Mientras sigamos aquí (2)

Prólogo

PAMELA

La muerte de un rey nunca cambia un reino.

Lo que realmente lo cambia...es descubrir cuántas personas llevaban años esperando verlo caer.

&&&

El despacho sigue siendo el mismo.

La misma mesa.

La misma ventana.

La misma ciudad extendiéndose bajo mis pies.

Solo hay una diferencia.

El hombre que solía ocupar este lugar ya no respira.

Y nadie lo echa de menos.

Apoyo la carpeta sobre el escritorio. Negra. Sin nombre. No hace falta. Abro la primera página. Una lista. Treinta y dos nombres.

Treinta y dos personas que decidieron seguir a Sebastián incluso cuando dejó de ser un líder y empezó a convertirse en un problema.

Paso el dedo por el primero.

Nicolás.

Fiel hasta el final.

Una cualidad admirable.

En la persona equivocada.

Llaman a la puerta.

-Adelante.

Dos hombres entran.

Esperan.

Como siempre.

Les entrego la carpeta.

-Eliminadlos.

Uno de ellos hojea la primera página.

-¿No habrá juicios?

-No.

-¿Negociaciones?

-No.

-¿Destierro?

Lo miro.

-No.

Silencio.

Asiente.

-Entendido.

Se disponen a marcharse.

-Pamela.

Levanto apenas la vista.

-¿Sí?

-¿Y si alguno intenta cambiar de bando?

Cierro la carpeta despacio.

-Llegan tarde.

No vuelven a preguntar.

La puerta se cierra.

Y el despacho recupera el silencio.

Mucho mejor.

&&&

La organización llevaba años enferma.

Sebastián solo consiguió ocultar los síntomas.

Ahora toca amputar.

No es agradable.

Tampoco difícil.

Las personas suelen confundir compasión con debilidad.

Yo nunca he cometido ese error.

&&&

Una hora después abandono el despacho.

La mansión está mucho más tranquila.

Curioso.

Siempre pensé que Sebastián imponía orden.

Ahora empiezo a sospechar que solo imponía miedo.

Y no son lo mismo.

&&&

Los cuatro ya están esperándome.

Clark permanece apoyado contra una estantería. Los brazos cruzados. Exactamente igual que su padre. Por suerte, solo físicamente.

Damon está sentado en el sofá. Tiene un portátil abierto sobre las piernas. No está trabajando. Solo finge hacerlo para evitar conversar.

Simon juega distraídamente con una pelota antiestrés. La lanza al aire. La atrapa. La vuelve a lanzar.

Y Brad...Brad permanece de pie junto a la ventana. Las manos en los bolsillos. Mirando el jardín. Aunque sé perfectamente que no está viendo el jardín.

Hace un mes y medio que Clarissa recibió aquel disparo.

Y hace un mes y medio que él sigue viviendo en aquel salón del hospital.

Solo viene aquí para dormir unas horas.

Si consigue dormir.

-Cerrad la puerta.

Clark lo hace.

Espero unos segundos.

-No os he reunido para hablar del pasado.

Simon deja de lanzar la pelota.

Clark levanta ligeramente la cabeza.

Damon cierra el portátil.

Brad sigue mirando la ventana.

-El pasado ya está enterrado.

Ahora empieza otra cosa.

&&&

Camino despacio alrededor de la mesa.

-La organización ya no pertenece a Sebastián. Pertenece a los Rinaldi. Y continuará perteneciendo a los Rinaldi.

Clark asiente una sola vez.

Lo esperaba.

-También quiero dejar una cosa clara.

Los miro uno por uno.

-Ninguno de vosotros vivirá como vivió él.

Simon frunce ligeramente el ceño.

-¿Eso significa...?

-Que vais a estudiar.

Silencio.

Clark es el primero en hablar.

-Yo ya lo he pensado.

Lo observo.

-Derecho. Por si algún día tengo que negociar algo más que amenazas.

Asiento.

Buena elección.

-Mantendrás tu puesto como heredero. Pero quiero que tengas un futuro aunque el mundo se derrumbe.

-No pienso perderlo.

-Nunca dije que fueras a perderlo.

Se hace un pequeño silencio.

Miro a Damon.

-¿Y tú?

-Ciberseguridad.

Sin dudar.

Era exactamente la respuesta que esperaba.

-Bien.

Simon levanta una mano.

Como si siguiera en primaria.

-No hace falta que pidas turno.

-Pero queda más educado.

Clark pone los ojos en blanco.

-¿Qué vas a hacer tú?

Simon sonríe.

-Terminar Bachillerato. Ya he repetido una vez. Creo que con una me basta.

Por primera vez desde que empezó la reunión...una esquina de mi boca amenaza con moverse.

Muy poco.

Pero suficiente.

&&&

Solo queda uno.

Brad continúa inmóvil.

-Brad.

Se gira.

-¿Sí?

-¿Y tú?

Tarda unos segundos.

Los suficientes para pensar la respuesta.

-Medicina.

Nadie parece sorprendido.

Yo tampoco.

Siempre ha intentado salvar a otros.

Aunque jamás haya sabido salvarse a sí mismo.

-Es una buena elección.

Asiente.

Nada más.

&&&

Me acerco a él.

Despacio.

-Queda una última cosa.

Brad levanta la vista.

-Legalmente todavía quedan documentos. Firmas. Trámites. Papeles. Pero eso solo importa fuera de esta casa.

Hago una pausa.

-Aquí dentro...ya eres uno de mis hijos.

Silencio.

Clark sonríe apenas.

-Lo siento. Ya no puedes escapar de las cenas familiares.

Simon resopla.

-El problema no son las cenas. Soy yo.

Clark asiente.

-Eres tú.

-Oye.

Damon interviene sin levantar apenas la vista.

-Sí. Eres tú.

Simon los mira indignado.

-No os soporto.

Brad observa la escena.

Durante unos segundos.

Después...muy despacio...sonríe.

Una sonrisa pequeña.

Cansada.

Pero real.

-Gracias.

No hace falta nada más.

&&&

La reunión termina poco después.




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