Abrió los ojos, desorientado. A su alrededor, camillas, y en las camillas, bultos envueltos en bolsas. Sobre él, una bombilla de brillante luz.
—¿Dónde estoy? —balbució.
—¡Dios mío! —se sorprendió el patólogo forense de turno—. ¡Está vivo!
Era un médico muy disciplinado. Le habían ordenado que terminara con aquel paciente antes del amanecer, así pues, procedió con la autopsia.
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fantasmas y presencias, demonios y dolor, muertes; leyendas; suspenso; terror.
Editado: 02.12.2023