Microcuentos de terror

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No recuerda demasiado de los últimos días. Recuerda a una mujer llamando a su puerta, y un objeto parecido a un reloj que se mecía y mecía con una cadencia adormecedora.

Luego, todo permanece en penumbras. Lo que alcanza a recordar son destellos dispares. Un largo pasillo iluminado, órdenes susurradas al oído, hombres en bata y equipo médico, papeles y firmas… y poco más.

Ahora, cuando por fin vuelve a pensar con claridad, descubre que no puede moverse ni hablar. Apenas oye y ve; nota como la conciencia lo abandona.

Hacia el final, un hombre con bata blanca aparece en su campo de visión.

—Todo en orden, señora —dice—. Procederemos con el trasplante de corazón de inmediato. Gracias a este héroe, su hijo vivirá.




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