Mi Voz De Angel

Capitulo 20. Final

Honeybee
Olivia Rodrigo

🎧

Los años dieron paso a una etapa más introspectiva cuando el grupo anunció el esperado hiatus para cumplir con el servicio militar obligatorio. Aquellos meses fueron, como Chae-yoon solía decir entre bromas, "un ejercicio de paciencia y fe".

Aunque la distancia física era un abismo, Chae-yoon lo convirtió en un puente. Se integró de manera natural a la rutina de los padres de Geo, transformando los domingos en reuniones familiares donde la risa y el aroma a café sustituían la ausencia de su hijo. Da-in, convertida ya en una adolescente llena de vida, se convirtió en su cómplice; un fin de semana al mes, la pequeña viajaba para quedarse con ella, creando un vínculo de hermanas que los padres de Chae-yoon también abrazaron, llenando a la chica de regalos y un cariño que la hacía sentir parte de su propia sangre.

El recuerdo más vívido de aquel tiempo era, sin duda, una semana antes de la partida de Geo. En la intimidad de un jardín iluminado por luces tenues, él no le dio un discurso, sino una canción. Se sentó al piano y, con la voz cargada de una vulnerabilidad que solo ella conocía, interpretó una melodía escrita solo para ese momento, una que terminaba con la pregunta más importante de su vida. El "sí" de Chae-yoon fue el sello que guardó durante los meses de uniforme y disciplina.

El regreso fue un torbellino. Geo, S.H, D-young y Min-seok terminaron su servicio casi al mismo tiempo, seguidos un mes después por Sky, Si-woo y Han. La casa de los padres de Geo se convirtió en un cuartel general de alegría; los chicos estaban de vuelta, y el mundo volvía a girar en su eje.

*********

La noche en la casa de campo era un santuario de silencio, solo interrumpido por el leve crepitar de la chimenea y el sonido de la lluvia fina contra los ventanales. Geo, vestido con sencillez, se sentó al piano. No buscaba impresionar con una técnica impecable, sino desnudar su alma a través de las teclas.

Comenzó a tocar una melodía nueva, una composición que había nacido de sus noches en vela imaginando un futuro a su lado. La letra era un mapa de su historia compartida: desde aquel primer encuentro donde ella irrumpió en su vida con una fuerza que le devolvió el aliento, hasta el cariño inmenso que fue germinando en la penumbra del hospital, cuando ella sostenía el peso de su familia mientras él sentía que el mundo se derrumbaba.

Geo cantaba sobre cómo ella no solo lo había elegido a él, sino que había abrazado sus sombras y sus miedos, transformando el cariño en una devoción que él nunca creyó posible experimentar. La canción vibraba con una honestidad brutal; hablaba de la paz que ella le regalaba, esa paz que lo hacía querer ser un hombre mejor cada día.

Pero el clímax de la canción se tornó solemne. Con una voz cargada de una profundidad que parecía venir de otra existencia, Geo cantó sobre la eternidad. La letra dejó de centrarse en el presente para elevarse hacia un plano espiritual. Geo confesó que su conexión no era un hecho accidental de una sola vida, sino un eco que resonaba desde tiempos inmemoriales. Cantó que su amor no estaba limitado por la finitud de la existencia humana; era un pacto que su alma había firmado mucho antes de conocerse. Prometió que, en el ciclo infinito de las vidas, él se dedicaría a buscarla en cada despertar, en cada mundo, en cada tiempo, con la única misión de encontrarla y volver a elegirla como su amada, una y otra vez, hasta el fin de los tiempos.

Cuando la última nota se extinguió, flotando en el aire como una promesa suspendida, Geo se levantó lentamente. El ambiente estaba cargado de una energía eléctrica y pura. Se acercó a Chae-yoon, quien permanecía inmóvil, con los ojos anegados en lágrimas que no eran de tristeza, sino de un reconocimiento profundo.

Geo tomó sus manos entre las suyas; sus dedos temblaban levemente, no por miedo, sino por la magnitud de lo que estaba a punto de sellar. Se arrodilló frente a ella, con una mirada que abarcaba todo lo que habían sido y todo lo que estaban destinados a ser.

-Chae-yoon -susurró él, y su voz, desprovista de cualquier pretensión, sonó más clara que nunca-. No te pido esto solo por este presente que compartimos. Te pido esto porque mi alma te reconoce como su hogar. Eres el latido constante que le da sentido a mi vida, la razón por la que entiendo que lo que sentimos no conoce de finales ni de despedidas. Si la reencarnación es real, solo le pido al destino una cosa: que en cada una de nuestras vidas futuras, mi camino siempre termine conduciéndome hacia ti.

Sacó el anillo, una pieza sencilla pero cargada de simbolismo, y la miró con una devoción absoluta.

-¿Me permitirías dedicarte esta vida, y todas las que sigan, a hacerte la mujer más feliz de todos los mundos posibles? ¿Aceptarías ser mi amada por la eternidad?

-Si.

El "sí" de Chae-yoon no fue solo una palabra; fue el cierre de un círculo, un pacto sellado en el silencio de aquella casa, donde ambos supieron, con la certeza de los elegidos, que su historia acababa de trascender el tiempo.




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