Mid [#2 Aberrantes]

Capítulo 10 - De acuerdo, Jazmín

Cooper intentó abrir las compuertas, pero apenas logró moverlas unos centímetros. Eran demasiado pesadas para hacerlo solo. Quizás Phemphit habría podido ayudarlo de no ser por el collar inhibidor que rodeaba su cuello.

Chasqueó la lengua y dio un paso atrás.

Metió la mano en el bolsillo y sacó su vara metálica. A simple vista parecía un simple cilindro de metal, pequeño y delgado, lo bastante estrecho para deslizarse por la mínima abertura entre las puertas.

La introdujo en diagonal y presionó el pequeño botón situado en el mango.

La vara se desplegó de golpe.

El mecanismo liberó toda su fuerza acumulada en una fracción de segundo. Un estruendo metálico resonó por el hueco del ascensor cuando las compuertas salieron despedidas hacia los lados, abriéndose por completo.

Antes de que la vara saliera disparada hacia el vacío, Cooper la atrapó al vuelo. Volvió a pulsar el botón y el metal se contrajo hasta recuperar su tamaño original.

La guardó en el bolsillo y se acercó al borde.

Asomó la cabeza al interior del conducto.

El ascensor estaba descendiendo.

—¿Vas a hacer lo que pienso que vas a hacer? —preguntó Shixed.

Las pisadas se volvían cada vez más cercanas.

—Vamos —exclamó Cooper.

Cooper fue el primero en saltar.

Cayó sobre el techo del ascensor con un golpe seco y de inmediato se aferró a uno de los gruesos cables de acero que sostenían la cabina. El metal vibró bajo sus manos, pero logró mantener el equilibrio.

Phemphit descendió detrás de él. Sus botas resbalaron apenas al tocar la superficie metálica, aunque consiguió sujetarse a una de las barandillas laterales antes de perder el control. Un segundo después, Shixed aterrizó con sorprendente ligereza, flexionando las rodillas para amortiguar el impacto.

El ascensor continuaba descendiendo.

El viento silbaba a través del conducto mientras los tres permanecían agazapados sobre la cabina en movimiento.

Cooper recorrió el techo con la mirada hasta encontrar una pequeña manija metálica.

Una escotilla de mantenimiento.

Sonrió.

Se acercó con cuidado y apoyó una mano sobre la compuerta. Antes de abrirla, aguzó el oído.

Escuchó pasos.

Varias personas.

Las pisadas resonaban dentro del hueco del ascensor, pero se alejaban cada vez más. Quienesquiera que hubieran estado allí ya abandonaban la zona.

Perfecto.

Cooper tiró de la manija.

La escotilla se abrió hacia el interior con un leve chirrido metálico.

Se dejó caer sin vacilar.

Aterrizó dentro de la cabina en cuclillas, silencioso y equilibrado, con la misma elegancia de un gato. Sus ojos recorrieron el interior en una fracción de segundo.

Vacía.

Levantó la cabeza hacia la abertura.

—Entren —gritó Cooper.

Por ahora no estaba tan alarmado como debería. Sabía que los hombres uniformados debieron de haber ido a la sala de vigilancia y notar que los hombres habían sido puestos a dormir, las cámaras estaban apagadas, nadie podía ver nada.

Estaban en la oscuridad y ellos eran como ratones dentro de las paredes, todo se jodería cuando ya no estuvieran a ciegas.

Cooper alzó los brazos para ayudarlas a bajar, primero fue Phemphit quien se sentó en el borde la compuerta, Cooper la tomó de las piernas a medida que se dejaba caer, luego de la cintura hasta que sus manos no tenían por donde más aferrarse.

Cooper la soltó para ayudar a Shixed, Phemphit se apartó a una esquina, sentía sus mejillas sonrojarse. A diferencia de Shixed, ella fue menos complicada y más agresiva. Una vez dentro, Cooper marcó el botón de Planta Baja.

—¿Están bien? —preguntó él.

—Sí —respondió Shixed mientras que Phemphit se limitó a asentir.

—De acuerdo, ya casi estamos lejos de este lugar —Cooper se reclinó contra la pared. Tomó aire.

Sentía su corazón palpitar con fuerza, era la adrenalina pura. Era lo que más amaba de su trabajo. Sentir el riesgo, el peligro, lo hacía sentir vivo.

—Dime que tenemos un plan —Shixed se cruzó de brazos—, porque en todo caso, después de esto, no volveremos a ser libres.

—¿En serio piensas que serían libres después de cumplir con su sentencia?

Shixed apartó la mirada. Reconocía que tenía razón.

Las puertas se abrieron.

Cooper tenía la sensación de que tendría que pelear para hacerse paso hasta la salida, sin embargo, no había nadie. Estaba completamente solo, ni siquiera se encontraban los guardias de la entrada.

Los tres salieron del elevador caminando por el lobby. Cooper lo veía como una misión completada, mientras que Shixed y Phemphit lo veían como un sueño que terminaría siendo eso, solo un sueño.




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