Microcuentos de terror

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Siempre supe que sería de él. Nuestros padres fueron mejores amigos desde la infancia, y él y yo nacimos el mismo año. Crecimos juntos y ya desde niños prometimos que un día nos casaríamos.

Pero él se fue a estudiar al extranjero y yo me enamoré y me casé. Volvió, y ahora me encuentro en su sótano, atada y amordazada; soy toda de él. Es lo justo. Después de todo, yo rompí nuestra promesa.




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