Mientras no me olvides, no me habré marchado del todo

Capítulo 22 - No vales más que yo

Isco deja pasar a la persona que tenemos enfrente. Ninguno de los dos sabemos con exactitud lo que ha pasado para que este así y para que haya venido hasta aquí. Pero bueno, aquí está y supongo que tendrá que dar una buena explicación, porque después de todo…

 

Estaba segura de que había gato encerrado, que había algo que no me cuadraba del todo. Que no era normal lo que estaba pasando. Y aquí está la respuesta, ante mis ojos. Aunque la verdad es que no me esperaba que fuese lo que en unos minutos nos va a contar.

 

      -       Lo siento, siento haber venido aquí después de todo lo que ha pasado, pero no sabía a dónde ir – nos dice la persona parándose en el recibidor de la casa de Isco.

      -       ¿Dónde está mi hijo? – pregunta Isco muy nervioso y preocupado a la vez.

     -       Está con mi hermana, pero tranquilo que está bien, no podía dejar que me viera así – nos contesta.

     -       ¿Qué te ha pasado Sofía? – le pregunto esta vez yo mientras la llevo hasta la cocina - ¿Quién te ha hecho todo eso? – vuelvo a preguntar.

 

Sofía se sienta en una de las sillas de la cocina y rompe a llorar. La verdad es que no sé que le ha podido pasar, pero está llena de moretones y heridas por todo el cuerpo, el pelo despeinado y la ropa un poco rota.

 

Me acerco a ella intentado reconfortarla de alguna manera para que nos cuente lo que le ha sucedido, ya que al parecer Isco no está muy por la labor, porque se ha quedado quieto en el sitio y no para de mirar de arriba abajo a Sofía con una mirada horrorizada, aunque no es para menos.

 

     -       ¿Quién te ha hecho esto? – vuelvo a preguntar porque estoy segura de que ha sido alguien.

      -       Mi novio – contesta Sofía.

     -       ¡¿Qué?! – contestamos los dos escandalizados y ella solo puede asentir para reafirmar lo que nos ha dicho y volver a llorar.

      -       ¿Te ha pegado? – pregunta Isco nervioso y enfadado.

      -       Sí – contesta.

      -       ¿Por qué? – le pregunto esta vez yo intentando mantener la calma por todos.

      -       Fue él quien me pidió que pidiera la custodia del niño – nos intenta explicar – no quería que tuviéramos ningún tipo de relación – dice esta vez mirando a Isco – Es muy celoso en ese sentido.

     -       Pero eso no le da el derecho para pegarte – le contesto seria - ¿Lo ha hecho más veces? – le pregunto mientras mi corazón comienza a romperse en mil pedacitos.

       -       No, es la primera vez que me pega, pero…

      -       Pero ¿qué? – pregunta Isco al borde de la histeria - ¿Has dejado que ese engendro de hombre viva bajo el mismo techo que mi hijo? – pregunta gritando y sé que toda la casa lo ha escuchado porque no se oye a nadie hablar.

      -       Yo… Lo siento – logra decir Sofía mientras más y más lagrimas salen y recorren su cara.

      -       ¿Qué pasó antes? – vuelvo a preguntar esta vez para intentar averiguar toda la historia.

     -       Me amenazaba, alguna que otra vez me ha empujado, me insultaba, gritaba… - dice Sofía.

     -       Cariño ¿Sabes que eso es maltrato no? – le digo y ella asiente - ¿Y por qué nos has parado esta locura y lo has dejado?

      -       Porque le quiero, él me hizo olvidarme de Isco. Me había vuelto a enamorar y yo pensé que después de Isco nunca más lo iba a hacer – dice mirándome.

      -       Te entiendo cielo, pero no puedes dejar que esto pase – le digo - ¿Y si le llega a hacer algo a Isco Jr? – le pregunto - ¿Y si esto se hubiera vuelto peor e insoportable? – le dejo esas preguntas en el aire para que reflexione sobre ellas.

       -       Lose pero… no se qué hacer – dice entre lagrimas.

       -       Dejarle – sentencia Isco.

 

 

Después de la conversación Isco se la lleva a su habitación para que se duchara y se cambiara la ropa que tenía. A pesar de todo lo que ha pasado por la custodia del pequeño, él todavía la quiere. Lo sé, ¿por qué? Por su forma de mirarla cuando ha visto el estado en el que estaba, la manera de apretar los puños cuando ha dicho que su novio le había pegado… Pequeños gestos que si observas puedes darte cuenta. Ese sentimiento sigue ahí, el uno por el otro, aunque no creo que con la misma intensidad de lo que fue antaño, sino que tienen otro cariño distinto y especial.




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