Microcuentos de terror

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«Son idénticas», dijo alguien. «No cabe duda de que son gemelas, eran».

Fue lo que la joven dijo al llegar a la ciudad, que era hermana gemela de la muchacha que habían enterrado hacía siete días. Si no la conocían era porque había crecido y vivido en el extranjero. Nadie lo puso en duda.

Se veía un poco mayor, quizá más cansada, pero en líneas generales, no cabía duda de que habían sido hermanas.

La mujer sonrió, satisfecha. El pacto con el demonio para volver a la vida había sido un éxito.




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