Mientras dure

Capítulo 26

Comencé a sacar un par de platos y de vasos, fui poniéndolos sobre la superficie de la encimera. Abrí uno de los cajones de mi derecha en busca de cubiertos. Aaron me miraba atentamente con los codos apoyados en la encimera de la cocina. Estaba un poco nerviosa, solía pasarme bastante cuando me encontraba a solas con él. Para él era lo más divertido del mundo mirarme en estos momentos. Y en ocasiones se le escapaba una sonrisita.

-¿Qué es tan divertido? – pregunté -.

Abrí la nevera y saque una botella de agua, dejándola sobre la encimera.

-Supongo que la situación es lo que me divierte – murmuró -.

-¿Observarme mientras saco los platos? -enarcó una ceja – Claro, debe ser lo más divertido del mundo.

Puse los ojos en blanco.

-Me refiero a tu y yo – hizo una pausa – llevándonos bien sin que me estés clavando miradas asesinas a cada rato.

-Como los viejos tiempos – susurre bajito -.

-Si, como los viejos tiempos – me dio la razón -.

Me ayudó a poner la mesa, mientras yo lo seguí. Habíamos pedido algo a un local de comida rápida que era cercano a nuestra urbanización. Después de que no nos pusiésemos de acuerdo en elegir un tipo de comida. Acabamos decidiéndonos por un par de hamburguesas con patatas. El local tenía muy buenas referencias en la web, y lo cierto es que se me hizo la boca agua con solo mirar la carta.

-No quiero tentar a la suerte, pero es raro que ninguna de tus amigas se haya puesto en contacto aun contigo – se burló Aaron -.

-Alice debe estar liada preparándose para el concurso de programación y Abby por otra parte esta tan emocionada con la fiesta de mañana, que ha pasado todo el día preparándola – expliqué mientras me sentaba en el sofá -.

Aaron se acomodó a mi lado. Le lancé una mirada interrogante.

-¿Qué? Acaso no puedo sentarme a tu lado – bromeó -.

-Siempre y cuando no intentes ningún movimiento, aprovechándote de la situación – dije con sarcasmo -.

En ese momento se inclinó sobre mí. Comenzó a esbozar una tímida sonrisa mientras no apartó su mirada de mis labios. Noté como mi corazón latía cada vez más deprisa al sentirlo tan cerca de mí. El aire empezaba a cargarse de una enorme atracción, que iba en aumento por momentos. Me humedecí los labios sin apartar la mirada de sus ojos, los cuales parecían seguir cada uno de mis movimientos atentamente. Se acerca un poco más sobre mi y me besó la comisura de los labios, una vez y otra vez. Trazó un camino de pequeños besos por mi mentón, y siguió hasta la base de mi cuello. Sentí como la respiración se me agitaba. Y mis manos no parecen responder a mi fuerza de voluntad. Intentaba mantenerlas a mis costados, quietas e inertes. Pero era imposible y las lleve hacía su espalda.

Aaron continuaba con sus pequeños besos, haciendo que la piel se me erizase por completo. Acaricié con mis manos su sedoso pelo y hundí las manos en él. Era muy suave y sedoso. Mordisqueó suavemente mi clavícula, consiguiendo de ese modo que dejase escapar un leve suspiro. Levantó un poco la cabeza y clavó su mirada en mí, vi la excitación en sus ojos. Mordí ligeramente mi labio inferior, invitándolo de esa manera a que me besase en ellos.

Volvió a inclinarse sobre mí, y yo me acomodé en el sofá tumbándome por completo sobre él. Abrí ligeramente las piernas, y Aaron aprovechó para introducirse en el medio de ellas. Rodeé con mis piernas su cintura, estrechándolo con fuerza. Pude notar su excitación que se clavaba en mi entrepierna. Y eso solo hizo que yo me excitase aún más. No podía creer que yo causase ese efecto en Aaron. Ese hombre tan increíble estaba tan loco por mí, como yo por él.

Lo atraje hacia mí de nuevo, y esta vez fui yo la que no pude aguantarlo más y lo besé en la boca. Mi cuerpo se derritió por completo, cuando su lengua cálida y directa acarició la mía. Y podía estar segura de que no había experimentado una sensación más placentera, que la que me producían los besos de Aaron.

Lo estreché con más fuerza contra mí, y justo cuando me tocó en el punto exacto, Aaron emitió un gruñido. Note su excitación y pude apostar a que él también notaba la mía. Mi cuerpo comenzó a moverse, buscando él solo su propio placer. Rozándose suavemente con él cuerpo de Aaron. Él me mordió el labio. Pude ver como sus ojos brillan.

-Elena – dijo mi nombre mientras me besaba el mentón -.

Llevé las manos hacia el borde de su camiseta e introduje las manos en su interior. Pudo sentir como su pecho subía y bajaba. Estaba completamente ardiendo.

-¿Qué decías sobre intentar cualquier movimiento? – murmuró con voz ronca en mi oído -.

Lo miré a los ojos, mientras comprobaba que me miraban divertidos.

-¿Vas a algún tipo de curso en el que te enseñan como romper los mejores momentos? – pregunté enfurruñada -.

Soltó una sonora carcajada y me dio un pequeño beso en la nariz.

-Créeme que me encantaría alargar este momento contigo – me contestó con una mirada intensa – y repetirlo una, otra y otra vez.

-No tenías que ser tan especifico – le dije tartamudeando -.

-Me encanta que pases de pervertida a sonrojarte en segundos – sonrió -.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.