Amir, Indila
Carrousel
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La tranquilidad de la tarde en el apartamento de Geo se quebró con una sola llamada.
Chae-yoon, quien se encontraba inmersa en la lectura, dejó el libro a un lado con una sonrisa, pensando en cómo sorprender a Geo a su regreso al día siguiente. Al ver el nombre de su suegra en la pantalla, respondió con entusiasmo:
-¿Señora? Estaba pensando precisamente en invitarla a salir de compras este fin de semana, me encantaría...
-Chae-yoon... -la voz al otro lado estaba quebrada, tensa y cargada de una angustia que puso a la joven en alerta inmediata.
-¿Qué ocurre? ¿Está usted bien? -preguntó Chae-yoon, levantándose de golpe.
-Es Da-in... se ha desmayado en clase. La ambulancia se la acaba de llevar al hospital Central, Estamos llegando ahora mismo, no sé qué tiene, estoy aterrada.
Chae-yoon no esperó ni un segundo más. Tomó sus llaves, murmuró unas palabras de consuelo para la madre de Geo y prometió llegar en breve. El trayecto al hospital fue un borrón de luces y ansiedad. Cuando finalmente cruzó las puertas de urgencias, el panorama era desolador: el hospital estaba sumido en un ajetreo frenético, con camillas moviéndose de un lado a otro y un ruido ambiente que disparaba los nervios de cualquiera.
Localizó a los padres de Geo junto a una camilla en un rincón de la sala. Da-in yacía allí, pálida e inconsciente, con una fragilidad que le oprimió el corazón a Chae-yoon. Al verla, la madre de Geo se lanzó a sus brazos, sollozando con una desesperación que Chae-yoon nunca le había visto.
El ambiente en el área de urgencias era una sinfonía de gritos, chirridos de ruedas metálicas y el pitido constante de monitores ajenos. Chae-yoon sentía que el aire en el hospital era denso, viciado. Se acercó a la camilla, donde la madre de Geo se aferraba a la mano de Da-in, su rostro desencajado por el terror.
-¿Saben algo? -preguntó Chae-yoon en voz baja, aunque su mirada escaneaba rápidamente a Da-in, buscando cualquier señal que pudiera confirmar sus sospechas sin necesidad de tocarla todavía-. ¿Algún doctor se ha acercado a darles un diagnóstico inicial?
El padre de Geo, que permanecía de pie con los puños cerrados, negó con la cabeza, frustrado.
-Nada, Chae-yoon. Es un desastre. Hubo un accidente múltiple hace una hora y el hospital está colapsado. Hace unos minutos vino una enfermera, le tomó una muestra de sangre a la carrera y nos dijo que esperáramos -explicó él con la voz ronca-. Ni siquiera nos han dicho qué sospechan. Solo nos pidieron que nos hiciéramos a un lado mientras atienden otras emergencias.
Chae-yoon sintió una punzada de impotencia. Miró a Da-in: su piel tenía un tono cerúleo, casi imperceptible para un ojo no entrenado, pero que a ella le quemaba la vista. Recordó la vez que la vio en casa, intentando disimular su agitación. No es solo cansancio, pensó, apretando los dientes.
-¿No les han dicho nada? ¿Ni siquiera una evaluación preliminar de sus constantes? -insistió Chae-yoon, intentando contener la urgencia que le burbujeaba en el pecho.
-Nos dijeron que la sangre determinará si es anemia o una bajada de tensión por el ritmo escolar -respondió la madre, sollozando-. Pero siento que está demasiado fría, Chae-yoon. Y no despierta.
Chae-yoon se acercó un paso más, sus ojos moviéndose como un radar. Vio cómo la sábana subía y bajaba con una lentitud que le helaba la sangre. El ajetreo a su alrededor parecía volverse irrelevante; solo existía la vida de la hermana de su novio, pendiente de un hilo que otros médicos, demasiado ocupados o demasiado negligentes, se negaban a ver.
En ese momento, vio al médico de guardia cruzar el pasillo con una carpeta en la mano, luciendo más preocupado por su propio café que por la fila de pacientes esperando. La determinación de Chae-yoon se volvió una armadura. No esperaría a que los resultados de una simple analítica -que posiblemente no mostrarían la raíz del problema- llegaran.
-Escúchenme -dijo Chae-yoon, bajando la voz pero manteniendo una firmeza que hizo que los padres de Geo la miraran con sorpresa-. No podemos esperar a que ellos decidan cuándo es el momento de atenderla. Si no nos dan una respuesta ahora mismo, voy a asegurarme de que este doctor entienda que la urgencia de Da-in no es un capricho.
Justo en ese momento, el doctor se acercó a la camilla de al lado, y Chae-yoon supo que era su oportunidad.
Chae-yoon respiró hondo, obligándose a suavizar la expresión de su rostro. Sabía que, en el terreno de la medicina, a veces la jerarquía y el ego de los doctores son obstáculos tan grandes como la enfermedad misma. Se acercó al doctor con paso firme pero controlado, manteniendo las manos visibles y adoptando una postura respetuosa.
-Disculpe, doctor -dijo, usando un tono claro y profesional que inmediatamente captó la atención del hombre, quien se detuvo a medio camino-. Soy, familiar de la paciente que está ahi. Entiendo perfectamente que el hospital está bajo una presión extrema hoy y apreciamos mucho su trabajo.
El doctor, que parecía haber tenido un turno de doce horas sin descanso, se giró hacia ella con una mirada de agotamiento, aunque su actitud se suavizó ligeramente ante la cortesía de la joven.
-Señorita, lo siento, pero tenemos una emergencia mayor en el área de trauma. Su familiar está estable según lo que hemos podido ver, probablemente sea un cuadro de fatiga o un bajón de azúcar. Estamos esperando los resultados del hemograma para descartar cualquier déficit vitamínico importante. Por favor, tenga paciencia.
Chae-yoon asintió, asintiendo con la cabeza, pero no dio un paso atrás.
-Lo comprendo, doctor, y no pretendo quitarle tiempo de sus otras urgencias -respondió ella, manteniendo una calma impecable-. Sin embargo, he sido testigo de episodios de disnea y una fatiga persistente en ella durante las últimas semanas, síntomas que van más allá de un simple bajón de energía escolar. Le pido encarecidamente que, en cuanto pueda, no se limite solo al hemograma. ¿Podría considerar realizar una evaluación auscultatoria detallada o, si el cuadro persiste, otras evaluaciones, ya mi hermana debio haber despertado si suponemos que tiene lo que usted detallo.Temo que estemos ante un problema más grande que un análisis de sangre rutinario no va a reflejar.