva. Le fascinaba la suavidad de su cabello; tenía una urgencia casi eléctrica por acercarse, estirar la mano y comprobar si la textura de esos mechones oscuros era tan delicada como parecía. Había algo en la forma en que ella interactuaba con sus "hermanos" que le daba una satisfacción inmensa; ella no estaba frente a ellos como una asesora, sino como alguien que empezaba a pertenecer a su entorno.
-¿Te estás divirtiendo, asesora? -preguntó Geo, acercándose lentamente a la sala de estar con paso firme pero relajado.
Chae-Yoon levantó la vista hacia él. Sus ojos brillaban, todavía húmedos por la risa, y su rostro encendido por el momento la hacía ver más joven y real.
-Más de lo que esperaba, Gye-On -admitió ella, logrando controlar un poco su respiración-. Es... una dinámica muy diferente a la que estoy acostumbrada. Son muy divertidos.
-Ya ves -respondió Geo, sentándose finalmente en el brazo del sillón, muy cerca de ella-. Estos tres no saben cuándo guardar silencio.
Haneul le guiñó un ojo a Si-woo, captando la atención sutil del líder hacia la escritora, y decidió lanzar una pregunta con una sonrisa pícara y directa:
-Bueno, Chae-Yoon, ya que estás trabajando tan de cerca con nuestro lider y analizando su música... dinos la verdad: ¿quién es tu Bias? ¿Quién de los siete es tu favorito del grupo?
Al escuchar la palabra, Chae-Yoon se quedó congelada. El tono carmín de sus mejillas se intensificó al instante, extendiéndose por todo su rostro. La vergüenza la invadió por completo; abrió los ojos de par en par y, completamente incapaz de pronunciar una sola palabra o delatarse, optó por guardar absoluto silencio. Simplemente bajó un poco la mirada y se limitó a sonreír de forma tímida, apretando los labios para esconder su secreto mientras jugaba con sus manos.
Min-seok soltó un grito de victoria al ver su reacción.
-¡Mírenla! ¡No quiere decir nada porque sabe que si dice mi nombre, el líder la va a despedir por envidia! -bromeó el menor, provocando que la sala estallara en carcajadas una vez más.
Geo, observando la timidez de Chae-Yoon y lo hermosa que se veía intentando no mirar a nadie, sintió una paz absoluta. No pudo evitar sonreír mientras, con total disimulo, sus dedos rozaron, casi accidentalmente, un mechón de su cabello suelto, disfrutando finalmente de la suavidad que tanto había imaginado.