Mi Voz De Angel

Capitulo 15

Birds of a Feather
Billie Eilish

🎧

En el estudio de ensayo de Solstice, el ambiente era inusualmente sombrío. Geo estaba sentado en el suelo, con la guitarra entre los brazos pero sin tocar una sola nota, mientras sus compañeros de grupo lo rodeaban en un silencio protector. El peso de la culpa lo oprimía; no podía dejar de repasar cada paso en falso, cada omisión y cada silencio que había contribuido a la tormenta que Chae-Yoon había tenido que enfrentar sola. "No manejé nada bien", confesaba con la voz ronca, "pude ser más firme, pude ser más rápido".

Poco después, la reunión con Soo-min fue necesaria, casi un salvavidas. Geo la abordó en un rincón apartado de un restaurante, con la urgencia marcada en cada facción.

-Dime la verdad, Soo-min. ¿Cómo está ella? Por favor, solo déjame verla un momento. Necesito saber que respira, que está bien...

Soo-min lo observó con una mezcla de firmeza y compasión. Suspiró, suavizando su postura.

-Geo, escúchame: ella está bien. He pasado el fin de semana a su lado, se fue por qué quería estar sola y en calma, todo está empezando a encontrar su lugar. Pero no puedes verla ahora. Necesita espacio. Ella te extraña, lo sé, pero tiene que sanar años de soledad y dolor acumulados. No solo ella; sus padres también están comenzando a aceptar la pérdida que nunca pudieron procesar. Están recibiendo terapia juntos, como una familia que intenta encontrar la paz tras una guerra de décadas. Déjala sanar. Cuando ella se sienta preparada, te aseguro que ella misma vendrá a ti.

Aquellas palabras, dichas con la honestidad tajante de una mejor amiga, actuaron como un bálsamo necesario. Geo comprendió que el amor también consistía en saber esperar, en no forzar una herida que apenas estaba cicatrizando. El alivio de saber que Chae-Yoon estaba siendo cuidada, no solo por Soo-min, sino por el núcleo familiar que finalmente estaba asumiendo su responsabilidad, le permitió soltar el nudo que tenía en el pecho.

De regreso en la soledad de su habitación, Geo volvió a su único lenguaje posible.

Cuando se sentía tan solo y triste, sus manos encontraban naturalmente el ritmo y la letra. Empezó a garabatear en su libreta, dejando que la música fluyera. Por fin, sabía cómo explicarle todo lo que no había podido decirle durante la crisis. Había decidido plasmar en una canción el momento exacto en que sus mundos chocaron: aquel encuentro hace dos años, la primera vez que sus ojos se cruzaron, el inicio de una historia que, a pesar de las sombras y el tiempo, él estaba decidido a proteger. Aquella melodía no sería solo una canción; sería su promesa de paciencia y un puente hacia el día en que, por fin, pudieran volver a encontrarse.

***************

La luz de la tarde entraba por los ventanales del consultorio del doctor Choi, iluminando el espacio donde, durante el último mes, los muros de una familia se habían ido derribando. Tras ocho encuentros intensos, aquel aire denso de secretos y culpas se había transformado. Era la última consulta de este ciclo.

El doctor Choi, con su habitual calma, les dio la palabra. El padre de Chae-yoon fue el primero en hablar.

-He reflexionado mucho sobre mis prioridades -comenzó, con firmeza-. No voy a abandonar la gestión de la clínica, porque es mi vida y mi compromiso profesional, pero sí voy a cambiar mi ritmo. No trabajaré más hasta el agotamiento; reduciré mis horas para estar presente en casa. Quiero aprender a ser un padre que escucha y que está disponible, no alguien que vive enterrado bajo expedientes.

Su madre, con los ojos húmedos, tomó la mano de ambos y propuso con ilusión:

-Y yo he estado pensando en algo. Necesitamos un nuevo comienzo, un aire distinto. ¿Qué les parecería si los tres nos vamos de viaje juntos? Un tiempo solo para nosotros, para recorrer lugares donde nunca hayamos llevado el peso de nuestras sombras.

Chae-Yoon, quien se sentía más ligera que nunca, sonrió con una paz profunda.

-Yo solo quiero dejar atrás todo ese dolor y el resentimiento que me tuvieron prisionera de mi propia vida durante tantos años -respondió ella-. Quiero ser feliz, mamá, papá. sobre el viaje... -hizo una pausa, bajando levemente la mirada antes de encontrar la de sus padres-. No puedo irme de viaje ahora. Hay alguien que espera por mí, alguien que ha estado ahí a pesar de todo y no sería justo hacerlo esperar más tiempo después de lo que hemos pasado.

Lo extrañaba mucho.

Sus padres se miraron entre sí, un intercambio silencioso donde la comprensión y el alivio finalmente vencieron a la antigua necesidad de control. Asintieron hacia su hija con una calidez inédita.

-Entendemos perfectamente -dijo su padre, estrechando su mano-. El tiempo es lo único que no se puede recuperar, y si hay alguien especial, debes atender ese llamado.

-Cuando me sienta lista, se los presentaré -añadió Chae-Yoon con un brillo de esperanza en los ojos-. Solo les pido un poco más de paciencia.

El doctor Choi, observando la escena, sonrió con satisfacción.

-Lo que han logrado este mes no es solo una mejoría, es un renacimiento. Han pasado de ser personas que compartían un apellido y un dolor, a ser seres que eligen construir un futuro desde la libertad.

Al finalizar la sesión, los padres salieron primero, dejando a Chae-Yoon unos instantes con el doctor.

-Chae-Yoon -dijo él, cerrando su carpeta de notas-. Esta es la última vez que es necesario que vengas a verme. Tu proceso ha concluido, tampoco no necesitas más el grupo de música, ya no lo necesitas tampoco.

Ella vio una chispa de nostalgia en la mirada del médico. Se levantó y, con una sonrisa dulce y luminosa, le dijo:

-Doctor, no se ponga triste. Mi salud mental ya no depende de este consultorio, pero nuestra amistad no termina hoy. ¿A que no?Nos veremos siempre; la próxima vez que nos veamos de seguro lo acompañara alguien.




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