Mi Voz De Angel

Capitulo 10

LEAVE THE DOOR OPEN
Bruno Mars

🎧

Los días posteriores a aquella llamada corrieron con una velocidad inusual, disolviendo las sombras del Director Kang en una rutina compartida que se sentía cada vez más cómoda y natural. La burbuja entre Geo y Chae-Yoon se consolidaba con cada tarde de trabajo, transformando el recelo inicial en una complicidad absoluta. Ya no solo se trataba de analizar letras en el estudio; ahora compartían silencios cómodos, tazas de café a medio terminar y miradas que hablaban más que cualquier verso.

Para alivio de Chae-Yoon, el resto de los integrantes de Solstice la habían recibido con los brazos abiertos. Su calidez, combinada con el respeto que le tenían a su intelecto, hizo que todos la apreciaran profundamente. Pero la verdadera sorpresa llegó cuando Soo-min, su mejor amiga y hermana de la vida, se integró de forma orgánica a esa dinámica. Soo-min ya se había reunido con Geo tanto en su estudio personal como en el propio apartamento de Chae-Yoon. Verlos interactuar había sido un bálsamo para los nervios de la escritora: esos dos se llevaban de maravilla. La seguridad innata de Geo y la chispa protectora de Soo-min encajaron a la perfección, disipando cualquier rastro de incomodidad.

Fue precisamente un sábado por la tarde, mientras Geo cumplía con una sesión de fotos internacional, cuando Soo-min fue a visitarla a su casa. Sentadas en el suelo de la sala, rodeadas de hilos de crochet y tazas de té, la conversación se desvió inevitablemente hacia el terreno del corazón.

-¿Y bien? -preguntó Soo-min, soltando el bolso que estaba tejiendo y clavando una mirada inquisitiva en su amiga-. Llevas días con esa sonrisa tonta que nunca te había visto. ¿Me vas a contar finalmente qué pasó con uno de los hijos de la nación?

Chae-Yoon sintió el calor subirle a las mejillas al instante. Dejó las hojas de notas a un lado y suspiró, escondiendo el rostro entre sus manos antes de mirar a su amiga.

-Nos besamos, Soo-min -confesó en un susurro, sintiendo que el corazón se le desbocaba solo al verbalizarlo-. Fue... En una de las ocasiones que vino a trabajar aquí. Y ha vuelto a pasar.

Soo-min soltó un grito ahogado y dejó caer el ganchillo sobre la alfombra.

-¡Lo sabía! ¡Te lo tenías muy guardado, Chae-Yoon! ¡Diablos, te atreviste a posar tus labios en los de ese santo! -exclamó con una sonrisa enorme, pero al notar que la expresión de su amiga mutaba rápidamente hacia una mueca de preocupación, su tono se suavizó-. Oye... ¿qué pasa? Deberías estar flotando en el aire.

-Estoy asustada, Soo-min -admitió Chae-Yoon, abrazándose las rodillas contra el pecho-. Mucho. No puedo evitar pensar en lo que él representa. Es una estrella mundial, un hombre que tiene el mundo a sus pies. A veces me da pánico pensar que... no lo sé, que quizás solo esté tanteando el terreno conmigo, jugando un poco por la novedad de la situación.

Soo-min arqueó una ceja, adoptando de inmediato esa postura protectora y madura que tanto la caracterizaba.

-Escúchame bien, Chae-Yoon, y hazme caso a mí porque tú no has vivido en ese aspecto, tengo por mucho más experiencia que tú en los temas del amor. Por qué tú te has pasado la vida escondida detrás de tus libros y tus responsabilidades -le dijo Soo-min con voz muy solemne -. He visto a Geo en su estudio y lo he visto aquí, sentado en tu sala, veo como te mira y como trata de siempre de estar cerca tuyo. Ese hombre no me parece, en lo absoluto, la clase de tipo que tontea con una mujer porque sí. Sabes perfectamente que los idols se cuidan muchísimo de cometer cualquier desliz o provocar un escándalo mediático. Si arriesga su privacidad para estar así contigo, es por algo. A mí Geo me parece un caballero en todo el sentido de la palabra.

Chae-Yoon bajó la mirada, jugando rítmicamente con el borde de su suéter.

-Solo nos hemos besado algunas veces... y hemos salido solos un par de veces en total -explicó, midiendo la realidad de los hechos-. Y cada vez que salimos es una operación militar secreta por su fama. Es hermoso, sí, pero ninguno de los dos ha dado el primer paso real para expresar con palabras lo que sentimos. Nos quedamos en la línea de la complicidad.

Soo-min se inclinó hacia adelante en la alfombra, acortando la distancia y tomando las manos temblorosas de su amiga entre las suyas. Su mirada se volvió profunda y sincera.

-Olvídate de lo que él dice o no dice por un segundo, Chae-Yoon. Mírame. ¿Qué sientes tú por Geo?

La pregunta quedó flotando en la claridad de la sala. Chae-Yoon inhaló despacio, dejando de lado los escudos, las máscaras profesionales y el miedo al rechazo. Miró a su mejor amiga y le respondió con una sinceridad descarnada que le brotó del alma:

-Me gusta mucho, Soo-min. Mucho más de lo que alguna vez imaginé que podría gustarme alguien. Pero precisamente por eso tengo terror. Me asusta muchísimo sentir tanto y que, al final del día, él no sienta lo mismo por mí. Me da pánico despertar un día y descubrir que esto fue un hermoso paréntesis en su vida, mientras que para mí lo es todo -Chae-Yoon hizo una pausa, con los ojos empañados por una sutil melancolía-. Y, para serte honesta... también me asusta no ser suficiente para él. Su mundo es brillante, perfecto. ¿Qué pinto yo en medio de todo ese destello?

Soo-min apretó sus manos con firmeza, negando con la cabeza ante la última frase, dispuesta a ser el ancla que Chae-Yoon necesitaba para dejar de huir del futuro que ya estaba tocando a su puerta.

-No digas tonterías, Chae-Yoon -la regañó Soo-min con suavidad pero con una firmeza absoluta, obligándola a levantar la vista-. ¿Que tú no eres suficiente para él? Por favor. Eres una mujer brillante, culta, independiente y con una sensibilidad que ya quisieran muchas personas. Si Geo tiene un mundo brillante, es porque trabaja en un escenario de luces, pero tú tienes un brillo propio que es real, que no necesita reflectores. ¿De verdad crees que un hombre inteligente como él no se daría cuenta de eso? Chae-yoon debes aprender a mirarte con el mismo lente que te miran los demás, eres el tipo de todos, si yo fuera hombre, también me hubieras gustado mucho.




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