El sonido del aceite friendo un huevo era lo que estaba correcto en la vida, al menos es lo que pensaba Cooper. Las olas continuaban agitando el yate, el sonido de las gaviotas y la brisa le hacía olvidar lo estresante que era llevar una vida llena de peligro. El olor de la arena y el desayuno lo hacía sentir en calma. No había dormido toda la noche para poder llegar a su destino lo antes posible, no quería despertar a las chicas, reconocía que debían estar exhaustas por el día de ayer.
El calor de la playa hizo que Cooper se despojara de su camiseta, dejándolo solo con sus pantalones negros de vestir. La forma en cómo movía la espátula hacía que sus músculos se tensaran un poco. La luz del sol revelaba algunas cicatrices que quedan como recuerdos de cada batalla. Heridas de cuchillo, otras de bala, incluso aún mantenía la herida que se había formado gracias a que Lissa le había extraído la bala de Dylan.
A pesar de todo, Cooper continuaba pensando en lo que había sucedido anoche. Recordaba a Shixed y la manera en cómo sus ojos se tornaron blancos al usar sus habilidades. Recordaba que ese don le llamaba telequinesis, sin embargo, casi nadie tenía ese don, y los que lo tenían eran Aberrantes de clasificación S. ¿Qué hacía ella en una celda de Aberrantes, clasificación D o C?
Colocó el huevo cocido encima de uno de los tres platos vacíos. El reflejo del mar se abría encima del techo. Rompió otro huevo mientras que la tostadora liberaba unas rodajas de pan integral. Los tomó con las manos y las colocó en el plato que ya traía un huevo cocinado.
Cooper tomó su teléfono de su bolsillo para volver a ver las noticias de Acrisea. Aún nada. Nada referente a Lissa. Volvió a revisar sus mensajes, el último mensaje que había recibido de Lissa era un meme, después de eso, todos eran mensajes de Cooper sin ser respondido. Volvió a intentarlo.
—Buenos días —escribió, y presionó enviar.
Su última conexión fue hace más de 3 días.
Phemphit subió los peldaños y vio a Cooper sin usar camiseta. Era más alto de lo que recordaba y no había notado lo anchos que eran sus hombros y brazos. Tragó saliva. Sus mejillas comenzaron a incendiarse de la pena que tenía.
—B-Buenos días —saludó Phemphit.
Cooper alzó la mirada de su teléfono y lo guardó al ver que Phemphit se acercaba a él.
—Buenos días —Cooper le sonrió.
Phemphit continuaba usando el traje de ConAbe gris y holgado. No podía dejar que salieran así.
—Huele delicioso —dijo Phemphit viendo el plato.
—Gracias —Cooper volteó el huevo. Extrajo otras dos rebanadas de pan y las colocó en la tostadora—, hoy es día de compras. No podemos salir con un traje de ConAbe que diga «Convicto», ¿o sí?
Phemphit escudriñó su traje y comenzó a palpar como si fuera un saco de papas. Negó con la cabeza estando a favor de la decisión de Cooper.
—Eres una mujer de pocas palabras, ¿verdad? —Cooper notó su rostro rojizo, debía sentirse incómoda al hablar de lo tímida que era—, tranquila, no te juzgo. Estar encerrada y ser juzgada por cómo eres también me haría sentir mal
—Lo siento —dijo Phemphit jugando con sus dedos.
—No tienes por qué disculparte.
—Lo siento —Phemphit se detuvo al notar que lo había embarrado—, lo siento, no quise… Lo siento…
Cooper rió entre dientes.
Sacó el huevo del sartén y lo coloca en uno de los platos vacíos, aún no estaba listo todo, pero de seguro Phemphit tenía hambre. Tomó unos cubiertos de un gabinete, lo colocó encima del plato y le entregó el plato lleno de comida.
—Es para ti —Cooper le entregó el plato encima de la isla—. Espero que el olor sea igual de delicioso a como sabe.
—Gracias —Phemphit le sonrió.
Sus ojos verdes se volvieron diminutos y sus pómulos aumentaron de tamaño. Cooper le sonrió de vuelta y volvió a partir unos huevos.
El delicioso sonido del aceite caliente haciendo contacto con el huevo volvió a ser protagonista de la escena.
—Está delicioso —habló Phemphit con la comida en la boca—, ¡Muchas gracias!
—No sé cómo es la comida de prisión —Cooper se encogió de hombros—, pero espero que sea mejor que eso.
—Le gana por mucho —Phemphit rió entre dientes y continuó comiendo.
—Cualquier cosa es mejor que la comida de prisión —habló Shixed acercándose a la cocina.
—Buenos días —dijeron Cooper y Phemphit al mismo tiempo.
La tostadora irrumpió liberando los panes tostados. Cooper los tomó con la mano y los dejó en el plato con el huevo listo.
—Ese pan debe estar caliente —Shixed tomó asiento en uno de los banquillos cerca de la isla de la cocina—, ¿no te quemas?
—Dejas de sentir cosas cuando te acostumbras a romper mandíbulas —Cooper rebuscó de nuevo en el cajón por un cuchillo y un tenedor para entregárselo a Shixed—. Toma, comida lista.
—Gracias —dijo Shixed con un hilo de voz.
Cooper buscó un par de rebanadas de pan para introducirlos en el tostador.
—Ya hablamos mucho de mi ayer —Cooper le da vuelta al huevo—, ahora les toca a ustedes.
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Editado: 18.07.2026