Mi Voz O Tu Amor

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Durante la cena mi abuelo se disculpó conmigo, después de casi una semana, por avisarme a ultima ahora mis nuevas responsabilidades, antes de que saliera algo ásperamente sarcástico de mi boca, mi abuelo halago todas mis aptitudes y actitudes profesionales, que me hizo creer que no había nadie mejor para el trabajo; terminé disculpándolo sin remedio.

-¿no tienes hambre querida?- mi plato aún seguía con el poco arroz que había tomado, desde que me había sentado en la mesa lo único que había hecho era revolver la comida.

-no me siento muy bien abuelo, ¿te importa si me retiro ahora?-

- por supuesto que no querida ve a descansar, ¿necesitas tal vez de algún doctor?- la expresión de preocupación de mi abuelo hizo que me sintiera horriblemente mal por sentirme tan miserable.

-no abuelo, solo estoy cansada, buenas noches-

-buenas noches, cariño-

Al entrar a mi habitación lo primero que hice fue ir a la ducha, para después ponerme la pijama, no entendía porque me sentía tan triste, ¿acaso una estúpida conversación que no tenía nada que ver conmigo era la causante?, no, me negaba a aceptar que era tan idiota como para dejarme impresionar por un chico que tiene una cara bonita, me lance sobre mi cama y mire el techo; ni siquiera lo conocía, no sabía nada de él, ¿porque me impresiono tanto?, poco a poco mis ojos se iban cerrando y mi mente caía en la inconsciencia, donde ahora no era solo su mirada engañosa si no también su voz grave la que me perseguía en sueños.

****

Las sorpresas de última hora no iban conmigo, a las 6:00 am recibí la llamada del señor Ha diciéndome que necesitaba que estuviera en ese momento en la oficina, como toda una loca me bañe, me puse el primer jean negro que encontré, una blusa de seda blanca manga larga y unas plataformas negras y salí como una demente de mi casa, al llegar a la oficina me encontré con una muy cabreada Sun Hee ¿el motivo?, ayer la revista Teenage había llamado a la secretaria de la asistente de mi abuelo, para poder cambiar la sesión de fotos y la entrevista para el día de hoy, y estúpidamente la chica accedió lo que llevo a su despido inmediato por su ineptitud, o eso dijo mi abuelo.

-ven  vamos a que te arreglen un poco, se nota que acabas de salir de la cama- rodee los ojos y seguí a Sun Hee al segundo piso, obviamente me veía horrible solo alcance a bañarme y a vestirme con lo primero que vi colgado en la percha al abrir el armario, me moría de hambre y mi cabello estaba recogido en una bola en lo alto de mi cabeza, muchos mechones caían alrededor de mi cara, la cual estaba más pálida que un papel; en momentos así agradecía tener el cutis asiático de mi padre al menos no me veía como un fiasco sin maquillaje.

En la sala de prácticas al fondo de esta se encontraba una puerta que daba a una gran sala común, al entrar vi a muchas personas moviéndose por todos lados, a lo largo de la habitación se encontraban 7 peinadoras como las que usan las maquilladoras profesionales, con su gran espejo iluminado por focos blancos, en cada peinadora estaba un sillón el cual estaba ocupado por cada miembro, varias chicas se arremolinaban alrededor de ellos, se dividían entre los objetos que había sobre la peinadora y la cara de los chicos.

-siéntate aquí y no te muevas- Sun Hee me empujo hasta un sillón vacío frente a un espejo más pequeño y sin luces, una chica bajita y con el cabello hasta los hombros se acercó a mí, me saludo con un asentimiento y se colocó detrás de mí.

-haz que se vea despierta por favor- le comunico Sun Hee antes de perderse en medio del mar de gente.

- si me permite primero empezare por su cabello- delicadamente desato mi horrible moño y empezó a peinarlo.

-tiene un hermoso cabello negro señorita-

-gracias- mis ojos empezaron a cerrarse, esta chica tenia dedos mágicos, sentí como poco a poco le iba dando forma a mis ondas con sus manos, así mismo le dio algo de volumen a mi cabello del frente así cuando la raya en medio dividió mi cabello este enmarco mi rostro.

-¿cómo te llamas?- pregunte mientras me encontraba en el limbo del sueño.

- Hana, señorita- después de terminar con mi cabello escuche como Hana se paraba frente a mí, me obligue a abrir los ojos y mirarla

-usted no necesita mucho maquillaje señorita, tiene un cutis muy liso y limpio así que solo le pondré mascara, un poco de color y algo de tinta para labios- volví a cerrar los ojos y me quede muy quieta hasta que Hana terminase con su trabajo.

-listo señorita- Hana giro el sillón hasta quedar frente al espejo, mis ojos se abrieron impresionados al ver mi reflejo, mi rostro tenía un look muy ¿asiático? Podría decirse, mis mejillas estaban pintadas de rosa pero solo en el centro como dos pequeños círculos, mis labios tenían un degrade entre mi color rosa natural y un rojo profundo, Hana había colocado algo de sombra dorada en las esquinas exteriores de mis ojos y difuminándola hacia el centro, lo cual provocaba que mis ojos se vieran aún más verdes.

-wau Nonna, te vez increíble- al mirar a través del espejo vi a Ji Hu parado tras de mí.

-permiso- dijo Hana antes de desaparecer rápidamente, gire el sillón hacia Ji Hu y este me tendió la mano para ponerme de pie.

-¿feliz por madrugar?- pregunto divertido



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En el texto hay: romance, coreano, grupo

Editado: 15.04.2020

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