—Sé que ella fingía ser feliz conmigo, pero me hubiese gustado que me lo confesará en vez de traicionarme— expresé, enojado, mirando a mi mejor amiga.
Ella, pensativa, se levantó del banco en el cual estábamos sentados, suspiró y, posteriormente, dijo con la mirada perdida en los niños que jugaban en el parque:
—Y, si...—dudó al hablar. Me observó fijo y asustada, continuó— Y si mentimos... Digo... Tú te vengas de ella y yo..., escapo un poco de esta soledad..., aunque sea un instante.
—¿Estás segura? —pregunté, confuso.
—Solo es un instante, ¿qué puede salir mal? — contestó con ironía.
—Sé que ella fingía ser feliz conmigo, pero me hubiese gustado que me lo confesará en vez de traicionarme— expresé, enojado, mirando a mi mejor amiga.
Ella, pensativa, se levantó del banco en el cual estábamos sentados, suspiró y, posteriormente, dijo con la mirada perdida en los niños que jugaban en el parque:
—Y, si...—dudó al hablar. Me observó fijo y asustada, continuó— Y si mentimos... Digo... Tú te vengas de ella y yo..., escapo un poco de esta soledad..., aunque sea un instante.
—¿Estás segura? —pregunté, confuso.
—Solo es un instante, ¿qué puede salir mal? — contestó con ironía.