Mid [#2 Aberrantes]

Capítulo 55 - Excavadora de pozos

Blue Velvet y Andron llegaron al banco. Se encontraban en la puerta de entrada. Continuaba cerrado, pero no faltaba mucho para que amaneciera y abrieran sus puertas.

—¿Quiénes están allí con exactitud? —preguntó Andron viendo el interior del banco gracias a sus puertas de cristal.

—Tu madre, tu tío, Twyla y Enrique —respondió Blue Velvet acongojada.

—¿Solo debes abrir este banco y saldrían? —preguntó Andron.

—Sí, pero lo digo de forma muy muy muy literal —Blue cerraba los ojos para evitar ver su expresión.

—¿A qué te refieres? —Andron frunció el ceño.

—Te seré honesta —Blue Velvet dio unos pasos atrás y habló lo más rápido posible—. Ellos están en la bóveda de este banco. No sé exactamente qué hay allí o para qué fue hecho, pero está abajo, la única forma de hacerlo es excavar y extraerlos. Así que necesito una excavadora de pozos.

Andron se mantenía inmóvil y vaciló.

—… ¿Una…? ¿Qué?

—¿Tienes otra idea? —Blue Velvet se cruzó de brazos.

Andron asintió.

—Hay una —no estaba seguro de sus palabras, pero habló antes de que pudiera detenerlas—. Quizás si corro lo suficientemente rápido podría cavar un hueco. Podría desgastar las baldosas, romperlas y crear un aro en el suelo.

—Y yo podría activar el sistema de aguas —secundó Blue Velvet—. Abro los aspersores y el agua te da más facilidades de consumir el asfalto.

—Perfecto —Andron abrió las puertas y se adentró al precinto.

De ser otro momento, estas alarmas hubieran avisado que el banco estaba siendo usurpado por alguien, sin embargo, Blue Velvet se había adelantado a desactivarlas.

Ella alzó su mano provocando que las chispas se apoderaron de los aspersores. Una lluvia comenzó a empaparlos a ambos.

—Joder —maldijo Blue Velvet—, espero que lo hagas rápido porque mi cabello se va a esponjar después de esto.

Andron comenzó a correr en círculos por la recepción. Mantenía una trayectoria lo más precisa posible, concentrando toda su velocidad en el mismo punto para desgastar las baldosas. Una y otra vez. Sus pasos apenas podían distinguirse.

Blue Velvet observaba cómo su cuerpo comenzaba a convertirse en una mancha de piel y negro que recorría el salón. A medida que aumentaba la velocidad, su silueta parecía moverse más despacio, como si alguien estuviera pasando las páginas de una historieta una detrás de otra para crear la ilusión de movimiento.

Joder.

Era rápido.

Demasiado rápido.

Pero Blue Velvet ya no tenía ojos para seguirlo.

En su forma de rayo no era una persona. No tenía ojos, boca, nariz ni pies. Era electricidad. Una corriente que recorría el espacio y percibía el mundo de una manera completamente diferente.

Su atención se desvió hacia las puertas de cristal.

El sol comenzaba a elevarse poco a poco y, detrás de los ventanales, París despertaba ante ella. Por un instante pudo contemplar la ciudad, hermosa y tranquila, pero no tenía tiempo para disfrutarla. Sentía el corazón en la garganta.

Volvió a concentrarse en Andron.

Su trabajo estaba dando resultado.

Las baldosas comenzaban a desgastarse bajo sus pies.

Blue Velvet observó sus zapatos y luego su ropa. ¿Cuánto tiempo podrían soportar aquello? ¿Se desgastarían sus zapatos antes que el suelo? ¿Y aquella máscara de carnaval? No llevaba un traje profesional como el de ella o el de Lebanon. Solo una camisa negra, unos pantalones del mismo color y una máscara que probablemente había conseguido por su cuenta.

Y, aun así, estaba allí.

Corriendo.

Sin detenerse.

Aquel chico tenía potencial.

Quizás todavía no sabía cómo utilizar sus habilidades más allá de correr, pero había algo en él que Blue Velvet reconocía. Una determinación que le resultaba familiar.

Podría llegar a ser como Lebanon. Podría incluso llegar a ser como ella. Cuando todo esto terminara, iba a ayudarlo. Iba a enseñarle.

Un estruendo la devolvió a la realidad.

El agujero bajo los pies de Andron se hacía cada vez más profundo.

Estaba funcionando.

Pero el polvo comenzó a levantarse desde el suelo, llenando la recepción y convirtiéndola en una nube gris. La visibilidad se redujo rápidamente. Andron debía estar respirando aquello de frente.

Blue Velvet entrecerró los ojos.

Necesitaban aire.

Extendió las manos y varios rayos salieron disparados hacia los ventanales. Los impactos hicieron estallar el cristal y una lluvia de fragmentos cayó sobre el suelo.

Pero no fue suficiente.

El polvo continuaba suspendido en el aire.

Necesitaban una abertura más grande.

Blue Velvet miró las paredes.




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