- ¿Y ahora qué? – le pregunté a Mateo, ya que no sabía lo que era tener novio
Se encogió de hombros
- Podemos ir poco a poco. Tampoco quiero abrumarte.
- No es por eso. Ya sabes que no he tenido novio en la vida, así que no sé qué se hace.
- Yo tampoco he tenido novia nunca, porque como bien sabes, he estado toda la vida esperándote. – me ruboricé al escuchar eso. – pero si quieres, podemos ir a comer algo por ahí- finalizó él
Miré la pantalla de mi móvil. Eran las 21:37
- Está bien, vamos – Contesté
***
- Te acompaño a casa – me dijo él al salir del restaurante
- No hace falta… - empecé a decir yo, ya que no quería ser una molestia, aunque sabía que a él no le importaba acompañarme, pero él suavemente, me cortó:
. Quiero acompañarte, además es muy tarde y no deberías andar sola por la calle a estas horas y yo simplemente asentí con la cabeza
Cuando llegamos a la puerta de mi casa, me dijo que se iba a ir a la suya, pero yo le dije:
- No, espera, quiero que te quedes conmigo esta noche
- ¿Estás segura? – me preguntó suavemente
Yo asentí tímidamente, y ambos entramos en mi casa. Cuando íbamos a entrar en mi habitación me dijo que él prefería dormir en el sofá, pero le dije que prefería dormir conmigo en mi cama. Ya allí, nos tumbamos en la cama y me abrazó hasta que me dormí.
***
Me desperté en mitad de la noche. Desconocía qué hora era, pero podía sentir su respiración junto a mí, que era pausada y tranquila. Me di cuenta de que tenía un brazo alrededor de mi cintura, y me quedé quieta por un momento, escuchando el latido de su corazón y también fui consciente de que hacía bastante tiempo de que no me había sentido así de segura. Giré poco a poco la cabeza, y me quedé mirándolo unos segundos, y sin pensar, le aparté un mechón de la cara, y a causa de mi contacto, abrió los ojos y todavía adormilado, me dijo:
- ¿Pasa algo? – susurró con voz ronca
- No. es que…me gusta estar así – le confesé
Se incorporó un poco y me miró fijamente, como si quisiera grabar ese instante en su mente, y finalmente me dio un beso en la frente
- A mí también – dijo, y volvió a abrazarme.