Microrrelatos/ Historias cortas

EXTRA AMOR CORRESPONDIDO: BODA DE FRANCISCO: EL BAILE (PUNTO DE VISTA DE ELLA)

Que los novios se pongan a bailar en la boda es algo obligatorio, especialmente si es una canción lenta. Causa una gran sensación entre los invitados y suele ser agradable, sobre todo si uno de los novios es tu primo hermano. Cuando ambos terminan de bailar la canción, todos los invitados estallamos en aplausos por lo bien que se han coordinado, a pesar de los nervios de Amelia, quien es más tímida.

A continuación, es el turno de los invitados, aunque no todos nos animamos a bailar. Yo me quedo ahí de pie, viendo a algunas personas mover el esqueleto hasta que veo a Antonio, un primo de mi madre, y a su mujer, Paloma, que se paran a mi lado y Paloma me dice:

- ¿Qué pasa cariño? ¿No quieres bailar?

- No, gracias. Me gusta bailar, pero no en público

. ¿Estás segura? No pasa nada si no lo haces bien… - me dice Antonio

- Si, Antonio, tranquilo – le digo, esbozando una sonrisa

Pero ellos siguen insistiendo, pero no por mucho tiempo, ya que Evie viene hacia mí muy sonriente, lo que me causa una alegría bastante grande, porque ambas apenas hemos hablado desde que llegamos a la finca, pues cada una ha estado con sus familiares.

- ¿Qué pasa, teatrera? Veo que estás acompañada – me dice, mirando a Antonio y a Paloma.

- Oh, no te preocupes, ya nos íbamos – me dice Antonio – Solo hemos venido para ver si se animaba a bailar, pero ya vemos que no.

- Ah, pero es típico de ella, porque es tímida en público – les dice Evie, guiñándoles el ojo.

Cuando ellos se van, Evie me pregunta:

- ¿Cómo es eso de que no quieres bailar? Si a ti no se te da mal.

- Ya, pero ahora no me apetece. Además, están poniendo una canción lenta y no tengo pareja

- Pero eso no es problema, porque, ¿sabes quién tampoco tiene? Exacto, mi primo – me contesta, y señala con la cabeza el otro lado de la sala, donde le veo, también de pie y muy solo.

- ¿Y qué? Sabes bien que, si no puedo ni mirarle a la cara, mucho menos voy a bailar con él una canción lenta. No, ni de coña, vamos.

- Oh venga, no seas así… Además, él tampoco baila, pero si se trata de ti, seguro que no le importará hacerlo. o tal vez no, con lo tímido que es, pero supongo que nunca no podemos saberlo.

- Evie, he dicho que no – le digo en un tono más cansado ante tanta insistencia.

- Bueeeno, vale. Pero si cambias de opinión, ya sabes – me dice, y antes de irse me guiña el ojo, justo como lo ha hecho antes con Paloma y Antonio.

Como no tengo nada interesante que hacer, me quedo mirando un rato más como baila la gente. El DJ que se ha contratado para la boda elige buenas canciones, aunque hay algunas que me gustan más que otras. Sigo perdida entre mis pensamientos a la vez que observo a la gente cuando oigo una voz muy familiar preguntarme:

- Hola. ¿No bailas?

Giro la cabeza como un resorte y le veo a él de pie ante mí con una expresión que no sé descifrar. ¿Puede que sea vergüenza? Es posible, ya que Evie ha mencionado antes que es tímido.

- Eeeh… no – consigo decir, tratando de no sonrojarme – Es decir, me gusta bailar, pero no en público

- Yo tampoco bailo en público – me contesta, esbozando una sonrisa que hace que me descoloque totalmente – Pero la única diferencia es que a mí no se me da bien bailar.

- ¿Y entonces que haces pidiéndome que baile contigo? – le pregunto, con curiosidad

- No lo sé – responde, encogiéndome de hombros – Quizás es que contigo me siento más seguro

Esa confesión me queda sin palabras y me quedo mirándole durante unos segundos y veo que él me tiende la mano, aunque antes giro la cabeza y me encuentro con mis padres asintiendo con la cabeza en señal de aprobación. Me vuelvo para mirarle y con un poco de inseguridad, le cojo de la mano y me lleva hacia la pista de baile, que en ese momento, no hay tanta gente como hace un rato. Nos ponemos de frente, y él me pone las manos en la cintura a la vez que intento no colapsar ante su contacto.

Nos movemos despacio al ritmo de la música. Siento que estoy temblando, pero trato de disimularlo como puedo. Me doy cuenta de que él también está algo tenso, aunque su expresión parece tranquila.

- Estás temblando- me dice en voz baja.

- Estoy bien - respondo, aunque ni yo misma me creo eso.

- ¿Te da miedo bailar conmigo o que te vuelva a sujetar si te caes?

Le lanzo una mirada rápida y me sorprende que pueda bromear con eso, aunque me saca una pequeña sonrisa.

- Puede que ambas cosas - le contesto, bajando la mirada avergonzada

- Tranquila —dice, apretando suavemente mi cintura - Si te caes, me aseguraré de cogerte otra vez, pero esta vez no salgas corriendo hacia baño.

Le miro sin saber qué decir. ¿En serio acaba de decir eso? ¿Así tal cual, en medio de la pista, con gente alrededor? Pero su tono ha sido tan bajo, que por un momento siento que no hay nadie más en el salón.

- ¿Y si no lo hago? – pregunto, con un hilo de voz

- Entonces simplemente me quedaré contigo - responde sin dudar.

Y ahí lo tengo. El chico del que he estado enamorada en silencio durante años, diciéndome eso en la pista de baile de la boda de mi primo mayor.

Cuando la canción termina, nos soltamos de las manos con un poco de timidez, y cada uno da un pequeño paso atrás, como si nada, como si no acabara de ocurrir esto. Y volvemos a donde estábamos al principio..



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En el texto hay: crush, amor, metas

Editado: 28.08.2025

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