Mi Voz De Angel

Capitulo 16

When I look at You
Miley Cyrus

🎧

Cuando Chae-yoon despertó, el lado de la cama de Geo estaba frío. Un vacío momentáneo la invadió hasta que recordó dónde estaba. Se levantó con calma, entró al baño para refrescarse y se puso ropa cómoda, buscando esa calidez que el hogar de Geo empezaba a transmitirle. Al llegar a la cocina, el aroma a café recién hecho la recibió como una caricia. Sobre el mostrador, encontró un desayuno sencillo y una nota escrita con la caligrafía apresurada pero elegante de Geo:

"Estoy en el estudio. Ven cuando termines".

Caminó hacia el estudio, donde la luz de la mañana se filtraba suavemente. Al abrir la puerta, lo vio: Geo estaba sentado ante el piano, con los hombros relajados y una expresión de total concentración. Chae-yoon se sentó en el sofá, oculta entre las sombras, disfrutando de la vista. Él tocaba una melodía dulce, una pieza que ella reconoció por su delicadeza. Tras unos minutos, Geo se detuvo, la miró y, con una sonrisa enigmática, le pidió:

-Presta atención. Esto es para ti.

Sus dedos volvieron a las teclas, pero esta vez la melodía era distinta, cargada de una melancolía que se transformaba en esperanza. Mientras tocaba, comenzó a tararear una canción. Chae-yoon se quedó sin aliento; era la melodía que la había visitado en sus sueños durante años, esa que siempre aparecía como un murmullo lejano en sus momentos de oscuridad. Las lágrimas comenzaron a brotar, sin dolor, solo con la intensidad de un recuerdo que al fin encontraba su origen.

El silencio en el estudio era denso, poblado únicamente por las partículas de polvo que danzaban en la luz de la mañana. Geo no se movió del taburete del piano. Sus manos, que momentos antes habían arrancado una melodía de una pureza sobrecogedora, descansaban ahora sobre sus rodillas, apretándolas ligeramente, como si intentara contener una emoción que amenazaba con desbordarlo.

Chae-yoon lo observaba desde el sofá, paralizada. El eco de esa melodía -la canción de sus sueños, la banda sonora de su angustia y, a la vez, de su paz- aún vibraba en las paredes..

Geo suspiró, un sonido largo, cargado de una pesadez que no le había visto antes. Se puso de pie, pero no se acercó a ella de inmediato. Caminó hacia la ventana, observando la ciudad, como si buscara en el horizonte el recuerdo de hace dos años.

-Esa canción... -comenzó él, con voz baja, casi un murmullo-. Me rondó la caneca por mucho tiempo, y me arme de valor y la compuse en el tiempo que no te veía.

Se giró hacia ella, sus ojos brillantes de una honestidad que dolía.

-Hace dos años, una noche, el cielo se desplomó sobre la ciudad. Era una de esas lluvias que parecen borrar el mundo. Yo salía de la agencia, sintiéndome vacío, harto de las cámaras, de las expectativas, de todo ese ruido que me rodeaba. Estaba molesto, aunque ahora, mirándote, me doy cuenta de que no estaba molesto con el trabajo, estaba molesto conmigo mismo por haber olvidado cómo sentir algo genuino, estaba haciendo lo que me gustaba con pasión, pero en ese momento no lo estaba disfrutando.

Geo caminó lentamente hacia ella, pero se detuvo a medio camino, manteniendo una distancia respetuosa.

-Iba conduciendo por una zona secundaria para evitar taponamiento. Fue cuando te vi. Estabas en el puente, mirando a la nada, con una blusa blanca que se te pegaba al cuerpo por la lluvia y una falda que no te protegía del frío. Estabas descalza, Chae-yoon. Quieta, como una estatua que la lluvia estaba intentando destruir.

Geo bajó la mirada, visiblemente afectado por el recuerdo.

-Mi primera reacción fue la del egoísta que vivía en una burbuja. Pensé: "No es asunto mío". Pero algo en tu postura, en esa quietud absoluta en medio de la tormenta, me heló la sangre. Así que llame a emergencia, Pero creía que si tardaban en llegar podías saltar al vacio. Apagué el motor y me bajé. El frío era tan intenso que lo sentí hasta los huesos en cuestión de segundos. Te hablé. Te llamé varias veces, pero eras como una sombra. No estabas ahí. Y entonces... -Geo se acercó un paso más, su voz temblando-, hice lo que hago cuando no encuentro palabras: empecé a tararear. Una melodía que me vino de la nada, una que pedía a gritos que alguien despertara.

Geo se arrodilló frente a ella, buscando sus manos. Cuando las encontró, sus dedos estaban fríos, a pesar de que el estudio era cálido.

-Te diste la vuelta -continuó él, con una lentitud que le permitía procesar cada palabra-. Tus ojos... Chae-yoon, nunca olvidaré esos ojos. Estabas tan rota, tan exhausta, que fue como mirar directamente al vacío. Y te desmayaste. El mundo se detuvo para mí en ese segundo, en ese momento llegó la ambulancia, esperé hasta que te subieron, pregunté el hospital... pero al día siguiente, cuando llamé, se negaron a darme información. "No es familiar", me dijeron una y otra vez.

Geo levantó la vista, encontrándose con la mirada anegada en lágrimas de ella.

-Te busqué. Durante semanas revisé las noticias locales, los reportes de personas ingresadas, cualquier cosa. Pero el silencio fue absoluto. Con el tiempo, empecé a creer que mi mente me había jugado una broma, que esa mujer de la lluvia era solo un fantasma de mi propia miseria. Pero luego, cuando entraste a mi estudio hace meses, cuando vi esa mirada... el fantasma se convirtió en realidad. Y por primera vez en años, sentí que la vida tenía un propósito que no estaba escrito en un contrato.

Chae-yoon, sintiendo que el pecho se le abría en canal ante la magnitud de su revelación, apenas pudo articular palabra. Se lanzó hacia él, buscando refugio. El impacto los hizo perder el equilibrio y ambos cayeron sobre la alfombra del estudio, abrazados con una intensidad que rozaba la desesperación.

-Esa noche tuve una discusión con mis padres, les dije que me retiraba de la medicina, dijeron muchas cosas, yo dije muchas cosas y salí corriendo de casa, sentía que si que me quedaba más tiempo en esa casa me iba a morir asfixiada... Esa mañana en el hospital me dieron el alta a las pocas horas -sollozó ella contra su hombro-. Solo tenía una hipotermia severa, el cuerpo simplemente se apagó por el agotamiento emocional. Prometí mejorar, tratar mi depresión, pero cada noche, cuando cerraba los ojos, aparecía el hombre que me salvó. Escuchaba esa melodía en mis sueños, pero nunca... nunca pude ver tu rostro. Siempre estabas a contraluz, o desaparecías cuando intentaba alcanzarte.




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