Microcuentos de terror

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En la esquina vi a un grupo de gente reunida en torno de algo que despertaba cuchicheos de temor e incredulidad. El morbo y la curiosidad me impelieron a abrirme paso a empellones.

Entonces llegué al centro del corro y vi el cadáver. Volví a abrirme paso a codazos y me di a la fuga.

La gente no tardó en iniciar la persecución. El objeto de tantos cuchicheos era un cadáver idéntico a mí. Era el cuerpo de la persona que asesiné para suplantarla e infiltrarme entre los humanos.




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