Microcuentos de terror

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—¡Mamá!

—¡Oh mierda! —maldigo.

La voz proviene del sótano. Mi hijo está allá abajo. Me aterra pensar cuál será su reacción ante los cuerpos colgados de garfios.

Cuál no es mi sorpresa cuando al llegar miro que arrastra un pequeño cuerpo aun vestido.

—¿Es tu compañerito de escuela?

—Sí, ¿me ayudas a colgarlo?




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