Microcuentos de terror

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Cubrió todos los espejos de la casa. Había algo allí, una sombra que aparecía en las horas más oscuras de la noche y lo señalaba, haciendo que lo invadiera un pánico asfixiante y pudiera sentir la proximidad de su propia muerte.

Pensó que de esa manera estaría a salvo, que, sin ver su reflejo, nada podría lastimarlo. Sin embargo, cuando percibió aquella mano helada acariciando su hombro, se dio cuenta de que estaba equivocado.

Demasiado tarde comprendió que la sombra del espejo no pretendía hacerle daño, simplemente trataba de advertirle sobre la presencia maligna que rondaba por su casa.




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