If ain't hoy You
Alicia Keys
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Geo estaba al límite. La ciudad se sentía como una jaula y el silencio de Chae-Yoon, como una sentencia de muerte. Había pasado cuatro días moviéndose entre la agencia y las calles, con la desesperación marcada en cada rasgo de su rostro. Con el corazón en la mano, Geo llamó a Soo-min por décima vez esa tarde.
-¡Por favor, Soo-min! -rogó Geo, su voz usualmente calmada quebrándose-. No me cuelgues. Solo necesito hablar contigo, que al menos tú me escuches. No voy a perder a Chae-Yoon. Te lo ruego, déjame explicarte.
Hubo un silencio prolongado, hasta que Soo-min, agotada por la insistencia de Geo y la angustia que sentía por su amiga, suspiró.
-No necesito que me des explicaciones, Geo. Pero escucharé lo que tengas que decirme.
Geo no perdió tiempo. Con una celeridad frenética, le explicó todo:
-Ese día, la agencia de Min-ji organizó una reunión de negocios en ese hotel. Yo estaba en contra de ir, pero me obligaron por contrato y no estabamos solos, con nosotros había alrededor de ocho personas. Los paparazzi ya estaban allí antes de que bajáramos del coche; fue una trampa orquestada por el equipo de marketing de ella para generar tráfico. El hotel no era un escondite, era el lugar de la reunión.
Soo-min escuchaba, procesando la información con cautela.
-¿Y por qué el silencio, Geo? ¿Por qué tres días sin una palabra? -preguntó ella, con frialdad.
-¡Me quitaron todo, Soo-min! -respondió Geo, con una desesperación genuina-. En cuanto el escándalo estalló, el Director Ejecutivo de la agencia confiscó mi teléfono, el de mi manager y el de todo mi equipo. Nos encerraron en una sala de juntas durante cuarenta y ocho horas para redactar los comunicados y evitar que hiciera alguna locura. Apenas hace unas horas recuperé mis dispositivos, estaba muy molesto, iba a sacar yo mismo toda la basura, ya ha salido el comunicado oficial: ambas agencias acaban de publicar que no existe ninguna relación, que fue una cita estrictamente profesional y que las imágenes están sacadas de contexto, Pero luego que lo pensé mejor, aunque lo desmientan, ya el daño está echo y eso me calcome el alma al pesar en lo que había entendido Chae-yoon.
Soo-min sintió cómo el nudo en su pecho empezaba a soltarse. Las noticias estaban empezando a limpiar el nombre de Geo, pero la incertidumbre sobre Chae-Yoon seguía siendo una herida abierta.
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La revelación de Soo-min dejó a Geo en un silencio sepulcral, su respiración agitada en el auricular era el único sonido que rompía la tensión de la llamada, especialmente cuando ella le confesó que, Chae-yoon se había ido, no la localiza por ningún lado y no tiene más amigos a quien preguntar, ante la desesperación, se había presentado en casa de los padres de Chae-Yoon para exponer toda la verdad. Soo-min le explicó a Geo que, aunque ella misma no sabía el paradero actual de su amiga, desapareció el día de su cumpleaños y no había podido guardar más el secreto y les había revelado a los padres el historial completo: las citas constantes con el psiquiatra, el uso de pastillas para dormir que ella había llegado a notar, y toda la carga emocional insoportable que Chae-Yoon había arrastrado durante años, incluyendo la culpa traumática por la muerte de su hermano. Con voz entrecortada, Soo-min le reveló a Geo el horror que detonó todo: el hermano de Chae-Yoon murió el mismo día que ella cumplía ocho años, mientras iba de camino a casa para llevarle su pastel de cumpleaños, el cual Chae-Yoon había estado esperando con ilusión durante todo el día; un detalle desgarrador que Geo apenas empezaba a dimensionar sin saber aún que aquel trágico suceso y el nacimiento de Chae-Yoon compartían la misma fecha. Soo-min, con una firmeza que ocultaba su propio agotamiento, le contó a Geo que les había exigido a los padres que, si aún conservaban una gota de amor por su hija, la encontraran de inmediato, advirtiéndoles que ella llevaba cuatro días sin noticias y que, antes de recurrir a la policía, prefería que ellos intervinieran para que, por primera vez, se comportaran como verdaderos padres en lugar de verdugos; ante esto, Geo sintió un estallido de rabia y alivio, reafirmándose en su determinación de que, si los padres no actuaban con la diligencia necesaria, él mismo rastrearía cada rincón para encontrar a la mujer que amaba de esa espiral de silencio y soledad que amenazaba con consumirla para siempre.
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Geo se quedó paralizado un segundo, la angustia volviéndose un dolor físico en su pecho.
-Dime cualquier pista, cualquier lugar donde ella se sienta segura -pidió él, con una determinación feroz-. No voy a dejar que se enfrente a esto sola.
La honestidad en la voz de Geo convenció a Soo-min. Aunque ella no tenía la dirección, la urgencia del músico le dio una pizca de esperanza. El malentendido empezaba a aclararse, pero Geo ahora tenía una tarea más difícil: encontrar a una Chae-Yoon que se había sumido en el silencio, sin saber que el hombre por el que lloraba estaba, finalmente, tratando de derribar todas las barreras para llegar a ella.