Mid [#2 Aberrantes]

Capítulo 22 - Espera, ¿Dijiste 1980?

Subían los escalones de dos en dos con la esperanza de no encontrarse con más tenientes. Ambos sabían que Andron podía haber salido de allí hacía más de medio minuto. Para alguien con su velocidad, escapar era cuestión de segundos. Pero la curiosidad era capaz de atrapar incluso al hombre más veloz.

—De acuerdo, ¿Que eres realmente? ¿De verdad eres un monstruo?

—Me han llamado de muchas cosas, Alan, pero para serte franca no soy un monstruo, pero tampoco una Aberrante.

—¿A qué te refieres? —preguntó él.

—No nací como un Aberrante y como podrás ver esto no me hace una persona aburrida —Blue Velvet colocó los ojos en blanco.

—Vale.

El estruendo de los disparos los obligó a pegarse contra la pared. Las balas descendían desde los pisos superiores, impactando contra los escalones y arrancando chispas del metal. Subir por allí era imposible.

Andron reaccionó primero. Abrió de golpe la puerta a su derecha y le hizo una seña a Blue Velvet para que entrara. Ella cruzó el umbral sin dudarlo y él la siguió de inmediato, cerrando la puerta tras de sí.

Todo se estaba saliendo de control.

—¿Por qué no sales corriendo y huyes? —preguntó Blue Velvet a pesar de saber la respuesta.

—Porque necesito saber en qué lío me he metido —murmuró Andron—. ¿Y tú por qué no has consumido la energía de estas personas de una buena vez?

—Cariño —suspiró Blue Velvet—, en primer lugar, eso sería aburrido, en segundo, no todos merecen morir, ya te lo dije.

—Nadie merece morir —susurró Andron con molestia.

—Qué aburrido eres.

—¿Cómo sé que eres confiable si andas matando gente? —preguntó Andron con la intención de que su voz no fuera lo suficientemente alta como para traspasar la puerta.

—Selectivamente —respondió Blue Velvet con el mismo tono de voz.

—¿Cómo confío en ti?

—Esa pregunta la has hecho unas cuantas veces. Verás puedo decirte que no soy de los malos, ni siquiera soy de este país.

Blue Velvet abrió la puerta de un golpe. El hierro impactó de lleno contra el rostro de un teniente y el estruendo resonó por todo el corredor.

El hombre se tambaleó, aturdido. Sus compañeros apenas alcanzaron a comprender lo que ocurría cuando Blue Velvet ya estaba sobre ellos. Se abalanzó contra el más cercano, le retorció el cuello con un movimiento seco y le arrebató el fusil antes de que el cuerpo tocara el suelo.

Sin perder un segundo, disparó contra dos oficiales en el pecho. Los chalecos antibalas detuvieron los proyectiles, pero la fuerza del impacto los lanzó al suelo, dejándolos sin aire.

Solo quedaban dos hombres en pie.

Blue Velvet avanzó a grandes zancadas. Intentaron abrir fuego, pero ya era demasiado tarde. Ella sujetó sus cascos con ambas manos y comenzó a drenar su energía. Uno de ellos cayó de rodillas casi al instante. El otro alcanzó a disparar una sola ráfaga antes de que Blue Velvet le hundiera un codazo en el rostro.

El hombre perdió el equilibrio. Antes de que tocara el suelo, ella le sujetó la cabeza entre las manos como si fuera una presa indefensa.

Drenó hasta la última chispa de energía que quedaba en su cerebro.

El silencio volvió a apoderarse del corredor.

Todos habían caído.

—Sigamos adelante —ordenó Blue Velvet.

Andron emergió del corredor y vio el desastre que se había creado en las escaleras. Ya no estaba sorprendido, pero sí atolondrado.

—¿Cómo sabes que estas personas merecen morir? —preguntó Andron caminando, evitando pisar alguno de los cuerpos.

—Porque los busco en mi expediente —Blue Velvet continuó caminando y ambos comenzaban a subir los peldaños de dos en dos con grandes prisas.

—¿Expedientes?

—Difícil de explicar. Pero ellos tienen un registro, veo sus rostros, si están limpios los dejo vivir, si tienen algo de malo, mueren. Fácil y sencillo.

En las plantas superiores se escuchaban varias pisadas en mayores prisas, acercándose a ellos, bajando los peldaños en tropas.

El corazón de Andron golpeaba con fuerza contra su pecho, como si quisiera escapar de él. Todo aquello estaba mal. No había cometido ningún delito y, aun así, corría por aquellos pasillos como un fugitivo.

Ambos subían los escalones a toda prisa. Andron ni siquiera sabía hacia dónde se dirigían; simplemente seguía a la chica de cabellos celestes, quien avanzaba con una seguridad que hacía pensar que conocía el lugar de memoria.

Cuando estuvieron a punto de cruzarse con la patrulla, lo bastante cerca como para distinguir sus rostros, Blue Velvet abrió de golpe una puerta lateral y se deslizó al interior. Andron la siguió sin pensarlo dos veces.

Apenas ella cerró la puerta, una ráfaga de disparos sacudió el pasillo. Las balas rebotaron contra el metal y el concreto del otro lado. Habían fallado por apenas unos instantes.

Ellos eran el objetivo.




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