Mid [#2 Aberrantes]

Capítulo 56 - Ir de compras

—Siento que no fuera una escalera —gritó ella—. Pero lo más cercano que tenía era una cuerda en la ferretería.

—Qué inteligente —suspiró Enrique.

—Cálmate, Romeo —dijo Twyla a su vez que se acercaba a la soga.

La sostuvo en ambas manos y la jaló dos veces para asegurarse de que estuviera bien ajustada.

—¿Estás segura? —intervino Andron.

—Alan, vengo de las niñas exploradoras, fui una de las mejores en educación física. No dudes de mí.

Alan sonrió viendo cómo su amiga comenzaba a subir la cuerda como si se tratara de un juego de niños. Del suelo hasta la superficie debían ser de cinco metros aproximadamente. Una vez que Twyla estaba por la mitad del camino, Shawn Brown comenzó a escalar, eso no lo esperaba.

Su tío, aun siendo un poco mayor, tenía fuerza suficiente como para soportar su cuerpo.

Blue Velvet ayudó a Twyla a recomponerse mientras subía el resto. Twyla se apoyó en una mano de Blue Velvet mientras que otra se mantenía en el suelo. Alzó su vista observando lo que había a su alrededor. Era un banco, pero lo que más captaba su atención era el enorme agujero en la pared. Las ventanas estaban quebradas y partículas de tierra estaban esparcidas por todos lados, al igual que pequeñas piedras de cemento.

Frunció el ceño.

No reconocía nada de este lugar.

El sol comenzó a cegarla, sus ojos se habían familiarizados a la penumbra del cuadrilátero La arquitectura de los edificios de enfrente era peculiar.

Escuchó sirenas acercándose a ellos, coches yendo a grandes velocidades y las frenadas bruscas.

—¿Dónde estamos? —preguntó Twyla.

—En París, Francia, corazón —respondió Blue Velvet ayudando a Shawn Brown.

—Esa perra —murmuró recordando a Scorpion y a la mujer de las enormes garras.

Aún podía escuchar su fría voz adentrándose en sus oídos, era como una serpiente siseando y manteniéndola agobiada. Se estremeció.

—Tenemos que apurarnos —notificó Blue Velvet.

Enrique logró salir al igual que Melissa con ayuda de su hijo enmascarado. Una vez que todos estaban afuera, vieron cómo una patrulla de coches se encontraba en el bulevar, rodeándolos con sus armas en mano.

—No quiero usar mis habilidades —habló Blue Velvet con desgana.

—Está bien, entiendo.

Andron tomó a su madre en brazos, la cargó con una mano sosteniendo su espalda y la otra la parte de debajo de sus rodillas. Melissa abrió los ojos como platos y liberó un grito ahogado.

—Respira profundo y cierra los ojos, mamá —advirtió.

Melissa cerró sus ojos y Andron comenzó a correr. Atravesó el banco y no fue captado por las miradas de los policías, podía sentir cómo lo único que lograron captar fue una ráfaga de viento cruzando frente a sus narices. Continuó corriendo y dejó a su madre a unas dos cuadras del banco dentro de un callejón.

—Ya vengo —habló Andron caminando de espaldas—, será rápido.

—¿Eso fue un chiste de velocistas? —preguntó Melissa ladeando la cabeza.

No logró escuchar su respuesta cuando Andron ya había desaparecido. Esta vez tomó a Twyla en brazos de la misma forma que su madre y corrió hasta dejarla a su lado.

Twyla parpadeó repetidas veces tratando de recuperar su compostura. En un parpadeo estaba en un callejón con Melissa a su costado. Decidió no decir nada y solo recostarse contra la pared. Estaba mareada, debía acostumbrarse a esto, si iba a continuar saliendo con un velocista.

Andron corrió al banco y se acercó a su amigo Enrique.

—No hagas esto raro.

—¿Qué cosa? —preguntó Enrique y sintió unas manos tocando su cuerpo, sus pies no tocaban el suelo cuando sentía una brisa recorrer su cuerpo como si una turbina de avión estuviera a 5 pies de él.

Volvió a sentir sus pies sobre la tierra. Vio a Twyla y a Melissa. Su cabeza comenzaba a girar. Comenzó a sentir náuseas.

—No —habló Twyla—. Enrique, no, lo digo en serio.

Enrique tragó saliva.

Otra ráfaga de viento los envolvió y estaban todos. Incluso Blue Velvet con Shawn Brown.

—Es una pena que no sepa francés —habló Shawn aún con los ojos cerrados.

—¿Cómo usted se encuentra bien? —preguntó Twyla señalando a Melissa.

—He vivido con él toda mi vida —rió ella—, solía hacer esto cada día de las madres y en mi cumpleaños para que no moviera un pie.

—Bueno —habló Blue Velvet mientras que su aureola azul comenzaba a rodearla—, esto lo hizo muy aburrido. Los policías ya deben de haber entrado al banco y nos perdimos la diversión.

—¿Diversión? —preguntó confundido Shawn Brown.

—¿Ahora ven con lo que he vivido todos estos días? —Andron la señaló.

El grito de las personas perturbó el aura de tranquilidad que habían formado. Todos salieron del callejón solo para asomarse a ver la multitud de personas corriendo en dirección al banco.




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