Midory y las reliquias sagradas

Capítulo 37

Misaki, Distrito B, Zona urbana.

Sunimi se encontraba sentada en su cama observando a través de su ventana las estrellas, era incapaz de dormir por lo que decidió dejar que sus pensamientos la guiarán en su desvelo.

"Midory aún no aparece, tengo miedo de no volverla a ver"susurró arrugando las sábanas, sabía que los Sakaguchi ya habían solicitado apoyo de sus familiares para encontrarla, pero la duda de volverla a ver aún persistía.

"Talvez fui muy dura con ella al no hablarle" confesó cerrando los ojos, los recuerdos de su amiga en clases le hacía querer llorar.

"Aún así estaba cansada de lo mismo, siempre evadiendome, encerrada en sí misma, como si no le importara, se que merece su espacio, pero ocupa tanto en su vida que pareciera querer estar sola, ¿Y si es así? ¿Qué hay de nosotras? Conmigo ¿Ya no soy importante?" el rostro de la joven se oculto en sus brazos dejando salir un sollozo.

Su hermana mayor abrió los parpados al escuchar un ruido, se había quedado con Sunimi para hacerle compañía esa noche, al percibir la agitación en el cuerpo de la menor se acomodo en la cama dándole un abrazo.

"Todo estará bien, solo es un mal momento, la vida tiene muchos de estos" dijo con tono suave refiriéndose al ataque de antes con los criminales, la joven de cabello negro negó con la cabeza.

"No se quedará en el pasado si lo recuerdo siempre, quiero que esto termine"dijo la chica pensando en su relación con su amiga, su hermana desvío la mirada sin saber que decir, miró las estrellas y recordó algo.

"Cierto, jamás lo olvidarás, pero tu decides como lo quieres recordar, si como un mal momento o algo de lo cual aprender en la vida, así como las estrellas destellan en la noche a pesar de la oscuridad que les rodea tu también eres capaz de brillar aún con lo malo que ha sucedido ¿Y sabes?" dijo la mayor acariciando el cabello de su hermana, esta levanto la mirada para observar el cielo.

"No eres la única estrella que vive en la oscuridad, estamos mamá y yo a tu lado, eso llena de valor para seguir viviendo"dijo sonriendo.

"¿Y si nuestra relación no es suficiente para estar juntos?" Preguntó la joven.

"En ese caso no lo fuerces, deja que todo fluya como debe ser" dijo su hermana abrazándola.

Sunimi cerro los ojos, despues dejó salir dos lágrimas.

"Duele pensarlo" murmuró.

Misaki, Distrito A, Zona departamental.

Levantandose los menores se hicieron a un lado dejando que Amantis y Byron se acercaran, el chico no despegaba la mirada de la joven quien sumida en sus pensamientos le observaba con atención.

Adam notó eso y frunció el ceño.

"¿Ha sucedido algo? ¿Porqué traes a este chico?" Preguntó Eros a su amiga, ella cruzó sus brazos entornando los ojos.

"Les presento a Byron, un heredero de la reliquia del fuego" presentó la mujer con tono perezoso.

El chico entrecerro los ojos en su dirección despegando la vista de Midory, luego señaló al pelirojo.

"Howard, me llamo Byron Howard y soy un portador de reliquia, esta mujer sigue confundiendome" replicó el menor, hizo una mueca de dolor cuando su oreja fue estirada a la fuerza.

"Está mujer tiene nombre y rango cabeza de toronja, respetar a sus superiores es lo primordial de una reliquia" regañó Amantis soltando a Byron, este entorno los ojos cruzándose de brazos.

Midory observo la escena y sonrió.

"Ambos se parecen" pensó la chica viendo la forma en que se expresaban.

"Entonces, ¿lo traes aquí porque quieres que lo cuidemos?" Preguntó Edward imaginando lo que podría querer la mujer, esta asintió sonriente.

"Correcto, este chico necesita ser custodiado hasta mañana, luego me haré cargo de llevarlo a donde debe estar"dijo Amantis fulminando con la mirada al menor, este le quedo viendo con molestia.

"Veo que no se llevan muy bien" susurró Eros a Midory, ella asintió inclinando la cabeza en la pierna de su mentor, su mente empezaba a nublarse por el sueño, pero trato de resistirlo.

Byron observó ese gesto y desvío la mirada, Adam también ignoró lo sucedido dando golpes leves al suelo con el pie.

"Ya que hemos quedado en un acuerdo, procedo a retirarme, si les causa problemas les doy permiso de que lo inmovilicen como deseen" ordenó la mujer dandose la vuelta.

Louis y Adrian sonrieron maliciosos cada uno con un arma en la mano.

Byron creó una bola de fuego en su mano para persuadirlos, pero un toque en su hombro le hizo perder la capacidad de usar la energía, miró a su costado notando a un chico imbuir de símbolos extraños su cuerpo.

Estaba por moverse cuando percibió el peligro a su costado, desde detrás de los mayores un chico apuntaba con su resortera hacia el pelirojo, este maldijo por lo bajo.

Chaz y Eros se rieron por la escena despidiendo a la pelinegro.

Cuando Amantis se fue, los mayores empezaron a arreglar los lugares donde dormirian.

Midory se acercó a Byron quien era custodiado por Louis y Adrian.

"Volvemos a vernos" dijo el chico con una sonrisa, la menor le observo sin contestar, algo que puso nervioso a Byron.

"¿Sucede algo?" Preguntó molesto.

"Esperaba que me pidieras disculpas" dijo la rubia inclinado la cabeza, el pelirojo se quedó callado, la expresión que tenía le causó risa a los chicos a la par suya.

"¡Callense ladrones! ¡Esto no les incumbe! ¡¿No tienen a un inocente al cual asaltar?!"refirió el menor, ambos custodios se ofendieron dándole en la cabeza con la mano, luego se retiraron para dar privacidad, aunque siempre vigilantes.

Byron volvió la mirada a la chica después de tocar su cabeza sintiéndose incómodo.

"¿Realmente espera que le pida perdón?"se preguntó el pelirojo en su mente, luego miro hacia otro lado.

"Lo siento" susurró, Midory arrugó el entrecejo.

"No te escuche" confesó la chica acercándose más, Adam quien volvía de las habitaciones miro eso y se escondió detrás de sus compañeros.




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