—Si Andron notó toda esta destrucción —Twyla rompió el silencio—, entonces esta será una noche larga para él.
—¿A qué te refieres? —preguntó Alan terminando con el último bocado de pizza que había en su mano.
—Es decir, esta noche no habrá luces, las calles están oscuras y te apuesto a que ese reloj está dañado —Twyla señaló el reloj de pared.
—Sí, fue un pulso electromagnético, creía que te lo había dicho —respondió Alan.
—Sí, exactamente. Nada que esté hecho de electricidad va a responder durante quién sabe cuánto tiempo.
Twyla introdujo su mano en su bolso y extrajo su teléfono. Estaba apagado, no fue una sorpresa para ella. Había visto el espectáculo de rayos cayendo en la ciudad, el domo que se creó a causa de eso y justamente un fuerte apagón que dejó a todo su edificio a oscuras.
—No todos los Aberrantes son buenos y algunos aprovecharán este apagón para poder hacer lo que su instinto animal les susurra en la oscuridad —respondió Twyla y volvió a guardar su teléfono—. Quería llamar a mi tío y saber cómo está, pero el teléfono no prende.
—Sí, Andron también quería ir a buscarlo, para salvarlo, todos estamos en esto.
—Este pulso, este poder fue muy vasto —inquirió Twyla y giró sobre sus tobillos—. Es enorme y pudo ocupar toda la ciudad ¿Quién pudo ser capaz de crear tal cosa?
—Un Aberrante —dijo Enrique encogiéndose de hombros.
—¿Pero qué Aberrante es tan poderoso como para hacer esto? —inquirió Twyla con rostro severo.
Alan nunca había visto a Twyla de esa manera. Tan fuerte y tan segura de sus palabras.
—Pudo haber sido el propio ConAbe —respondió Alan.
—¿Cómo ConAbe va a eliminar la electricidad de su gente tan abruptamente?
—Había explosiones, Twyla —continuó Alan—. Explosiones que no iban a parar nunca hasta dar contra Andron, la única solución de detener esas bombas era cortando cualquier señal eléctrica del estado.
—Pero ellos podían fácilmente apagarlos ¿Ellos no tienen una mesa de control o algo así?
—Deberían —intervino Enrique—. Pero, quizás…
—Muchas quizás y pocas respuestas —interrumpió Twyla—. Tenemos que saber por qué pasó esto, el porqué la luz se cortó de repente ¿Qué nos están ocultando? Las bombas estaban en el pavimento como minas ocultas en una guerra, Alan —Twyla caminó hasta dar justo en medio de la sala—. Vi a Andron huir de ellas hasta que ocurrió el pulso. Tuvo ayuda, y agradeció esa ayuda. Ahora, ¿Por qué había bombas debajo del asfalto?
—Quizás tienes razón —Alan se colocó de pie—, quizás sí fue ConAbe el que plantó esas bombas, pero entonces nosotros debemos temer por ellas.
—Bien, fueron ellos, pero ¿Quién fue ese Aberrante que provocó esos rayos?
La puerta del baño se abrió revelando a una Lissa con los cabellos húmedos rodeando su cráneo, un pañuelo blanco rodeaba su torso desnudo, al igual que los mismos tenis que protegían sus pies del suelo.
Todas las miradas se fijaron en ella y nada más en ella, rodeando a la habitación en un silencio sepulcral. Lissa se mantuvo en pie sin decir nada y con los ojos abiertos como platos. No sabía qué decir o cómo reaccionar.
Twyla parpadeó varias veces y se cruzó de brazos.
—No es lo que piensan —intervino Lissa aferrándose a la toalla con la intención de que nunca cayera al suelo.
—Ojalá y lo fuera —murmuró Enrique.
Lissa se acercó a la sala de estar rodeando el sofá y extendió su mano, mientras que con la otra trataba de que la toalla no cayera.
—Hola, mi nombre es Lissa Contreras —habló con una mirada ingenua.
—Mucho gusto, Lissa —Twyla estrechó su mano contra la de ella—. Yo soy Twyla Leila.
—Sí, Alan me habla mucho sobre ti —sonrió Lissa.
—Parece que Alan habla demasiado sobre mí —dijo Twyla viendo sobre su hombro a Alan con sorpresa.
—Sí, es que yo soy su mejor amiga —respondió Lissa encogiéndose de hombros.
—¿Su mejor amiga? —repitió ella soltando su amarre.
—Sí, nos conocemos desde hace años.
—¿Ah sí?
—Sí, bueno, casi pequeños ¿Verdad, Alan?
Alan tomaba provecho de que Twyla no lograba verlo para poder darle una seña a Lissa de que callara, sin embargo, ella no lograba verlo. Una vez que Twyla giró para verlo, Alan tuvo que ocultar sus manos detrás de su espalda con una sonrisa nerviosa.
—Bueno, no tantos años, es decir… ¿No deberías ponerte algo de ropa?
—Veo que fuiste a por ella primero —Twyla se cruzó de brazos—. Ya veo cuál es tu asunto primordial.
—No se refiere a eso —intervino Lissa—. Es que yo estaba más cerca de Andron y él logró llevarme primero y luego fue a por ti.
—Entiendo —asintió Twyla sin apartar la mirada de Alan.
—Espera —recalcó Alan—, ¿Estás… celosa?
—¡¿Qué?! —Exclamó Twyla con sorpresa—, no, claro que no. Eres mi amigo solo eso ¿Cómo voy a tener celos de que estés con otras mujeres?
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Editado: 28.08.2026