Estoy sentada en el porche de la casa de campo de Evie, hablando de diferentes temas, cuando le suelto:
- ¿Sabes qué? Al final me tendré que hacer lesbiana o monja
- ¿Y eso? ¿Es por mi primo?
- No es que haya hecho nada malo, pero…¿Cómo es posible que alguien tan encantador, guapo y atento pueda ser tan ciego? ¡Y eso que es oftalmólogo!
Evie se encoge de hombros y guarda silencio durante unos segundos
- Ya sabes como son los hombres, no entienden ni una indirecta. Por cierto, ¿sabes con quién te liarías en caso de que te convirtieses en lesbiana?
Sonrío. – Pues con nada más y nada menos que con Marta Belmonte.
Evie arquea una ceja y me dice:
- ¿En serio te ligarías a una actriz que aparece en una novela de sobremesa?
- Obvio – le respondo – Seguro que ella me haría más caso que tu primo. Además, menudos ojazos tiene. Por no hablar de la voz.
- Bueno, pero ella es más difícil de conquistar que mi primo. Ya sabes, por el hecho de ser famosa.
- Pues no te creas, eh – le contesto – Igual hasta me escribe por Instagram
Evie se echa a reír – Sí, claro, y yo me voy a casar con Chris Evans
- Yo te veo más con uno de los Jonas, si te soy sincera
- ¡Qué va! Yo soy más de gente emocionalmente no disponible. ¿Te suena alguien?
Me ruborizo – Vale, vale, ya está bien. Suficiente humillación por hoy
Evie sonríe. Pero en el fondo, sabe lo que quiero decir con esto.